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| 5/27/2010 12:00:00 AM

Alemania ya no mete miedo

Ya no tiene el favoritismo de otras épocas, pero descartarlo podría ser un gran error.

Por Luís Freitas Lobo*

Cuando Alemania entra en una cancha de fútbol hay que ponerse serio. Su selección es el imperio del fútbol-fuerza, el que en Europa y en todo el mundo, a través de los tiempos, se entretuvo paseando sus músculos y poder físico contra los discípulos del otro juego,el de la técnica y las gambetas. Los alemanes no juegan al fútbol por diversión. Lo hacen para ganar. Y la historia lo demuestra.

Pero este no es un momento de gloria para su ideología de juego. En los últimos años, su fútbol ha perdido algo del imperio. Pero sigue siendo fuerte, mantiene su dimensión física, aunque sus nuevas generaciones no meten el mismo miedo que otras del pasado. Ya no hay jugadores como Matthäus o Klinsmann.

Ballack, quien no podrá asistir al Mundial por lesión, podría haber sido un heredero de aquellos tanques. Impresiona por sus recorridos de un área a otra, tiene una pegada que atemoriza por su potencia, pero no es un jugador que gane un partido solo.

La globalización también ha marcado a la selección alemana, que en busca de hacer goles llamó a su once al brasileño Cacau, que juega en la Bundesliga desde hace varios años. Otros hombres gol son Klose y Podolski, ambos de origen polaco, pero el que hoy está jugando mejor es Kuranyi. Sus orígenes son también babélicos: nació en Brasil, donde creció; su padre es alemán y su madre, panameña. Y juega bien al fútbol, porque no es sólo fuerza, sino también agilidad técnica y velocidad.

Para dar un toque de creatividad en la media cancha está el bajito Trochowski, rápido y que hace con el balón lo que quiere, lo maneja con dulzura. Diferente de Schweinsteiger: sólo su nombre da miedo. Es un volante que pega fuerte, mete la pierna y derriba a cualquier adversario. Otra ironía estará en la defensa, con otro bajito que se destaca al arrancar con la pelota. Es el lateral Lahm, un carrilero que defiende y ataca en cualquiera de las bandas (aunque es diestro).

Como nuevas promesas para escribir el futuro alemán están dos delanteros que juegan y atacan desde la media cancha. Son Marko Marin, de 20 años, que se desempeña pegado a una banda, como un viejo extremo, y Mesut Özil, de 21 años y origen turco, el jugador que más despierta emoción en este equipo por su capacidad para recoger el balón e intentar desbordar defensas con recursos que no están en los libros del fútbol-fuerza.

Una cosa es inmutable: la fuerza mental del jugador alemán. No pierden nunca los nervios. Rara vez se les ve sonriendo en la cancha. Nunca se puede decir que Alemania tiene un partido perdido. Incluso cuando el otro equipo juega mucho mejor y deleita a la audiencia, Alemania tiene algo que decir y, como demuestra la historia, rompe los corazones de los románticos del buen juego. Alemania es la razón de la fuerza.
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