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| 6/27/2010 12:00:00 AM

¡América, América!

Mientras Europa se vio a gatas para clasificar a Inglaterra, Alemania y España, y vio fracasar a dos campeones como Italia y Francia, los países de este lado del mundo, incluido Estados Unidos, protagonizan el Mundial. Por Adolfo Zableh, corresponsal de SEMANA.

Lo mejor que le puede pasar a un periodista latinoamericano que se encuentra en Sudáfrica es que se queden por fuera la mayor cantidad de selecciones europeas posibles. Cada país del Viejo Continente trae al Mundial un centenar de periodistas acreditados, y cuando uno de ellos es eliminado, al menos la mitad de ese número se va detrás. Inversamente proporcional a ese detalle, la buena racha de los americanos abre en teoría el carril rápido con destino a la tribuna de prensa a los periodistas de este lado del mundo, tarea que hasta la fecha no ha sido sencilla.

Dejando cuestiones gremiales a un lado, las apuestas en torno al primer Mundial que se disputa en África -segundo celebrado en un continente diferente a los dos que tradicionalmente han dominado el fútbol- eran inciertas. Ni el más optimista de los analistas o el más acertado de los brujos hubiera sido capaz de predecir, no solo el buen andar de los americanos, sino el descalabro de los europeos, encabezados por los finalistas del pasado torneo, Italia y Francia.

Un Uruguay ausente hace cuatro años y que ganó su cupo a este Mundial por repechaje fue primero del grupo menos competitivo, por encima del anfitrión y del subcampeón del mundo. Detrás de él, otro latino, México, que lleva superando la primera fase de forma consecutiva desde 1994.

Argentina no fue inferior a su historia ni a la calidad de sus jugadores, y pese a tener a un técnico discutido como Diego Maradona ganó su grupo sin problemas. Lionel Messi, al que le discutían que no jugaba con su selección al mismo nivel que en el Barcelona, está demostrando que está un escalón por encima de todos, y pese a no haber marcado gol, Argentina se mueve al ritmo que él le marca. Al lado de los suramericanos, pero lejos en calidad, clasificó Corea del Sur para sacar la cara por Asia (continente que no metió a ningún equipo en segunda ronda en Alemania 2006 y esta vez tiene dos, con Japón).

Paraguay y Estados Unidos ganaron sus grupos de manera idéntica, con dos empates y una victoria. Los suramericanos dieron una mano para eliminar al campeón del mundo, mientras que los estadounidenses fueron primeros de su zona solo al final del último juego contra Argelia, gracias a un gol sobre la hora de Landon Donovan que dejó fuera a Eslovenia y mandó a Inglaterra a eliminarse con Alemania en octavos.

En la parte baja del tablero, Brasil demostró una vez más que el jogo bonito es cosa del pasado. El equipo de Dunga juega muy bien, pero no bonito, que son cosas diferentes. En la casa brasileña el orden prevalece sobre todas las cosas, pero son las individualidades las que hacen diferencia. Contra Corea del Norte, Maicon se anotó con un golazo de crack, mientras que frente a Costa de Marfil Kaká volvió a ser el que conocimos en el Milan, y Luis Fabiano hizo una de dios y otra de demonio para anotarse con un doblete.

En el grupo H, todos pensábamos asistir a un recital de España, pero Chile le compitió con hombres como Alexis Sánchez, Matías Fernández y el lateral Mauricio Isla, una de las revelaciones del torneo. El único problema del equipo de Bielsa es la definición, detalle que podría pasarle factura en momentos decisivos.

Hay quienes dicen que un Mundial empieza en segunda ronda. De tener razón, a esta edición los americanos llegan más fuertes que todos, con siete representantes entre los mejores dieciséis. A la cita solo faltó Honduras. n
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