Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2004/08/01 00:00

Atenas, en sus marcas

La cuna de la civilización occidental recibe a 10.500 atletas de todo el planeta. Para celebrar la principal fiesta deportiva del mundo, la ciudad se ha maquillado con toques futuristas.

En la misma ciudad donde se celebraron los primeros juegos olímpicos se celebrará la nueva versión de las competencias más esperadas por los deportistas del planeta.

Han pasado 2.780 años desde de que en Olimpia, entonces un remoto paraje de la Antigua Grecia, se iniciaron las olimpíadas. En 2004 el país que le dio origen a esta ceremonia religiosa y deportiva vuelve a recibir a los atletas del mundo en una nueva edición del evento deportivo que simboliza, al menos en el papel, la amistad entre los pueblos del mundo.

Muchas cosas han cambiado desde entonces. Desde el tipo de competencias que se disputan, las ceremonias relacionadas con el evento y los premios que se les otorgan a los campeones. Sin embargo, el hecho de que la sede sea Atenas le da una magia singular imposible de lograr aun en ciudades cosmopolitas como Londres, Amsterdam o París y mucho menos en las escépticas Sydney, Atlanta o Los Ángeles.

A partir del 13 de agosto y durante 16 días se realizarán 301 ceremonias de premiación en los 28 deportes que tendrán su desarrollo en 38 escenarios diferentes. Serán en total unos 10.500 atletas quienes atraigan la atención del mundo, y de informar acerca de sus logros y fracasos se encargarán 21.500 periodistas y fotógrafos de los principales medios de comunicación del planeta.

Atenas ha querido irse con todo para celebrar por segunda vez unos Juegos Olímpicos (los primeros de la era moderna se celebraron allí en 1896, al igual que los juegos intercalados -no oficiales- de 1906) y para ello destinó un presupuesto global de algo más de 5.000 millones de dólares que terminó elevándose a más del doble.

En el campo de los escenarios deportivos, el comité organizador de los Juegos escogió al arquitecto español Santiago Calatrava, perteneciente a la camada de las superestrellas del momento (tipo Norman Foster y Frank Gehry), quienes suelen anteponer su vanidad personal a las necesidades urbanísticas de las ciudades que intervienen. Esto ha ayudado a elevar los costos de las obras. Calatrava se encargó, no sin angustias a causa de los retrasos en las obras, del ultramoderno estadio olímpico, el ágora, el velódromo, los centros de transporte y la entrada de Canopies en el complejo deportivo olímpico de Atenas. Se destacan los arcos suspendidos que conforman el techo del monumental estadio olímpico, cubren parcialmente las tribunas y abarcan por completo al velódromo.

En síntesis, una danza de los millones de dudosa utilidad en el futuro que ante todo se basa en caprichos aparejados a la comercialización deportiva y que alejan a países de menores recursos del sueño de organizar eventos de esta naturaleza .

Pero no todo se invirtió en arquitectura y urbanismo. Para las comunicaciones y la seguridad el comité organizador adquirió la más sofisticada tecnología informática. La compañía Atos Origin ganó la licitación de comunicaciones, que consta de 10.500 computadores y 4.500 terminales de resultados capaces de abarcar las 4.500 horas de competencias, y aseguró que sus dispositivos son tres veces mejores que los empleados hace dos años en los Juegos Olímpicos de Invierno de Salt Lake City, Estados Unidos. La empresa Tetra, por su parte, dotó a Atenas de un sistema Dimetra, que ofrece el mayor nivel de seguridad disponible, cuyo costo es de 25 millones de dólares. Motorola, Siemens y Science Applications International Corporation trabajarán en equipo para operar y darle mantenimiento al sistema que utilizarán más de 22.000 oficiales y operarios de los equipos griegos de seguridad pública.

Como este es tal vez el tema que más preocupa a los organizadores del evento, Grecia destinó en total 1.200 millones de dólares a los planes de seguridad, casi cuatro veces más que Australia en los Juegos de Sydney 2000. Hasta la mismísima Organización del Tratado del Atlántico Norte (Otan) se ha involucrado, pues el gobierno griego le pidió ayuda tras los atentados del 11 de marzo en Madrid. Se estima que tres aviones de vigilancia Awacs reforzarán el sistema defensivo griego mientras que la flota mediterránea de la Alianza Atlántica estará atenta en el mar Egeo.

No ha sido fácil para Atenas cumplirle al mundo. Además de los retrasos en las obras y el caos vehicular provocado por las obras, se calcula que al menos 40 personas han muerto hasta ahora en accidentes de construcción de la infraestructura, de acuerdo con estimaciones de los sindicatos griegos. Una cifra muy alta, y más si se compara con las dos vidas perdidas en las obras para las Olimpíadas de Barcelona, o la única muerte que se registró mientras se levantaba la infraestructura para Sydney 2000.

De todas maneras todo apunta a pensar que estos serán unos juegos inolvidables. La combinación de arquitectura helénica, romana y futurista, junto con el cálido y desparpajado ambiente de la ciudad (a la que el historiador del arte Galaor Carbonell denominaba "una Barranquilla con Acrópolis") son el escenario ideal para que nazca un nuevo ideal olímpico, en el que ya tienen cabida los deportistas profesionales y en el que ya casi agoniza el obsoleto e hipócrita amateurismo. Para que los Juegos Olímpicos reúnan, como en la Antigüedad, a los mejores deportistas de su época, a los héroes nacionales de cada país.

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