Martes, 25 de noviembre de 2014

| 1994/12/19 00:00

ATROPELLADO POR LA VICTORIA

Para muchos, Michael Schumacher, el nuevo campeón mundial de Fórmula 1, se llevó un título empañado por la duda.

ATROPELLADO POR LA VICTORIA

A LAS TRES DE LA MAÑANA DEL PAsado 13 de noviembre, en el pequeño poblado alemán de Kerpen, cerca de Colonia, donde se crió Schumacher, más de 400 personas se reunieron en la escuela local para ver en directo la transmisión del Gran Premio de Australia, última prueba del Campeonato Mundial de Fórmula 1.

Muchos litros de cerveza y 36 vueltas después de haberse dado la partida en el circuito de Adelaida, decenas de alemanes salieron a las calles coreando el estribillo de "Damon se acabó" para celebrar la victoria de Michael Schumacher, el primer alemán en coronarse campeón de la máxima categoría del automovilismo.

Schumacher obtuvo el titulo sin terminar la carrera, abandonando la competencia al chocar con su archirrival Damon Hill, el único de los 26 corredores que podía arrebatarle la corona. Al final, el germano le ganó el campeonato al británico por sólo un punto.

El alemán iba ganando en la vuelta 36 y en la sexta curva del circuito de Adelaida, Hill intentó pasarlo por dentro, pero una extraña maniobra de Schumacher terminó en la colisión de los dos autos. El Benetton-Ford del bávaro dio un coletazo antes de ir a parar contra la barrera de protección al lado de la pista, mientras el Williams-Renault del británico entró a pits para tratar de solucionar los problemas en el sistema de suspensión.

Los siguientes minutos fueron un infierno para Schumacher. Si los mecánicos de Hill lograban enderezar la suspensión el británico podría terminar la carrera y conquistar el título, pues para lograrlo sólo tenía que llegar antes que el alemán.

La desesperación invadió a los dos equipos: mientras los Williams hacían toda clase de maniobras para tratar de poner de nuevo en la pista el auto de Hill, los Benetton estaban a la expectativa de todos los movimientos de sus principales rivales. Unos minutos más tarde, cuando el piloto de la Gran Bretaña descendió cabizbajo de su auto y por los altoparlantes del autódromo se anunció el retiro de Damon Hill, las caras de preocupación de Schumacher y de su equipo se transformaron en una eufórica celebración que giró en torno del piloto más joven en ganar un título mundial.

BANDERA NEGRA
Pero, al mismo tiempo, el campeonato de Schumacher ha sido uno de los más polémicos de los últimos años. En realidad pocos campeones de automovilismo han despertado tanta controversia como él, quien a los 25 años y en escasos tres años ha logrado hacer toda una carrera en Fórmula 1.

La velocidad con la que ha recorrido los laberintos de la máxima categoría del automovilismo es una muestra del talento innato que mostró al mundo el 27 de marzo de este año cuando, frente a 150.000 espectadores, derrotó a Ayrton Senna en el autódromo de Interlagos en Sao Paulo, Brasil. Este fué el primer paso de una carrera que el destino le ayudaría a ganar. Desde que se inició en la máxima categoría Schumacher había pasado a ser el centro de todas las miradas, pues era indudable que estaba llamado a ser el sucesor de Ayrton Senna y el líder de la nueva linea de corredores. No obstante la muerte de Senna en Imola precipitó el estrellato del alemán y, de paso, el de Damon Hill, quien no pasaba de ser un segundón en el lote de los grandes pilotos.

Sin embargo, independientemente de sus capacidades, sobre Schumacher corrieron este año varios incidentes que de una u otra manera han contribuido a empañar su título. La omisión de una bandera negra durante el Gran Premio Británico y la instalación de una tabla en la parte inferior de su auto que no tenía el tamaño reglamentario, lograron que la FIA lo suspendiera de dos carreras y además lo descalificara del Gran Premio Belga luego de haberlo ganado. Estos problemas con el organismo rector del automovilismo mundial permitieron no sólo que el británico Hill lograra alcanzar a Schumacher en puntos, sino resucitar la emoción de un campeonato que había encontrado en el germano un dueño absoluto.

FINAL A GOLPES
Con lo que nadie contaba era con que 'Schumi', como cariñosamente lo conocen en Alemania, tuviera un sospechoso as bajo la manga para asegurar el título. El dudoso percance con Hill en la pista australiana no sólo puso a la FIA a revisar con cuidado el video para saber si el accidente no fué premeditado, sino que hizo recordar dos memorables incidentes que pusieron en duda, en su momento, la lealtad con la profesión de sus protagonistas.

En 1989, a ocho vueltas del final del Gran Premio de Japón (penúltima prueba del campeonato) y en circunstancias de puntaje similares a las de Schumacher y Hill, el francés Alain Prost cerró a su compañero de equipo Ayrton Senna, provocando una colisión. Aunque Senna pudo continuar, fué descalificado por haber sido empujado por los comisarios para arrancar el auto. Esa tarde Prost consiguió su tercer título mundial. Un año después, en el mismo circuito de Suzuka, Japón, Senna y Prost partieron en las primeras posiciones. Cuando apenas se habían recorrido 700 metros el piloto brasileño embistió por detrás a Prost y los dos quedaron eliminados. De esta forma Senna consiguió su segundo campeonato. En el mismo escenario, a mediados de 1991, Ayrton Senna confesó lo que todos suponían, que había estrellado a Prost voluntariamente en una maniobra premeditada para devolver la jugada que el francés le había hecho en la temporada anterior.

Aunque Schumacher negó cualquier tipo de premeditación en su accidente con Hill, lo cierto es que después de los antecedentes de dos de sus maestros de la pista (Senna y Prost) y teniendo en cuenta la ingenuidad de la colisión, para muchos es probable que Shumacher haya optado por seguir las enseñanzas de sus ídolos.

Si así fué, el mundo estaría contemplando no sólo al más joven de los pilotos de Fórmula 1 en ganar un título, sino quizás también al más mañoso de la última década.

FORMULA MAGICA
SIN UN PRESUPUESTO millonario ni el apoyo de grandes marcas automovilísticas, el equipo Jordan Hart demostró durante la pasada temporada que para triunfar sólo se necesita criterio y eficiencia.

Esta escudería, que tuvo que alquilar hasta el túnel de viento en el cual trabajó durante el diseño de su auto estrella, el J 194, compitió cuerpo a cuerpo con colosos del la F-1 como Mclaren, Ferrari y Liger, y al final terminó como el quinto mejor equipo del mundo.

La Jordan, quien 1991 tuvo entre sus filas a Michael Schumacher, compitió durante 1994 con el brasileño Rubens Barrichello y el británico Eddie Irvine, quienes fueron parte de la pócima milagrosa que los puso entre los primeros. Un equilibrio tecnológico, conseguido con un modesto presupuesto, y una perfecta interpretación de las características de sus autos por parte de los pilotos fueron la clave del éxito.

Después de semejante actuación, la pregunta que todos se hacen es si durante 1994 el equipo consiguió entrar a la élite de la Fórmula 1 sin tener recursos, qué pasará el próximo año, cuando la Peugeot le de al Jordan-Hart todos los medios ecónómicos que necesita?

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