Martes, 24 de enero de 2017

| 2015/08/17 00:00

Barcelona pierde la Supercopa con un aplastante 5 – 1

El equipo de Lio Messi no puede remontar una diferencia de cuatro goles. Athletic de Bilbao se llevó el primer trofeo oficial de la temporada española en el Camp Nou.

Lionel Messi sucumbió ante la defensa del Athletic Club de Bilbao en la vuelta de la supercopa española. Foto: EFE

El Barcelona, equipo que parecía imbatible esta temporada, actual campeón de la Liga, la Champions y la Copa del Rey, perdió la Superliga española tras caer de forma aplastante con el Athletic Club de Bilbao en el resultado global de la serie: 5 – 1.

El equipo liderado por el astro argentino Lionel Messi fue inferior al reto de remontar los cuatro con los que el Bilbao se adelantó en la serie. Incluso el equipo fue incapaz de ganar el partido de vuelta disputado en el estadio Camp Nou. Los blaugrana no pasaron del empate a un tanto ante los leones de San Mames.
La solvencia táctica y el despliegue físico que el conjunto bilbaíno exhibió durante todo el choque resultó determinante, más incluso que la expulsión de Piqué, cuando todavía quedaban por disputarse 35 minutos de partido.

Quizá el signo de la final podría haber cambiado si, a los seis minutos, el larguero no hubiera escupido un remate del propio Piqué a la salida de un córner.

Esa fue la mejor ocasión del Barça hasta que, a falta de dos minutos para acabar la primera mitad, Rakitic colgó un balón al área, Luis Suárez lo bajó con el pecho para Messi y éste fusiló a Iraizoz para hacer el 1-0.

Entre una jugada y otra, el equipo de Luis Enrique fue el claro dominador del partido, con un Iniesta muy inspirado al mando de las operaciones.

Sin embargo, a los locales, arropados hoy por un Camp Nou enrarecido y repleto de turistas, les faltó pegada y precisión en los metros finales. Luis Suárez y Pedro, ansiosos por resolver al espacio, incurrían constantemente en fueras de juego y Messi parecía incapaz de librarse de la jaula de oro diseñada esta noche por Ernesto Valverde.

Porque donde no llegaba Balenciaga, lo hacían Susaeta o Beñat, siempre dispuestos a ayudar a su compañero para que el astro argentino, hoy muy gris, no encontrar espacios donde combinar.

El Athletic, muy bien colocado sobre el terreno de juego desde el pitido inicial, con la defensa adelantada y las líneas muy juntas, presionaba solidario a su rival, muy arriba, como en la ida de San Mamés, y tuvo siempre el partido bajo control.

Esta vez no encontró, no obstante, tantas facilidades en la zaga azulgrana, por más que intentaba buscar la espalda de los centrales para que Aduriz cazara alguna balón que dejara sentenciada la final.

Eraso tuvo la única ocasión visitante en toda la primera mitad, y ésta vino propiciada de una incomprensible perdida de balón de Pedro en el minuto 38. El centrocampista del Athletic se quedó solo frente a Bravo y disparó contra el exterior de la red en lugar de ceder el esférico a Adúriz para que el '9' rojiblanco marcara a placer.

Luego llegaría el gol de Messi y una tangana entre el portero del Athletic, Rakitic y Pedro, quienes intentaban recoger rápido la pelota del fondo de la red para ir a buscar el segundo.

Velasco Carballo optó por no alargar más el primer acto y señaló el camino a los vestuarios. Pero la tensión entre ambos equipos fue en aumento tras la reanudación.

Salió el Barça dispuesto a arriesgar más y el Athletic lo intentó aprovechar. Susaeta golpeó flojo a las manos de Bravo tras un pase de Aduriz y el propio Aduriz chutó a los pies del meta chileno en la jugada siguiente.

Piqué, encendido, se fue a recriminar al asistente que no señalara fuera de juego del punta visitante en esa jugada, y Velasco Carballo expulsó al central azulgrana.

Quedaban 35 minutos de partido por disputarse y el Barcelona se queda con diez. Pero fue entonces cuando los locales, con la final prácticamente perdida se dejaron ir.

Pedro, Rakitic y Suárez tuvieron tres ocasiones casi consecutivas, pero la pelota no entró. Y el Athletic volvió a rehacerse para no sufrir más en la recta final del partido.

Luis Enrique sacó a los jóvenes Sandro y Munir por Pedro y Rakitic, en una acción desesperada, pero a falta de un cuarto de hora para el final, Aduriz, el hombre de la final, enterraría definitivamente al Barça.

Un balón colgado sin ningún peligro desde el centro del campo rojiblanco acabó con un mal rechace de Mathieu y Aduriz necesitó dos intentos para batir a Bravo. El enésimo error individual de los jugadores del Barcelona en la final resumía a la perfección lo que ha sido para ellos esta Supercopa.

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