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| 6/10/2014 12:00:00 AM

Semana en el Mundial: ¿Bem-vindo ao Brasil?

Caos por las huelgas, hinchas extranjeros sobreexcitados y brasileños sin entusiasmo se mezclan a días de la Copa.

Manizales, Cúcuta, Monterrey, Quito, Melbourne, Los Ángeles, Pasto, Bogotá, Santiago, Moscú. Chaquetas del Mundial de México 1970, sombreros de mariachi, pelucas de ‘El Pibe’ Valderrama, banderas, muchas banderas. 

Los aviones que llegan al aeropuerto de Guarulhos en Sao Paulo parecen chivas rumberas, donde se mezclan decenas de nacionalidades que, al pisar tierras mundialistas, estallan de júbilo coreando el nombre de su equipo. En el vuelo, mal que bien, las azafatas tratan de confiscar cornetas y calmar los ánimos.

La aduana acoge cada hora a miles de hinchas. Pero después de hacer el papeleo, muchas se preguntan si realmente llegaron al Mundial. No hay banderas de Brasil, ni mascotas de Fuleco, tampoco balones o afiches de la Copa. Lo que sí hay es un caos espantoso: cientos de turistas que no entienden dónde están parados, en qué parte salen los buses, cuál es la fila de los taxis ni cómo cambiar dinero. La información no es el fuerte de Guarulhos.

El ambiente en la ciudad más grande de Brasil es menos futbolero de lo que muchos esperaban. Los balcones no están engalanados con los colores ‘verdeamarelos’, los bares a duras penas tienen disfraz mundialista y los paulistas no parecen estar entusiasmados con el megaevento. 

Sobre los muros se asoman grafitis que exclaman “La Copa é nossa” (La Copa es nuestra) o “não ao padrão FIFA” (No a las normas de la FIFA).

Todos los días anuncian que se va a terminar la huelga del metro de Sao Paulo, que moviliza más de cuatro millones de pasajeros diarios. Pero el movimiento social sigue latente y para llegar al centro, algunos turistas se demoraron más de tres horas en buses, atrapados en un tráfico que relativiza los trancones de Bogotá.

Rogeiro, un taxista, explica que “no hay mucha pasión; con todo lo que ha pasado, la gente está a la espera. Tal vez el miércoles, con el primer partido de Brasil, se relajen un poco”. Un estado de ánimo que comparte el 66 % de los paulistas que, según un sondeo del diario local Folha de Sao Paulo, creen que el Mundial trae más perjuicios que beneficios.

Daniel, un paisa quien lleva ya varios meses en Brasil, cuenta que “incluso hay brasileños que no quieren que gane su equipo. Pues si son campeones, después del Mundial, se olvidarán de todos los problemas y todo el mundo dirá que todo fue perfecto”.


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