Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2010/06/12 00:00

BLOG: El Mundial desde la oficina

BLOG: El Mundial desde la oficina

Junio 17 de 2010
Del ‘diritivi’ y el apartheid de oficina

Tengo que comenzar mencionando dos cosas jocosas que corresponden a este mundial:

1.los comerciales de ‘ese’ banco que no está en el lugar equivocado, que no puedo nombrar pero que todos conocemos y recordamos por tener la mejor publicidad mundialista, publicidad que hace las delicias de chicos y grandes en el entretiempo.

2. El comercial de ‘esa’ compañía de televisión satelital que marca la diferencia entre el aficionado pudiente y el ‘aficionado de a pié’, el aficionado que tiene que soportar a Vinasco y el que puede divertirse con Varski. Pues esta compañía tiene como imagen a al mejor 10 que ha tenido del fútbol colombiano, el que toma el mismo refresco que toma Fanilú y come papas fritas en Neusa ataviado con un traje blanco inmaculado, ¡Si!, ese personaje es el que promociona el plan prepago de ‘Diritivi’, no Direct tv, no, ‘diritivi’.

La vaina es que como en esta oficina no tenemos diritivi toca echar mano del streaming, ¡Oh!, glorioso streaming sin el que no hubiéramos podido ver Uruguay - Sudáfrica. 6 pelagatos sentados en torno a un monitor, cada uno con la silla trasteada desde su escritorio viendo una transmisión que, por momentos, parecía una presentación en Power Point porque la red se congestionaba. Pues esos éramos nosotros, cada uno sufriendo por un resultado que le conviniera para ganarse la polla y viendo de reojo a esos que si trabajan, esa otra Subespecie llamada: Los divorciados del fútbol, el efecto apartheid sudafricano traído a una oficina, los que no ven la hora de que se acabe esta guachafita, que volvamos a hablar de temas políticos y ‘serios’. Si usted pertenece a este grupo, calma, tranquilo, pare de sufrir, solamente quedan 48 partidos y de paso agradezca a la vida que no tenemos vuvuzelas.


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Junio 12 de 2010
Las especies del fútbol de oficina

No es fácil esperar cuatro años para que llegue el Mundial. Los mundiales son medidas de tiempo y los sucesos comunes cobran relevancia si ocurren durante estos 29 días. Dijo hoy alguien aquí: “La vida es un gran paréntesis entre dos mundiales” y por ‘aquí’ me refiero a la oficina, tampoco es fácil ver fútbol desde la oficina, hay mucho por hacer, hay que trabajar, entonces opté por cambiar mi huso horario mental, trabajar en horarios de sueño y comida, para ver fútbol en horario de trabajo. El mundial todo lo vale.

Estos espacios se convierten en entidades dignas de estudios sociológicos cuyas especies habitantes se dividen en dos grupos, los que gustan del fútbol y los que no. Los primeros gritan, apuestan, gozan. Los segundos se quedan frente a sus computadores lamentando que este es apenas el primer día de todo un mes alborotado y monotemático.

Del grupo de los fanáticos nacen varias subespecies:

1. El señor de las apuestas: Este espécimen armó la ‘polla-ya’, se llama así porque la hizo 5 minutos antes de empezar el partido, mil pesos para anotarse al marcador de Uruguay - Francia. Subestimamos a Domenech y a Tabares, de los 22 apostadores, 16 creímos que el partido daba para tres goles o más... el hecho es que se la ganó el hincha del América, ojalá me a invite una cerveza.

2. El fútbol con tacones: ¡Caramba!, qué nombre más cliché para esta categoría, pero bueno, las mujeres a quienes nos gusta el fútbol. Afortunadamente es un suceso que ya no causa tanto asombro, ahora lo extraño es conocer a una mujer a la que no le guste.

3. Los ejemplares: Uno está viendo el partido, voltea a mirar y están los jefes en la misma actitud que uno, ahí fue cuando pensé: ‘Y bueee... es cada cuatro años, dos horas por partido, 3 partidos por día, 64 partidos de los cuales 39 son en día hábil, 39 por 2, 78 horas... si me descontaran 78 horas de sueldo... ahí hubo gol de México y perdí la cuenta...

4. Los que si tienen equipo en el mundial: Aquí son solo dos, un argentino y un suizo... el resto vamos chupando rueda...

5. El del comentario fino: Manizalita él, con la chispa sincronizada “Cuauhtemoc Blanco si es un ídolo... pero prehispánico”.


Y así hablaremos luego de los que tienen que padecer con esta fiebre mundialista, otros cuantos que se irán destapando a medida que sigamos dejando de trabajar para ver fútbol... Ya veremos que resulta... ya veremos...

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