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| 4/16/1990 12:00:00 AM

BOLA EN JUEGO

Con torneos regionales y para salvar a los clubes de la quiebra, se reinicia el campeonato de fútbol este domingo.

BOLA EN JUEGO BOLA EN JUEGO
Después de meses y meses de reuniones, discusiones y propuestas, por fin se dio una fecha para el inicio del fútbol profesional en Colombia. El próximo 25 de marzo el balón rodara nuevamente en las canchas colombianas y se pondrá fin a cerca de cuatro meses de ayuno futbolero.
La decisión se tomo el pasado martes 13 de marzo en una asamblea extraordinaria de la Dimayor, en la que se llegó a una formula intermedia para ayudar a los equipos. Se trata de una propuesta del Alcalde Mayor de Bogotá, Andres Pastrana, con base en la cual se diseño un torneo relámpago, que irá hasta el 20 de mayo. Se jugaran torneos regionales, los miercoles y domingos, al final de los cuales los mejores equipos obtendran bonificaciones para la reclasificación que decidirá los equipos que intervendrán en la liguilla final.
Pero al lado de la alegría que produjo la medida en los aficionados y el suspiro de alivio que causó en los dirigentes, los problemas de fondo que aquejan al fútbol profesional no se han solucionado del todo. En una entrevista públicada el 9 de marzo en el diario El Tiempo, el ministro de Educación, Manuel Francisco Becerra, expreso sus temores acerca del incumplimiento de las exigencias hechas por el gobierno para la reiniciación del torneo. Por ejemplo, dijo: "Está claro que no se ha progresado en nada con respecto al arbitraje, cuya idoneidad es un requisito que impone el gobierno para autorizar el campeonato". Algo similar opino sobre las condiciones financieras de los equipos, que hasta el momento parecen no haber mejorado. A pesar de todo lo anterior el gobierno se decidio a aceptar el inicio del campeonato por ser la única medida que podía salvar al fútbol profesional de una muerte definitiva.
Lo cierto del caso es que una paralisis tan prolongada amenazaba con acabar de quebrar a los equipos y esa era una responsabilidad con la que nadie quería cargar. Claro está que los equipos, en una actitud desafiante frente a las medidas del ministro, de un tiempo para aca se cruzaron de brazos y dejaron la busqueda de soluciones única y exclusivamente en manos del gobierno y de la Comisión de Notables, conformada para evaluar las condiciones actuales de los clubes y para plantear salidas a la crisis financiera. Esto complicó aún más las cosas. Y, además, varios directivos se mostraron deseosos de sacar a Alex Gorayeb de la directiva de la Dimayor, actitud que no debió emocionar mucho al gobierno, que encontró en don Alex a un interlocutor válido para superar la crisis y a un hombre dispuesto a llegar hasta el fin por lograr una reestructuración. De otro lado Gorayeb, en la práctica, llegó a la Dimayor casi que como una exigencia del gobierno como resultado de la crisis de finales de 1988.
Por ahora, el fútbol se reinicia sin que varias de las condiciones de Becerra se cumplan. Lo del Colegio Arbitral sigue en el papel y por el momento sólo se logró una ampliación de la comisión arbitral de la Dimayor. Es un paliativo y no una solución al problema del arbitraje, uno de los puntos neurálgicos del conflicto. Al finalizar la semana pasada, más de la mitad de los equipos no se había puesto al día con la Superintendencia de Sociedades y andaban corriendo por todos lados para ceñirse a las normas y conseguir el paz y salvo.
Sin embargo, lo anterior no es lo más grave de todo. La famosa Comisión de Notables, con la que el gobierno no sólo buscaba hacer un diagnóstico del deporte sino conseguir el respaldo económico de la empresa privada, al parecer esta lejos de cumplir con sus cometidos. Para comenzar, la comisión ha estudiado el problema de los clubes con una óptica que no corresponde a la realidad del fútbol. La elaboración de un presupuesto a mediano o largo plazo es bien complicada si se tiene en cuenta que hay un sinnúmero de variantes difíciles de manejar. Aparte del costo de los jugadores--que seria lo menos dispendioso de manejar--es casi imposible saber cuantos espectadores irán a un partido, o si dentro de un determinado número de meses el equipo va a estar en una buena posición en la tabla--de lo que depende en buena parte una taquilla--, o si el rival de turno tendrá figuras de importancia como para arrastrar público al estadio. De otro lado, el compromiso de los notables no era el de aportar dinero al espectáculo y por el momento no parece muy viable que la empresa privada se vaya a meter la mano al dril para ayudar al fútbol.
Claro está que el asunto también tiene su lado bueno. Si se logra desnarcotizar el fútbol, esto redundara en un renacimiento de la credibilidad del público en los equipos. También los conjuntos se veran en la obligación de racionalizar sus gastos, los precios de los jugadores volverán a su nivel normal y se le dara un rudo golpe a la inflación que los afecta. Así, cada vez serán más importantes las divisiones inferiores como cantera de nuevas figuras y la importación de paquetes chilenos o argentinos se acabara. Sólo se traeran extranjeros de reconocidbs meritos, pués una inversión tan costosa habra que pensarla dos veces.
La verdad de todo esto sólo se conocera a finales de julio cuando se de inicio al campeonato finalizacion. A la larga, el torneo que esta por empezar sólo busca evitar la ruina total del fútbol y de miles de personas que directa o indirectamente derivan de él su sustento. También es una manera de salvar en algo la imagen del gobierno, pués de lo contrario estaría pasando a la historia no sólo por su incapacidad para solucionar los problemas, sino como el firmante del acta de defunción del deporte nacional.
Al cierre de esta edición, cuando ya se conocía la fecha de iniciación del torneo, el país futbolístico estaba pendiente de la reunión de la Dimayor en Santa Marta, donde, al parecer, se tomarían medidas de gran importancia y no se descartaba la salida de Gorayeb. Pero, aunque el gobierno no puede interferir en las decisiones de la Dimayor, es posible que le haga saber a los dirigentes de los equipos que no verían con buenos ojos un relevo en la cabeza de la Dimayor y que esta dispuesto a jugarsela toda con don Alex hasta el final, cuando lo más seguro es que la pelota de los problemas del fútbol le caiga, tal y como está ahora, al próximo gobierno.

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