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| 7/22/2015 12:00:00 AM

Escándalo en la Copa de Oro en EE. UU.

El técnico de Panamá, Hernán Bolillo Gómez, intentó retirar a sus jugadores de la cancha y amenazó con no jugar. Sucedió tras un penalti en contra, en el juego contra México.

El famoso y controvertido técnico antioqueño Hernán Darío ‘Bolillo’ Gómez, actual seleccionador de Panamá, fue protagonista de un hecho insólito y con muy pocos antecedentes en la historia del balompié mundial. 

Intentó desacatar una decisión del juez central ordenando el retiro de la cancha a sus jugadores. Sucedió en la semifinal de la Copa Oro que se disputa en Estados Unidos. Panamá derrotaba por 1-0 a México. Pero en el último minuto, los aztecas empataron tras un penalti muy controvertido. Bolillo Gómez vio como se le escapaba de las manos una nueva hazaña.

Desde que Bolillo salió de la Selección Colombia, por razones ampliamente conocidas, no había vuelto a tener la experiencia de orientar selecciones nacionales. Hace unos meses firmó con Panamá, y en su debut oficial, la Copa Oro (el equivalente de la Copa América para la Concacaf), el antioqueño había llevado a su equipo a la semifinal, a punta de empates, sin ganar un solo partido. Parecía presa fácil para la todopoderosa selección de México. Pero el equipo de Bolillo estaba dando la sorpresa. 

Con gol de cabeza del futbolista de Millonarios, Román Torres, Panamá tenía un pie en la final, y Bolillo seguro que empezaba a sentir en la barriga la sensación de que podía salir campeón, pues Jamaica había sorprendió al derrotar al anfitrión Estados Unidos y sacarlo de la final. Todo de forma heroica. Desde el minuto 25 jugaban con un hombre menos, tras la expulsión de Luis Tejada, ex América de Cali.


Apenas un minuto separaba a Panamá y al Bolillo de semejante hazaña. Román Torres pasó de héroe a villano, se cayó encima de la pelota en su área, la aprisionó entre el brazo y la espalda. El juez estadounidense Marcos Geigger se percató de la situación y se llevó el pito a la boca, como quien quiere hacerlo antes de que llegue el minuto 90. Penal. La hazaña se le escapó al Bolillo. 

México había llegado a la semifinal jugando mal, incluso a merced de Costa Rica con un penalti inexistente, en el minuto 124 de los cuartos de final, es decir en los cuatro de reposición a los 30 suplementarios. Solo así pudo romper el cero a cero.

Bolillo sabía que solo así lo podían sacar de la final. Su capitán Torres dio papaya, le dio pretextos al juez para darle la fórmula del empate a México. Bolillo, que se sentía robado, sacó a sus jugadores de la cancha, que amenazaban con no regresar por el robo del que se sentían víctimas.


Probablemente, muchos en el continente estaban de lado del Bolillo y Panamá. La jugada puede ser muy discutida, pero en ningún caso procede un desacato como el que intentaron los panameños. Bolillo, en lugar de ordenar a sus jugadores que aceptaran la decisión, hablaba con ellos como tratando de tomar decisiones. Román Torres parecía haber convencido al Piojo Herrera, el pintoresco entrenador mexicano, de que no había sido penal. El Piojo lo entendía pero decía se preguntaba qué podía hacer. Así estuvieron durante 9 minutos. Un desacato a la máxima autoridad.

El reloj señalaba el minuto 100 cuando México empató. Andrés Guardado lo pateó y apenas lo celebró con un puño levantado. No hubo montoneras propias de un empate al último minuto. México y Panamá se fueron a la prórroga. Otro penal en el suplementario le dio el triunfo a México. Bolillo se fue entre triste, resignado y con la cabeza caliente. Mientras que en México lo toman a broma, y dicen que los únicos penales seguros que tiene México son los de la Copa Oro.

Algo que quizás no se veía desde el Mundial del 82, en España. En un partido entre Francia y Kuwait, el jeque de ese país Fahad Al-Ahmed Al-Jaber Al-Sabah entró a la cancha del estadio José Zorrilla de Valladolid y ordenó el retiro de sus jugadores. Argumentaba que se debía invalidar el cuarto gol de los galos porque un silbato desde la tribuna había confundido a los defensas de su selección. La diferencia es que árbitro y jeque parecieron llegar a un acuerdo, y finalmente el gol se anuló.

Bolillo no es jeque y dirige una selección que jamás ha ganado un título en la historia, ni siquiera ha ido al mundial. Por eso su actuación puede ser sancionada. Un histórico intento de desacato. Con o sin razón Bolillo fue protagonista de un papelón de la selección panameña, que terminó rodeando a la terna arbitral de forma violenta. 
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