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| 7/1/2014 12:00:00 AM

La Seleçao, nerviosa de pies a cabeza

La presión del Mundial en casa tiene a la ‘Verde amarela’ jugando flojo, con muchos nervios y con una prensa preocupada. ¿Colombia aprovechará ese factor?

En la televisión brasileña no hay un solo comercial que no evoque el fútbol, la camiseta del ‘Scratch’ o la Copa Mundo. En las calles pulula la ropa atravesadas por “rumbo al hexa” mientras que las caras de los jugadores de la Seleçao se ven en cada esquina, en cada afiche, en cada valla. Todo sigue una misma línea: Brasil campeón del mundo. Poner en duda eso es como ser ateo en el Vaticano.

La Copa es en casa, y con el fantasma del Maracaná rondando, Brasil tiene la obligación de ganar. Si poco antes del Mundial se pensó que esa fiebre canarinha podía ser positiva, ahora los jugadores están al borde de un ataque de nervios. En los himnos lloran, cuando celebran un gol, lloran, después de eliminar a Chile por penaltis, lloran.

Como escribió el diario Extra, “si el buen fútbol es algo raro para Brasil en la Copa, no han faltado las lágrimas antes, durante y después de los partidos”. Ese límite entre las emociones naturales y un desequilibrio psicológico es algo que preocupa un país ansioso por la conquista del ‘hexa’.

Y el partido del sábado pasado redobló esa presión. El partido contra Chile fue para Brasil un desastre. No solo por la pobreza de su juego, sino por el enorme sacrificio físico y mental por el que pasaron. Futbolistas como Willian, que botó su penalti, o como Hulk, que no la metió en la definición y cuya equivocación le costó el empate a Brasil, tienen que hacer un trabajo fuerte para volver a tomar confianza.



“Puedes llorar, es una manera de dar rienda suelta a la emoción. Pero antes de un punto de inflexión importante, ver al portero y al capitán llorar, y al entrenador, en lugar de calmar y motivar al borde del campo, quejarse del arbitraje y maldecir a los opositores demuestran una falta de control emocional peligrosa”, advirtió en Terra Brasil João Ricardo Cozac, psicólogo del deporte y presidente de la Asociación Paulista de Psicología del Deporte.

Jairiznho, campeón en 1970, “llorar de vez en cuando es normal, pero no a toda hora. Eso es desequilibrio emocional. Disputar una Copa en casa aumenta la responsabilidad, pero el hecho es que Brasil no juega bien. Ese es el peso que están sintiendo los jugadores”.

También han criticado al capitán Thiago Silva, porque poco antes de los penaltis contra Chile se aisló y no fue el líder que motivara y le diera tranquilidad al resto de los equipos. Dicen que su actitud era ya “de perdedor” y que “el capitán abandonó el barco”.



En Brasil se habla a toda hora del Maracanazo, y muchos piensan que ese fantasma es el que tiene al equipo jugando tan mal y es el motivo de la tensión. Como dijo a los medios Marcio Cruz, campeón en 1994, “nadie quiere ser Barbosa”. Barbosa tapó en la final de 1950 y nunca se repuso de la derrota. Toda su vida fue un chivo expiatorio y terminó su carrera como un funcionario gris en Rio de Janeiro.

Ahora Brasil tiene pocos días para recomponerse y encarar a Colombia. El desgaste de jugar 120 minutos, la pérdida por acumulación de amarillas de Luiz Gustavo y la pata dura de los chilenos dejó un equipo adolorido. Pero también preocupado. No han encontrado su juego, los cambios de Luiz Felipe Scolari no se sienten y tienen un problema grave en el mediocampo, despoblado.

¿Sabrá Colombia aprovechar esa fragilidad?

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