Domingo, 22 de enero de 2017

| 1998/11/23 00:00

BUENA BOLA

El torneo Club Colombia Open, que llega esta semana a su quinta edición, se consolida como el evento tenístico más importante del país.

BUENA BOLA

Durante las próximas dos semanas en Colombia no se hablará de otra cosa que no sea de tenis. Términos como ace, volea, deuce y revés volverán a ser comunes en las tertulias deportivas y será inevitable que el particulararoma del deporte blanco se mezcle en cualquier conversación. El responsable del tema no es otro que el torneo Club Colombia Open de tenis en su quinta versión.
Desde el próximo sábado y hasta el 8 de noviembre los amantes del buen tenis en el país estarán de plácemes. Y no es para menos. Esta quinta edición del torneo tiene varios ingredientes que bien lo pueden convertir en la mejor de las que hasta ahora se han realizado. El cuadro de jugadores inscritos para el evento (32 en total) cerró en el puesto 102 del escalafón, lo cual es una prenda de garantía de la calidad de los tenistas que jugarán en las canchas bogotanas. Las ocho siembras principales figuran dentro de las 45 mejores raquetas del mundo, lo que también permite afirmar que el nivel del espectáculo será bastante alentador. Aparte de esto la presencia de los tres últimos campeones del abierto _Nicolás Lapentti, Thomas Muster y Francisco Clavet_ le imprimirá al certamen un tinte bastante competitivo.
Si bien es cierto que los líderes del escalafón no participarán en la disputa de los 315.000 dólares que reparte el torneo, es más que justo reconocer que por los menos 20 de los tenistas con los que contará el certamen son de primera línea (ver recuadro). Algunos de los participantes son familiares para el público nacional. Tal es el caso del español Alberto Berasategui, el ecuatoriano Lapentti o el argentino Lucas Arnold, entre otros. No obstante, sin duda alguna, las grandes vedettes del certamen tienen nombre propio. Thomas Muster y Jim Courier, dos de las figuras más sobresalientes del tenis contemporáneo.

Los animadores
El primero ya se llevó el torneo colombiano en 1996 y aunque llega instalado en el puesto 23 del escalafón, a sus 31 años todavía el ex número uno austríaco tiene juego de sobra para animar el abierto. El segundo tiene a su haber dos Roland Garros, dos abiertos de Australia, una final de Wimbledon y otra en el abierto de Estados Unidos. Posee 37 títulos individuales y ha cosechado la envidiable suma de 14 millones de dólares en premios. Por si fuera poco ocupó el primer lugar del ranking internacional por 58 semanas consecutivas y fue cabeza del equipo de Estados Unidos que ganó la Copa Davis en 1992 ante Suiza. Para los expertos el hecho de que llegue a Colombia posicionado en el lugar número 90 no debe llamar a error. Se trata quizás del más importante tenista activo que haya pisado canchas colombianas en mucho tiempo.
Al lado de estos dos colosos, el centro de la competencia girará alrededor del duelo que librarán una docena de hombres de dos países específicos: Argentina y España. Los seis jugadores ibéricos que participarán en el torneo llegan en uno de los mejores momentos del tenis español. Algunos de ellos, como Berasategui, han demostrado en las diferentes canchas del mundo que la clase de un juego difícilmente encuentra comparación, sobre todo cuando el torneo se desarrolla sobre superficies de polvo de ladrillo, situación esta que controlan a la perfección. Lo interesante del grupo de españoles es que la mayoría son producto de una misma camada de tenistas que han logrado el milagro de devolverle a España su papel protagónico en el tenis internacional (ver recuadro).
Para muchos los experimentados españoles son los favoritos. Sin embargo los súbditos del rey Juan Carlos encontrarán en los tenistas gauchos el mayor obstáculo para obtener el título. A pesar de que los argentinos no dominan tan ampliamente las canchas de polvo de ladrillo, hay varios hombres que, por su juventud y talento, están llamados a compartir el protagonismo. Dentro de ellos la gran figura es Mariano Puerta, quien a los 20 años de edad se ha convertido no sólo en el gallo tapado del torneo sino en la gran esperanza gaucha en el escalafón internacional. El otro que puede atravesarse es Gustavo Kuerten, el joven jugador brasileño que a su corta edad ya tiene entre su bolsillo un Roland Garros. Este año no ha sido del todo bueno, pero aún así nadie duda de su estelaridad.
Durante los primeros días de esta semana el cuadro de participantes quedará completo después de que se disputen los qualifiers, que entregan cuatro cupos, y de que se definan los dueños de las tres wild cards, una de las cuales se supone debe recibir Mauricio Hadad, la cuota colombiana. Con esta lluvia de estrellas el Club Colombia Open ha demostrado que es, de lejos, el evento tenístico más importante del país.


La armada española
firmar que España es la dueña y señora del tenis internacional ya no sorprende a nadie. Después de todo varios hechos recientes así lo corroboran. Once españoles ocupan un lugar dentro de los 100 primeros jugadores del ranking de la ATP, un número mayor al de cualquier otro país. El segundo es Estados Unidos, con ocho. Pero esto no es todo. Uno de los Grand Slam, el Roland Garros, se ha transformado en un feudo español. Prueba de esto fue la última versión del torneo parisiense en donde ocho ibéricos lograron clasificarse a octavos de final, y demostrar de paso porqué son llamados los reyes de las canchas de polvo de ladrillo.
De todo lo anterior lo que resulta llamativo para los aficionados colombianos es que varios de los hombres que lograron que España se encuentre en la cima del tenis internacional estarán en el Club Colombia Open: Alberto Berasategui, Félix Mantilla, Julián Alonso, Fernando Vicente y Francisco Clavet. Lo novedoso, sin embargo, consiste en que todos hacen parte de lo que en España los especialistas llaman "la generación del 92", que no es otra cosa que el año de partida de la actual camada de talentosos jugadores que hoy embriagan al mundo con sus voleas y reveses.
A raíz de los Juegos Olímpicos de Barcelona, en 1992, el deporte español vivió un cambio radical en el cual la planificación fue la base del éxito. Producto directo de ese cambio de mentalidad surgieron en el tenis Alex Corretja, Alberto Berasategui, Albert Costa, Carlos Moyá, entre otros jugadores que hoy rondan los 24 años. Ellos se beneficiaron directamente de los nuevos métodos de entrenamiento de la federación ibérica. España se especializó en pulir y cuidar a cada uno de sus prospectos, quienes se desarrollaban en escuelas privadas de altísima calidad y tuvieron a su servicio algunos de los mejores centros de alto rendimiento del mundo, principalmente en Barcelona. El resto del milagro español se dio gracias a una conjugación de factores, entre los cuales se encuentran tener un siglo de tradición tenística, jugadores que han mantenido un nivel altísimo en diferentes épocas y que han influido entre los más jóvenes y una generación de ex jugadores que no solo conoce el circuito al detalle sino que planifica con seriedad las carreras de los jóvenes. A todo esto se le debe sumar un detalle no menos importante. En tierra del rey Juan Carlos hay ocho circuitos que implican 32 semanas de competición al año, algo que no sucede en ningún otro país del mundo, ni siquiera en Estados Unidos.

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