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| 2/6/2015 11:00:00 AM

Camilo Vargas, el indeciso

Después de muchas idas y vueltas, el arquero bogotano jugará en Nacional. Al menos eso parece. Cronología de una transferencia interminable.

El paso de Camilo Vargas a Nacional tranquilamente puede ser el más convulsionado de un jugador en los últimos 20 años del fútbol colombiano. Pasó de todo. Como si fuera una novela mexicana, el protagonista pasó por diferentes y tortuosos capítulos hasta encontrar un final que, por ahora, nadie sabe si será feliz. Fue presentado este viernes como "refuerzo" de Nacional.

El corazón de nuestro protagonista comenzó a latir más fuerte a mediados del mes de diciembre. Su equipo, Santa Fe, jugaba una final en busca de un nuevo título; al tiempo, Nacional presentó una oferta formal para quedarse con sus servicios. Mientras las negociaciones avanzaban en secreto, Santa Fe ganó la octava estrella.

Vargas levantó el trofeo como capitán del equipo capitalino. Todo parecía ser idílico en las toldas rojas, hasta que el rumor que muchos murmuraban se convirtió en una pesada realidad. El 26 de diciembre, mediante un comunicado oficial, Independiente Santa Fe informó el traspaso del jugador al equipo antioqueño. La reacción de los hinchas fue más que explosiva. Las redes sociales se convirtieron en una caldera.

Se leyeron mensajes de todo calibre, fue tal el impacto de la transferencia que el octavo título que obtuvo merecidamente el equipo cardenal pasó a un segundo o tercer plano. Varios medios se atrevieron a especular sobre el recibo de algunas amenazas contra el profesional y su familia. Eran versiones falaces que fueron descartadas de inmediato.

El galán de esta novela también publicó un lacónico comunicado de prensa. Con frialdad explicaba los motivos de su salida y las expectativas que tenía con su llegada a Nacional. Hasta ahí, más allá de las reacciones, todo era normal: una simple transacción comercial en un negocio como es el fútbol. Hasta que llegó el giro inesperado que le dio emoción a la historia.

En la tarde del 29 de diciembre el arquero bogotano habló con el presidente de Santa Fe, César Pastrana, y de forma extraoficial se conoció que su paso a Nacional no se realizaría. Dos comunicados oficiales que hablaban de “problemas personales”, “sentimientos”, “amor por la institución” y “fidelidad”, explicaban la controvertida decisión de Vargas. Había que barajar de nuevo.

Santa Fe trató de echar para atrás el negocio, mientras que Nacional, como el club serio que es, siempre mantuvo su posición: “Camilo Vargas es jugador del club y debe presentarse a trabajos”. La historia de amores y odios había llegado a su punto de ebullición. Mientras hinchas de Santa Fe defenestraban al que llegó a ser su ídolo y seguidores de Nacional reprochaban la falta de profesionalismo, el protagonista de la novela se llamó a silencio. 

Bajo el eufemismo “problemas personales” se tejieron un sinfín de historias y especulaciones. Lo cierto es que, en los primeros días del 2015 el club paisa enfocó sus esfuerzos en conseguirle equipo al portero suplente de la selección Colombia. No fue posible. De acuerdo con versiones de prensa, llegaron algunas ofertas del exterior, pero no se puedo concretar nada. En este punto de la novela, todo era indecisión para el protagonista.

Como el fútbol es paradójico, en medio de tanto vaivén había una copa que debían dirimir Santa Fe y Nacional, la Superliga.  Muchos esperaban que el portero actuara con su equipo, ya que no logró concretar ninguna transferencia (se especuló con su llegada a Estudiantes de Argentina), pero nunca se presentó a los entrenamientos de su equipo. Santa Fe se impuso en la serie y se quedó con el título.

Gran final

Después de giros, tramas, especulaciones y un enfrentamiento cumbre, la novela tenía que tener un final. Sin ofertas serias, sin enfrentamiento de por medio contra su supuesto “equipo amado” y sin la certeza de que haya solucionado sus problemas personales, Camilo Vargas fue presentado oficialmente con Nacional como su nuevo y flamante arquero.

El arquero de 24 años tiene por delante el reto más importante de su carrera deportiva. Llega a una plaza que siempre le resultó compleja a los jugadores bogotanos. Tendrá que ganarse el aplauso de una hinchada dolida por el culebrón de su transferencia. Y para completar, luchará un puesto en la titular contra un arquero querido y efectivo como el argentino Franco Armani.

La novela de Camilo Vargas, el jugador indeciso llegó a su fin, sin haber entrenado el jueves, con las siguientes palabras: "Feliz de llegar a la institución más grande de Colombia con la hinchada más grande".
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