Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 1999/06/07 00:00

CAMINO A LA LEYENDA

SEMANA acompañó a Juan Pablo Montoya en sus dos gloriosos días en el óvalo de Nazareth. <BR>Crónica de la hazaña que lo llevó al liderato de la Fórmula Cart.

CAMINO A LA LEYENDA

Las agujas del reloj marcaban las 3:35 de una tarde primaveral. En las graderías del
autódromo de Nazareth, Pensylvania, había gran expectativa. En pits los ingenieros y mecánicos
trabajaban sin descanso. A un lado, solitario, con los ojos clavados en la pista y con sus dedos de la mano
derecha apretando el mentón, estaba Juan Pablo Montoya. Junto a él permanecía impávida su novia
adolescente. Dos pasos más allá, en un mullido sillón, trataba de acomodarse Chip Ganassi. El mandamás.
El que impartía órdenes a un séquito de ayudantes que obedecían como súbditos.
El reloj prosiguió su marcha. Ganassi estaba metido de cabeza entre sus computadores. Son su mano
derecha. Allí tiene almacenado el plan de vuelo que le permite trazar la estrategia de competencia. Están
todos los datos sobre el carro: consumo de combustible, gasto de llantas, niveles hidráulicos,
rendimiento del motor, potencia, etc., etc... Son piezas de ajedrez que Chip Ganassi va moviendo
meticulosamente para preparar su jaque mate.
Ahora el reloj marca las 3:55 de la tarde. Juan Pablo Montoya mira de reojo a su entrenador. El, con su
índice derecho, le hace una seña. A partir de ese momento comienza un ritual que crispa los nervios. Juan
Pablo se enfunda su traje de piloto. Es un overol rojo sangre, construido en neopreno antiflama para
evitar que se queme en caso de accidente. Luego sube al auto. Es como meterse entre un estrecho tubo.
La cabeza, protegida con el casco, encaja a presión en un habitáculo de apenas 20 centímetros de ancho.
Sus asistentes lo ayudan a colocarse los cinturones de seguridad y los guantes. El toma el pequeño timón
entre las manos y después de colocarlo acciona una pequeña palanca de seguridad.
Todo está listo. Al frente del piloto se ubica un comisario de la carrera con una bandera verde entre sus
manos. Detrás del carro están dos mecánicos que esperan la orden de Chip Ganassi para encender el
motor. Segundos después se escucha una explosión. Montoya, el carro, los mecánicos, parecen entrar en un
ataque epiléptico por la vibración del motor.
La bandera verde se agita. Y Montoya sale disparado como de un cañón. De su rastro solo queda una
estela de humo. Ahora está sobre el óvalo de Nazareth. Volando a 280 kilómetros por hora.
Los demás pilotos están en sus pits. A hurtadillas siguen como hipnotizados el carro rojo de Montoya. El
piloto colombiano ha salido a la pista en busca de lograr el mejor tiempo para partir de primero en la
competencia oficial. Para ello dispone de cuatro vueltas. Cada una de ellas será contabilizada por los
cronómetros.
Chip Ganassi toma el control. Le ordena a su piloto emplear el carro a fondo. Están listos para la primera
vuelta. Juan Pablo Montoya sale disparado como un cohete. Veinte segundos después Chip Ganassi explota
de emoción. En el primer intento Montoya logra conseguir el mejor tiempo de la pista. Ganassi exclama:
"Absolutamente increíble". Deja todo tirado y se lanza a la pista como un loco. Corre sin parar. Se abre
paso entre una nube de fotógrafos y periodistas que han cercado a Montoya. A Ganassi no le importa. Se
lanza sobre el piloto colombiano y se funden en un solo abrazo. Y le grita: "Mañana será otro día...".
Y así fue. Ante más de 20.000 espectadores Juan Pablo Montoya giró durante más de dos horas y media en
su bólido. Prácticamente ganó de punta a punta. Apenas vivió dos momentos de angustia. Al promediar la
carrera fue rebasado y perdió el primer lugar. Pero el trabajo de su equipo en pits pronto lo retornó al frente
de competencia. Unas vueltas más tarde estuvo a punto de estrellarse pero sus reflejos y la buena suerte
lo libraron de un accidente a más de 340 kilómetros por hora.
A partir de ahí fue un solo monólogo. Con su auto a fondo. A una velocidad increíble de 380 kilómetros fue
devorando vuelta tras vuelta el circuito de Nazareth. En las tribunas un puñado de colombianos agitaba
sus banderas. Chip Ganassi se retorcía de la emoción. Los técnicos y mecánicos comenzaron a celebrar
por adelantado. Y el júbilo estalló cuando el comisario levantó la bandera a cuadros y saludó el triunfo de
Montoya. El segundo en serie. El segundo en apenas cuatro válidas. El segundo que le permitió ubicarse
en el primer lugar de la clasificación general. El segundo para que en el espectacular óvalo de Nazareth
los 20.000 aficionados escucharan el himno de Colombia.
A partir de ahí todo fue celebración. Montoya descendió de su vehículo. Agotado. Con cuatro kilos
menos. Con sus manos ampolladas como consecuencia de manejar ese caballo desbocado casi a 400
kilómetros por hora. Con sus rodillas y codos hechos trizas por la inclemente vibración de su carro. Pero
estaba radiante. El sacrificio había valido la pena.
Después vino el ritual de la premiación. De las fotos y las entrevistas. De la firma de autógrafos y de
la celebración con sus compañeros de equipo. Dos horas más tarde, cuando el autódromo de
Nazareth estaba desocupado, Montoya cogió a su novia de la mano. Se dirigió al parqueadero principal.
Abordó un Corvette rojo y partió raudo al aeropuerto. Allí lo esperaba un avión privado que lo llevó a Indiana,
sede del equipo Target. Al otro día, muy temprano en la mañana, tenía que volver a montarse en su
monoplaza para iniciar la preparación de la carrera de Rio de Janeiro, la cual tendrá lugar el próximo sábado.
La celebración había terminado. Era hora de comenzar a trabajar.

Chip Ganassi:
"La agresividad es la fortaleza y la debilidad de Montoya"
SEMANA: ¿Cómo empezó en el mundo de las carreras?
Chip Ganassi: Cuando yo era joven empecé corriendo motocicletas. Luego empecé a ver carreras de autos
y me enamoré de este deporte. Trabajé con Indycars e igual corrí en las 500 millas de Indianápolis. Una
mala estrellada terminó mi carrera en 1983 y me convertí en propietario pocos años después. He sido
afortunado en tener un gran socio y grandes pilotos como Jimmy, Alex y Juan.
SEMANA: ¿Cuánta gente trabaja en su equipo?
CH.G.: Trabajamos cerca de 70 personas en Target.
SEMANA: ¿Cuánta gente trabaja con Montoya?
CH.G.: Trabajan cerca de 12 personas en el pit personal de Juan.
SEMANA: ¿Cuál es la diferencia entre su equipo y los otros en la Cart?
CH.G.: En que todos nosotros queremos ganar cada carrera y, además, realmente creemos en nuestro
equipo de trabajo.
SEMANA: ¿Por qué escogió a Juan Pablo Montoya para que fuera piloto de su equipo?
CH.G.: Yo lo vi cuando era piloto de pruebas en Williams e inmediatamente supe que sería nuestro
próximo piloto.
SEMANA: ¿Frank Williams le ayudó a tomar su decisión?
CH.G.: Juan fue un piloto de pruebas para el equipo de Frank el año pasado y Frank me recomendó
fuertemente a Juan.
SEMANA: ¿Qué piensa ahora de Juan Pablo Montoya?
CH.G.: Es un gran piloto y una gran persona. Es muy divertido.
SEMANA: ¿Cuáles son las fortalezas y las debilidades de Montoya?
CH.G.: Su agresividad es su fortaleza y su debilidad.
SEMANA: ¿Cómo es la relación entre Juan Pablo Montoya y su compañero de equipo, Jimmy Vasser?
CH.G.: Son muy buenos amigos y se ayudan el uno al otro.
SEMANA: Para usted, ¿quién ha sido el mejor corredor del mundo?
CH.G.: Alex Zanardi es el mejor que he visto. El combina su gran agresividad con su inteligencia.
SEMANA: ¿Cuál es la diferencia entre Montoya y Zanardi?
CH.G.: Sólo la edad y la experiencia. Ellos son corredores muy parecidos con personalidades similares.

SEMANA: ¿Cuál es la diferencia entre Montoya y la 'vacas sagradas' de la Cart, como Michael Andretti y Al
Unser Jr.?
CH.G.: Juan Pablo es una persona que se adapta muy rápido y es agresivo, y esos han sido los factores
que marcan la diferencia con otros pilotos.
SEMANA: ¿Usted cree que Montoya puede ser el campeón este año de la Fórmula Cart?
CH.G.: Si sigue manejando como lo ha hecho tiene muy buenas posibilidades.
SEMANA: ¿Qué opina de la próxima carrera en Rio?
CH.G.: Juan ha demostrado que puede correr en óvalos y ganar, sin embargo yo pienso que ambos,
Juan y Jimmy, tienen muy buenas posibilidades para hacerlo bien.
SEMANA: ¿Montoya es el nuevo Ayrton Senna?
CH.G.: Sólo ha existido un único Ayrton Senna.
SEMANA: ¿Ha recibido propuestas de equipos de la Fórmula 1 para que Montoya finalice su contrato con
Target, el cual va hasta 2002, y compita lo más pronto en esta categoría?
CH.G.: No tengo comentarios acerca de eso.

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