Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 1995/07/10 00:00

CAMPEON INVICTO

Carlos Arturo Rueda C. atraviesa horas difíciles. Mientras ruegan por su recuperación, los colombianos recuerdan con cariño al hombre que fundó la locución deportiva en el país.

CAMPEON INVICTO

HACE 57 AÑOS CASI NADIE SABIA quién era, ni de dónde había llegado. Pero desde que en una tarde cualquiera algunos lo oyeron dejar el alma en un grito de "gooooooool", nadie ha podido olvidarlo. Desde ese lejano e impreciso día de 1938, hasta su última intervención en radio, en 1990, los colombianos aficionados a los deportes no volvieron a despegarse de sus radios para escuchar las narraciones del único campeón que no ha sido derrotado jamás: Carlos Arturo Rueda Calderón.
Ha sido el único ídolo que ha dado la locución en Colombia -dice el veterano hombre de radio Juan Harvey Caivedo-. No sólo inventó una forma inigualable de narrar sino que hizo que a la radio le salieran imágenes. Fue un révolucionario. Antes de él, los deportes en el país siempre fueron distantes y ajenos para la gente. Carlos Arturo le dio el toque humorístico a las narraciones deportivas. No sólo fue el primero en cantar las anotaciones en el fútbol que antes eran anunciadas por una voz seca, y hasta indiferente. que estrictamente decía gol, sino que además fue el dueño de expresiones que nunca envejecieron con los años: le pone piernas al asunto para decir que un jugador corría rápidamente con el balón, o "la para con la caja del pan" cuando se refería a un futbolista que detenía la pelota con el pecho. Rueda bautizó durante varias décadas a decenas de deportistas. Sus apodos llegaron a ser mas populares que los propios nombres de los atletas. La gente se acuerda más de 'El Zipa' Forero que de Efraín, de 'Toto gol' Perazzo que de Alberto, y de 'La Saeta rubia' que de Alfredo Di Stéfano. Esta costumbre de bautizar por su cuenta la aplicó desde el primer momento en que ingresó a las narraciones deportivas para impactar a la gente y darle colorido a sus relatos. Varios años después, sería víctima de su propio invento. Un grupo de compañeros de trabajo empezó a llamarlo 'El Colorado' porque con frecuencia tenía la piel tostada por el sol de los estadios y las carreteras.
Es difícil creer que exista un colombiano mayor de 25 años que no haya oído hablar nunca de Carlos Arturo Rueda, porque al fin y al cabo, fueron más de 50 años en el centro de la noticia, y los que menos lo recuerdan guardan en la memoria la forma como presentaba los deportes en el Noticiero 24 Horas a comienzos de los años 80. Ahora que se encuentra convaleciente en la habitación 936 del hospital San Ignacio de Bogotá, volvió a ser noticia. Y aunque la mayoría sabe quién es él, muy pocos conocen su historia.

EL MEJOR DE AMERICA
'El Campeón' nació el 28 de octubre de 1918 en San José de Costa Rica. Fue hijo de Alfredo Rueda, un político santandereano que llegó al país de los 'ticos' huyendo de la Guerra de los Mil Días, y quien 18 años más tarde, impulsado por los negocios, regresó a Colombia a echar raíces con su esposa costarricense Lola Calderón y sus siete hijos. Carlos Arturo siempre quiso ser boxeador y fue por eso que persiguiendo su sueño, decidió inscribirse en ese año de 1936 para participar en unas olimpiadas en Manizales, en donde fue subcampeón del peso pluma. Algunos dicen que la fortaleza y flexibilidad de su voz, vienen precisamente de ahí, de la conformación atlética que le dio su preparación como pugilista. Pero dos años después de su experiencia sobre el ring, el destino decidiría que sería su voz y no sus puños, lo que lo llevaría a convertirse en campeón.
Con motivo de la celebración de los 400 años de la fundación de Bogotá, se desarrollaron unos Juegos Bolivarianos en la capital colombiana, y para transmitirlos por radio se había contratado al locutor peruano Juan Cedón, quien por ese entonces era catalogado como el mejor de América. Carlos Arturo, en ese momento, era una especie de suplente, calentaba banca, como él le decía a los futbolistas que estaban a la espera de la primera oportunidad. Pero durante el intermedio de un partido de baloncesto entre Colombia y Perú, el locutor titular se tomó unos tragos y le cedió el micrófono a Rueda. Al final del partido, Cedón no podía creer lo que había oído y, aún al aire, renunció diciendo: "Yo sobro aquí, porque ustedes tiene el mejor locutor deportivo de toda América". Carlos Arturo se nacionalizó como colombiano en 1939 y se casó con la manizaleña Liliana Tirado, con quien tuvo cinco hijos. Desde esos Bolivarianos en adelante, no fue extraño que la gente encontrara divertido pasar cinco, seis o siete horas escuchando las narraciones que el Campeón hacía de todos los deportes.

DE LA BICICLETA AL TRANSMOVIL
A pesar de esa extraordinaria versatilidad que le permitía transmitir cualquier deporte, el Campeón llegó realmente a la cúspide de su popularidad como el gran impulsor de las vueltas a Colombia. El fue quien quijotescamente decidió transmitir, al comienzo de los años 50, las salidas y las llegadas de los ciclistas a los pueblos. Pero poco después entendió que narrar el comienzo y el final de las etapas no era suficiente porque había que estar siempre al lado de los corredores, para describir a los oyentes cada uno de sus pedalazos heroicos por las polvorientas carreteras de arena y piedra que más parecían caminos de herradura. De allí nació su idea de los 'transmóviles'.
Ramón Hoyos Vallejo, ganador de cinco vueltas a Colombia, recuerda que "Carlos fue quien nos dio la vida a los ciclistas, porque siempre nos animó y estuvo al lado de nosotros. Además se encargó de que todo el mundo supiera lo que estábamos haciendo". Eran los tiempos anteriores al satélite y a las transmisiones digitales, y con frecuencia se perdía la señal cuando no se varaba su transmóvil en algún puente inexistente o en los frecuentes recodos intransitables de la ruta. Nada era suficiente para que Carlos Arturo dejara a su audiencia desconectada de sus emociones. El mismo Carlos Arturo dice que "a veces tuve que sentirme mago, para hacerle trampas y gambetas a la monotonía, y todo para que la gente siempre mantuviera el interés en la transmisión". Quienes trabajaron con el Campeón, como el periodista David Cañón, cuentan que: "Fue el locutor más completo al momento de transmitir, porque tenía una gran capacidad de retórica y siempre tenía chispa para algo". Si era necesario para no decepcionar a sus oyentes, su imaginación hacía el resto.
Carlos Arturo Rueda C. es, en suma, el pionero de la nueva radio deportiva en Colombia, y el iniciador de toda una escuela de locutores, pero por encima de todo, un ser humano inigualable. Su colega Alberto Piedrahita Pacheco dijo que "Carlos Arturo fue un maestro en la locución deportiva, no sólo por su habilidad, sino por la inmensa disciplina, el compañerismo y la lealtad que siempre demostró en el trabajo ".
Hoy, desde su lecho de enfermo, Carlos Arturo está consciente de que atraviesa la etapa más dura de esa gran vuelta que es la vida. Pero la forma como los medios han seguido, tan de cerca, su camino hacia la recuperación, le ha demostrado que sigue estando muy cerca del corazón de los colombianos. Porque está seguro, aunque no lo diga, de que aquellos que recorrieron miles de kilómetros cabalgando en sus mágicas palabras, están a su lado rindiéndole un homenaje al único campeón que no ha tenido rival.

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