Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 4/3/1995 12:00:00 AM

A COLGAR LOS GUANTES?

La grave lesión del boxeador norteamericano Gerald Mc Clellan abre nuevamente la polémica en torno a si el boxeo debe serguir siendo considerado un deporte.

NO ES EXTRAÑO QUE EL DEBATE esté otra vez sobre el tapete. Cada año por lo menos un boxeador, bien sea profesional o aficionado, muere a causa de los fuertes impactos recibidos en el cuadrilátero de su contrincante. Hace menos de 12 meses la federación británica de boxeo ya había dicho que el show debería terminar, pero en ese entonces la cosa no pasó de comunicados de prensa y de debates universitarios sobre el tema. Sin embargo, hoy, tras la grave lesión del estadounidense Gerald McClellan, quien hasta finales de la semana pasada todavía seguía en estado de coma en un céntrico hospital londinense, noqueado por el británico Nigell Benn,la posibilidad de acabar con el boxeo o por lo menos de modificarlo, tomó una fuerza inusitada.
Se estima que unos 500 boxeadores han perdido la vida a consecuencia de un combate desde que el marqués de Queensberry redactó las reglas de este deporte en 1884. Como si fuera poco, varios expertos aseguran que la práctica del boxeo deja secuelas de por vida porque el cerebro, impulsado por los golpes contra las paredes craneales, padece de múltiples microtraumas. Se podría decir que en la mayoría de los casos el destino de los héroes del cuadrilátero está marcado por la amargura. Su vejez es completamente predecible, marcada por los recuerdos tartamudeantes de hazañas logradas cuando los golpes no les habían robado para siempre la salud.
Los más extremistas piden que se acabe de una vez por todas con este deporte que, según ellos, no produce sino traumas cerebrales y muertes. Sus defensores arguyen que la muerte también es posible en otros deportes, pero los extremistas contestan aludiendo que ningún alpinista corta la cuerda de otro escalador y ningún automovilista está obligado a sacar de la pista a sus adversarios, mientras el boxeo basa toda su ciencia en buscar la victoria del modo más rotundo, o sea el nocaut, un golpe capaz de matar.
Los argumentos en contra pueden ser exagerados, pues hay que tener en cuenta que aunque la esencia del boxeo son los golpes, la filosofía de este deporte no es matar al adversario sino derrotarlo en franca lid con base en habilidad y fuerza. Lo que sí es cierto, por más duro que suene, es que lo que produce mayor emoción entre los aficionados es ver cómo dos seres humanos se destrozan a trompadas. En el boxeo pasa lo mismo que en muchos otros deportes: mientras mayor riesgo, mayor afición.
Aunque con este razonamiento son pocos los que ponen en duda el boxeo como tal, son muchos los que piensan que hay que modificar algunas de sus reglas. "El boxeo en si no tiene problemas -dice Estewil Quesada, periodista especializado en este deporte-. El asunto radica en que los médicos, árbitros y entrenadores no están lo suficientemente capacitados para darse cuenta que un combate se debe parar". Por su parte Melanio Porto Ariza, quizás el hombre que más sabe de boxeo en Colombia, piensa que "la verdadera modificación que hay que hacer es que los boxeadores vayan lentamente ascendiendo y no tan rápido como hoy en día, cuando cualquiera puede meterse a pelear un título mundial". Tanto para Porto como para Quesada el problema no está en las reglas sino en los humanos. Los dos afirman que la mayoría de muertes se dan por la irresponsabilidad del juez o por la falta de preparación de los boxeadores. "Un 'jab' puede causar serios perjuicios, pero con un adecuado entrenamiento el ser humano aprende a amortiguar los golpes. Eso está más que demostrado", añade Porto Ariza.
Pero pese a que algunos no le ven inconvenientes a las reglas actuales del boxeo, otros, como Jorge Alarcón, jefe de la división médica de Coldeportes, creen que se deben estudiar varias medidas como la implementación obligatoria de cascos para todos los combates, la modificación de los guantes para que el efecto del golpe no sea tan grave; y la reducción del tiempo de duración de cada round.
El problema, sin embargo, es que si se llega a aceptar que los deportistas utilicen todo tipo de protectores y el tiempo de los combates se reduzca, podría llegar a suceder lo mismo que en las Olimpíadas de Barcelona 92, cuando los jueces fueron calificados como madrinas y los deportistas como cobardes. En Barcelona el boxeo no tuvo el éxito de otros tiempos. Igual pasó un año después, en los Campeonatos Mundiales de Boxeo Amateur en Tampere, Finlandia.
En ese entonces se disputaron 258 peleas, de las cuales sólo cuatro terminaron en nocauts y el número de heridas fue insignificante. El campeonato fue catalogado como un fiasco.
Lo cierto en todo este debate sobre si se debe o no modificar el boxeo, es que mientras más cambios haya en las reglas originales de este deporte más aficionados se pueden perder y por ende habrá menos dinero para cubrir las millonarias bolsas económicas de cada combate. El fanático del boxeo sabe que Mohammed Alí terminó con mal de Parkinson gracias al boxeo, que Sugar Ray Leonard tiene problemas en una retina debido a los golpes que recibió, que han muerto más de 500 boxeadores en el ring y que siete colombianos también han encontrado la muerte en el cuadrilátero. Sin embargo exagerar la protección de los púgiles en el boxeo, sería como exigir que los Fórmula 1 se desplazaran a menos de 100 kilómetros por hora, prohibir la caída libre en el paracaidismo o evitar los grandes saltos en el motociclismo. La cura sería peor que la enfermedad, porque probablemente en esas circunstancias nadie se volvería a interesar en calzar unos guantes o en presenciar un combate.

LOS SIETE MUERTOS DE COLOMBIA


Año Boxeador

1942 Saúl Aparicio
1943 Alfonso 'Baby' Uribe
1951 Bonifacio 'Kid Bony' Periñán
1952 Emilio'Culebra'Barrios
1965 Jairo Gutiérrez
1973 Guillermo 'Cartagenita Kid' González
1993 Guido Triviño


LOS 20 MUERTOS MAS FAMOSOS

Año Nacionadidad Boxeador
1962 Cuba Benny Paret
1969 Gran Bretaña Ulrich Rezis
1979 Italia Angelo Tacopucci
1979 EE.UU. Willie Claasen
1980 Gran Bretaña Johnny Owen
1982 Gran Bretaña Barry McGuigan
1982 Nigeria Young Ali
1983 México 'Kiko' Bejines
1985 EE.UU. Howard Brooks
1985 EE.UU. Shawn Thomas
1985 Suráfrica Jacob Morake
1986 Gran Bretaña Steve Watt
1988 Suráfrica Brian Baronet
1988 Suráfrica Daniel Thetele
1989 Francia Tean Cialicie Vinci
1989 Francia David Thio
1989 Suecia Arthur Hendler
1990 Austria Patrick Stone
1991 Gran Bretaña Michael Watson
1994 Gran Bretaña Bradley Stone


ENTRE LA FAJA Y LA LONA

PRO

- Al igual que en otros deportes como el automovilismo, paracaidismo o alpinismo, en el boxeo también se registran accidentes que pueden llegar a causar la muerte.

- En la mayoría de los casos, para muchos jóvenes el boxeo se convierte en la única posibilidad de salir de la pobreza.

- Es uno de los deportes más baratos para su práctica.

- Es el deporte que más campeones mundiales le ha dado a Colombia.


CONTRA

- Anualmente, por lo menos, muere un boxeador durante una pelea.

- Desde que se empezó a tratar el boxeo más como un negocio que como un deporte, la vida del boxeador comenzó a ser calculada en dólares.

- Al existir cuatro asociaciones -AMB, CMB, FIB y UMB- con reglas distintas, no se pueden hacer controles efectivos en cuanto a la preparación de los boxeadores y de los jueces.

- Los fuertes y contínuos golpes a los que están sometidos los boxeadores causan lesiones cerebrales irreversibles. Las consecuencias del deterioro físico se ven a largo plazo.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1855

PORTADA

Exclusivo: la verdadera historia de la colombiana capturada en Suiza por ser de Isis

La joven de 23 años es hoy acusada de ser parte de una célula que del Estado Islámico, la organización terrorista que ha perpetrado los peores y más sangrientos ataques en territorio europeo. Su novio la habría metido en ese mundo.