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| 7/4/2014 12:00:00 AM

Colombia hace sufrir al pentacampeón

Cuando cayó el segundo gol, Brasil entero respiró, pero Colombia no había dejado todo. Con el descuento puso a sufrir al local y a su hinchada.

A pesar de un primer tiempo en el que salió perdida atrás y pagó muy cara su desatención con un gol rival a los 7 minutos, la selección Colombia fue ganando espacio y creación. Desde ese punto, en el que se acordó de hacer su juego, puso a sufrir a Dilma y todos sus compatriotas.

No importaba el uno a cero abajo, no importaban las faltas que el juez no pitaba con equilibrio (en una versión silente de raspe y gane en el primer tiempo), la selección fue perdiendo el miedo y comenzó a buscar. No inquietó a Júlio César, pero en el segundo tiempo se fue acercando más. Y el público lo sabía, y los festejos que primaban después del gol de la ventaja se tornaron murmullos, y el público que antes –en otros mundiales- aplaudía lindas jugadas ahora celebraba balones rechazados a la línea lateral.

A pesar de ello, quizás en el mejor punto del partido para la tricolor, cayó el segundo gol del local, producto de un gran tiro libre de David Luiz. Se podía pensar que con ese tanto Colombia recogía la carpa y dejaba a Brasil celebrar en paz, y al hervidero que era el Castelao estallar, pero esta Colombia no estaba para esos trotes.

Siguió empujando y buscó; la entrada de Carlos Bacca cayó bien y a los 79 derivó en un penal que devolvió a Colombia la esperanza del empate. ¿Debió ser roja para Júlio César?, probablemente. Pero sin importar la decisión del juez –otra cuestionable más-, James definió el penal, puso el juego 2 a 1 y los brasileros se llamaron al sufrimiento. Cada rechazo fue celebrado como un gol, cada balón que debía llegar a los jugadores para reanudar juego desde la raya lateral parecía haber desaparecido, cada oportunidad para caer al suelo fue aprovechada.

Brasil extrañó a quienes le dieron fútbol, y su hinchada se vio obligada a vitorear los rechazos. Brasil debió botar la pelota a los cielos para taimar los ataques colombianos, y le funcionó. Colombia cayó, pero lo hizo tras dejar sus restos y llevar a más de un local –Felipao incluido- a revisar su electrocardiograma.



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