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| 8/1/1983 12:00:00 AM

COMENZO EL EXAMEN

Contra 130 profesionales, los pronósticos y el terreno adverso, los colombianos iniciaron su aprendizaje en Francia.

Fatando menos de 24 horas para la partida del Tour de Francia en Fontenay Sous Bois, un suburbio del Este parisino, nadie sabía a ciencia cierta cuáles eran las verdaderas posibilidades de los diez pedalistas colombianos, el único equipo aficionado del mundo que aceptó el reto de correr contra los profesionales en la prueba más dura del ciclismo europeo. Pero eran la máxima atracción. Sus entrenamientos en los Pirineos fueron seguidos por la prensa. Mientras las principales revistas especializadas le dedicaban páginas enteras y grandes fotos a color a los colombianos, aparecían declaraciones de todo tipo que pronosticaban desde el más rotundo fracaso hasta la eventualidad de una o dos sorpresas por los lados del título de campeón de premios de montaña, la victoria en alguna etapa o la ubicación de un escarabajo entre los diez primeros del Tour. En Francia aún recuerdan el triunfo de Flórez en el Tour del Porvenir de 1980, una prueba mucho más accesible que el Tour de Francia.
Los más escépticos resultaron ser los mismos ciclistas profesionales, quienes son incapaces de imaginar que su reinado tambalee por culpa de unos morenitos que a duras penas miden un metro sesenta, a quienes no imaginan soportando las largas etapas planas por el norte de Francia, donde soplan los duros y fríos vientos provenientes del Mar del Norte y del Canal de La Mancha. El ciclista número uno del mundo, Bernard Hinault, quien no tomó la partida por culpa de una lesión, ha opinado que en la primera semana los colombianos sufrirán lo indecible y que llegarán fundidos a los Pirineos y a Los Alpes. En general, los grandes que tratarán de aprovechar la ausencia de Hinault para ganar el Tour prefieren asumir que el pastel lo heredará alguno de ellos y no quieren incluir en la baraja a los colombianos.
"Suben bien pero bajan mal". "Los adoquines serán su calvario". "El viento y las llanuras del norte desgastarán el endeble físico de los suramericanos". "Suben sin calcular sus fuerzas". Ellos, los Kelly, Anderson, Zoetemelk y compañía, pretenden llegar a los Pirineos con una ventaja de 20 minutos sobre el mejor colombiano para no tener que sufrir en las montañas cuando se les vaya Patrocinio, cuando no puedan soportar el paso de Cabrera.
La delegación colombiana no está interesada en replicar los pronósticos desfavorables. "Hemos venido a aprender y a dejar muy en alto el nombre de Colombia. No prometemos triunfos pero jamás claudicaremos".
Esta es la filosofía de los colombianos que, con estas humildes declaraciones, lo que hacen es ofrecerles la otra mejilla a una serie de grandes europeos que le temen a nuestras montañas, a nuestro ciclismo y que hacen lo posible por lesionarse una semana antes del clásico RCN para no sufrir con los minutos que tes sacan nuestros escaladores a los que sí se han atrevido a venir.
Esta aventura colombiana es solamente el comienzo de la posible victoria que podrán lograr dentro de algunos años de duro aprendizaje. Los mismos periodistas europeos que querían descartar a los escarabajos antes de la partida, tuvieron que cambiar sus opiniones cuando asistieron al entrenamiento de los colombianos sobre los famosos adoquines. Allí los colombianos rodaron sin tanto problema, aunque esos tramos en la vida real de las competencias son aprovechados por los ciclistas para golpear a sus rivales ya que los jueces no pueden estar presentes en esos caminos angostos .
Faltando menos de un día para la largada en Fontenay Sous Bois, Colombia se alista para seguir de cerca la primera incursión de los "colombiens" en el sagrado recinto del Tour de Francia. Desde hace 80 años esta prueba viene consagrando a los grandes y mitificando a los hoy día legendarios Coppi, Merckx y Antequil. Por ahora, solamente un milagro le permitirá a los Flórez, los Patrocinio y los Cabrera entrar en esa lista que desde los albores del siglo ha sido exclusividad de los franceses y sus vecinos de España, Italia,.Bélgica, Luxemburgo, Suiza y Holanda. Cuando esta nota esté en manos de los lectores, los adoquines ya habrán proferido su sentencia y los escarabajos estarán rodando al vaivén del viento norte, en medio de una maraña de europeos que no están dispuestos a tolerar que diez morenitos vestidos de blanco logren conquistar Europa. -
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