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| 6/4/1990 12:00:00 AM

Con las justas

A pesar de los triunfos parciales, los colombianos parecen estar lejos de ganar en España.

Ras con ras. Ese puede ser el balance de la actuación de los ciclistas colombianos al promediar la Vuelta a España. Divididos en cuatro escuadras, tres netamente colombianas -Café de Colombia, Pony Malta y Manzana Postobón -y una española- -Kelme-, los colombianos se defendieron en la primera parte del recorrido pero al finalizar la semana parecía que no tenían combustible como para llegar con la camiseta amarilla a Madrid.
En las primeras fracciones en terreno llano, los ciclistas colombianos se defendieron bien y aguantaron los embates de sus rivales sin perder demasiado tiempo. Hombres importantes en la carrera, como el español Pedro Delgado, no lograron sacarle diferencias significativas a los colombianos y, en el caso del "Perico", apenas logró estar a menos de dos minutos de ventaja de Fabio Parra y Luis Herrera en las primeras de cambio.
Con ese panorama se llegó a la primera etapa de gran montaña, el sábado 28 de abril, que terminó en un premio de categoría especial en Sierra Nevada. Como ya es costumbre, los europeos se encargaron de aguarle la fiesta a los suramericanos y el frances Patrice Esnault se impuso tras una larga escapada. Martín Farfán, colombiano del Kelme, ingresó segundo a la meta luego de un furioso ataque en los últimos kilómetros, que no fue suficiente para cazar a Esnault. Sin embargo, la esperanza estaba viva. Herrera parecía rodar sin problemas y Parra calculaba un ataque a fondo en las siguientes cuestas. Además, tenían la disculpa de que acelerar tan temprano podía ser contraproducente y era mejor esperar a que los rivales tuvieran más kilómetros encima. Dos días mas tarde, en una dura fracción que combinara montaña y plano, el Café de Colombia cosechó su primer triunfo en las piernas del danes Jesper Worre, quien se escapó en un momento en el que arreciaron los vientos y cabalgó en solitario hasta la meta en Ubrique. Parecía que los buenos vientos llegaban para las divisas nacionales.
Mayo comenzó bien. El día 2, Nestor Mora -del Kelme- venció a los embaladores en su terreno y fue el ganador de la etapa que terminó en Guijuelo. Esto aumentó las esperanzas de la caravana colombiana y creó pánico en los europeos, que no ocultaron su temor por lo que pudieran hacer los "escarabajos" en la montaña. Si en el plano estaban rodando en primera fila, en la cuesta era de esperarse un ataque con todo. Y la montaña dura llegó el pasado viernes 4, en la etapa que terminó en el Alto de San Isidro. Pero de nuevo se aguó la fiesta. El español Carlos Hernández se escapó promediando la fracción y tomó la ventaja suficiente como para que el ataque de Alvaro Mejía -de Manzana Postobón- no fuera suficiente para alcanzarlo. Mejía entró segundo, Parra llegó con el grupo de los importantes y la tragedia tocó a Luis Herrera quien, afectado por una gripe, perdió más de cinco minutos y toda posibilidad de volver a ganar en España.
El sábado 5 sirvió de consuelo, con el triunfo de Alberto Camargo -Café de Colombia- en una etapa con alguna montaña, y con el segundo puesto de Martín Farfán.
Pero tras casi dos semanas de competencia, se pueden sacar algunas conclusiones. Para empezar, quedó claro que la estrategia diseñada por los europeos para neutralizar a los escaladores ha dado resultado y que las duras cuestas ya no le reportan grandes beneficios a los colombianas, pues al encararlas ya han sufrido los ataques de los equipos rivales y llegan a las faldas con las justas para terminar las etapas. Por otro lado, quedó la impresión de que los mejores días de Luis Herrera son cosa del pasado. Cuando no es que llega con exceso de kilómetros o con falta de entrenamiento, es que está enfermo. En Sierra Nevada, cuando se supone que estaba en perfectas condiciones, no quiso atacar. Y cuando llegaron las otras cuestas, estaba enfermo. Lo cierto es que Herrera anda de descalabro en descalabro y ya no tiene peso en las grandes pruebas internacionales.
Al finalizar la semana, las cartas colombianas eran Fabio Parra -séptimo en la general- y Julio César Cadena -segundo a 42 segundos del líder Marco Giovannetti. Pero ninguno de los dos parecía tener ni equipo ni arrestos para triunfar en España.-
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