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| 7/20/2016 11:32:00 PM

De Ecuador, Nacional se trajo un empate agridulce

En el primer partido de la final de la Copa Libertadores, el equipo paisa sacó un importante resultado. Sin embargo, Independiente del Valle ha demostrado que no se amilana.

Sucede en la vida que cuando las cosas parecen inmejorables, se tuercen a medio camino y ocurre lo inesperado. Así también en el fútbol y la prueba es este Atlético Nacional que con un partido dominado con superioridad y un gol de Orlando Berrío, parecía que se iba a traer una victoria a Medellín para disputar el último partido de la final de la Copa Libertadores de América, pero en el minuto 87, en un cobro de tiro libre que buscaba el tumulto —la olla, como en los partidos de barrio—, se perdió todo: Arturo Mina anotó para Independiente del Valle después de un rechazo tibio de Franco Armani.

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Así se acabó todo, con un empate que desesperó a Nacional y arrebató a Independiente. El empate es una gran ventaja para Nacional, que como local no tendrá la presión de un resultado en contra, pero hay que decir la victoria se esfumó por la falta de ambición del segundo tiempo, como si se hubiera creído que un gol era suficiente para vencer a un equipo que ha demostrado que puede voltear resultados de donde menos se espera: nunca ha perdido como local en sus tres participaciones en la Libertadores.

Y aunque después del primer tiempo los paisas esperaban una victoria, esta noche no ha parado de sonar la pólvora en Medellín —que está prohibida y bien podrían estallarla algunos hinchas de Medellín que saben camuflarse en otros equipos, en todos esos que Nacional ya dejó atrás este año y que derrotó en finales de Liga y un largo etcétera—, porque el sueño por la Copa sigue intacto, y más después de ver el sacrificio de Marlos Moreno, el gol de Orlando Berrío, la garra de Sebastián Pérez, las atajadas imposibles de Franco Armani, el instinto de Miguel Ángel Borja. Porque Nacional fue superior a Independiente del Valle, aunque en los últimos minutos ya rogaban porque se terminara el juego. 

El técnico de Nacional, Reinaldo Rueda, gran artífice de la campaña, dijo después del partido: "Uno siempre quiere más, aunque sabíamos que no era fácil llevarse los tres puntos por la calidad del rival, pero creo que nos faltó cerrar el partido de mejor forma (…). Nacional hizo un juego inteligente ante un rival que presiona mucho especialmente en la altura de Quito, pero supimos contrarrestar todo eso".

Cerrar el partido de mejor forma, concluir lo hecho en el primer tiempo, y Nacional tenía con qué, y más teniendo en el banco al venezolano Alejandro Guerra, que entró tardíamente en el segundo tiempo y que siempre oxigena el mediocampo con pasos precisos y velocidad. Y sí, estuvo el juego inteligente, la defensa de Nacional fue sólida hasta el minuto 87, cuando llegó el gol, luego se abrieron espacios, la muralla se cayó.

Faltan noventa minutos e Independiente del Valle ya demostró ante Boca Juniors y River Plate que los estadios con grandes hinchadas no lo intimidan, pero Nacional no llegó gratis a la final y las estadísticas los demuestra: 80,5 por ciento de rendimiento, cifra histórica. Convendría que para ese último partido reaparezca Borja y la gracia espacia que, dice, le ha dado Dios para anotar goles.

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