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| 5/26/1997 12:00:00 AM

CORAZON VALIENTE

Después de haber sido desahuciado para el deporte, Chad Carvin resucitó y entró a la historia de la natación.

hasta marzo del año pasado Chad Carvin vivía con una idea fija en la cabeza: ganar una medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Atlanta. En ese momento el espigado californiano disputaba el honor de ser el capitán del equipo olímpico de Estados Unidos y estaba ubicado en el segundo puesto de la clasificación mundial en los 200 y los 400 metros libres. Sin embargo ese mismo mes la suerte le jugó una mala pasada y tuvo que abandonar las piscinas. A los 21 años sus músculos cardíacos sufrieron cambios degenerativos que causaron el debilitamiento del corazón. Los médicos le dijeron que padecía una infección de causa misteriosa a raíz de la cual había desarrollado "una cardiopatía crónica". Aseguraron que, en parte, esa era la razón por la cual desde semanas atrás venía sufriendo desmayos y asfixias continuas, incluso al realizar ejercicios ligeros como una caminata. Le advirtieron que si no quería morir de un colapso cardíaco dentro de una piscina debería abandonar esa o cualquier otra actividad física. Nadie entendió porqué la mala suerte había tocado a Carvin ya que, según dijo a SEMANA el cardiólogo Michel Hernández, "es supremamente exótico que un deportista joven de alta competición llegue a desarrollar ese tipo de problemas". En ese instante la carrera de Chad parecía haber llegado a su fin, justo unos meses antes de que pudiera luchar por su sueño olímpico. Nadie daba un peso por él en el aspecto deportivo. Los especialistas habían expresado su escepticismo con respecto a la posibilidad de que el nadador pudiera algún día volver a desempeñarse dentro de una piscina con la potencia que lo había llevado a ser dos veces campeón universitario estadounidense, cuatro veces monarca nacional, ganador de ocho competencias de primer nivel en su país y dueño de 10 títulos en el torneo Pan Pacific. Durante los meses siguientes pocos volvieron a saber de él. No obstante hace pocas semanas, en un torneo en Búfalo, Carvin salió del anonimato y volvió a ser noticia al convertirse en el segundo nadador, desde Mark Spitz en 1972, en ganar cuatro títulos durante un campeonato nacional en Estados Unidos. El primero y el único que hasta ese momento había igualado la marca de Spitz fue Tom Dolan en 1994. Chad consiguió los títulos en 200, 400 y 1.500 metros libres y en los 400 combinados, superando incluso sus mejores registros en los 200 libres y 400 estilos. Su proeza, pero sobre todo su regreso al agua, fue considerada por algunos como un verdadero milagro.Parte del éxito del proceso de recuperación que revivió a Carvin se basó en un plan médico que consistió en hacer que el nadador durmiera 15 horas diarias y en no permitirle que empezara a hacer ejercicios, ni siquiera ligeros, sino hasta agosto del año pasado, seis meses después de su retiro. Pero sin duda alguna, reconocieron los mismos doctores, lo más importante de todo fue la fortaleza mental de Chad quien, pese a que todo indicaba lo contrario, nunca perdió la fe en volver a competir profesionalmente.Aunque el resto de su vida Carvin tendrá que seguir tomando las drogas recetadas por los médicos, son muchos los que creen que tiene una segunda oportunidad de realizar su sueño, en las olimpíadas de Sidney 2000. Por lo pronto sus seguidores esperan que durante la próxima copa mundo de natación, que se celebrará a finales de mayo en Atenas, Chad vuelva a demostrar que a su corazón todavía le queda cuerda para rato.
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