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| 2/26/1996 12:00:00 AM

CRISIS REAL

Una decada de mala administración y el despilfarro de cientos de millones de dólares fueron algunas de las causas de la salida del tecnico Jorge Valdano del Real Madrid y del desmoronamiento futbolístico de uno de los equipos más importantes de Europa.


CUANDO TODO PARECIA MEJORAR para Freddy Rincón en España el mundo se le vino abajo. Hace tres semanas sus más duros críticos y toda la prensa española destacaban su actuación en dos partidos y coincidían con las afirmaciones del técnico Jorge Valdano, en las cuales dijo que "lo que le hacía falta a Rincón era continuidad". Pero la semana pasada, con la destitución del entrenador argentino, terminaron las ilusiones de Rincón de poder jugar regularmente como titular en el equipo, porque con Valdano afuera ya no queda nadie quien lo defienda frente a la junta directiva. Hoy los rumores por los pasillos del club son que para junio Freddy ya no estará en la nomina del Real. Y pocos lo dudan, porque desde noviembre, cuando Lorenzo Sanz asumió la presidencia del equipo, lo primero que manifestó a los medios era su intención de salir de Rincón.
La situación del volante colombiano parece ser la radiografía de lo que sucede al interior del equipo. Nadie sabe en realidad qué va a pasar con su futuro, menos cuando el Real juega un día como el campeón y al siguiente lo hace como un conjunto de segunda. Esa irregularidad futbolística es la que ha hecho que los hinchas pierdan la cabeza.
La gota que rebosa la copa fue el partido que el Real perdió como local, 2-1, contra uno de los peores equipos de la liga, el Rayo Vallecano. Esa fue una ofensa que no estuvieron dispuestos a tolerar. Al fin de cuentas era la primera vez en toda la historia que un equipo tan modesto le ganaba en su propia casa al club con más pergaminos en España. Con ese resultado Valdano no aguantó más y la suerte, tanto de Rincón como del mismo Real, está echada.

LAS ARCAS VACIAS
Nadie duda que al nuevo técnico de la institución, Arsenio Iglesias, le esperan tiempos difíciles. Para comenzar, en este momento el club tiene deudas por más de 80 millones de dólares y, co mo si fuera poco, deberá prepararse para la salida en junio de dos de sus más importantes figuras, el danés Michael Laudrup y el chileno Iván Zamorano, quienes terminan sus contratos y al parecer no tienen interés en renovarlos.
Para los madridistas toda esta crisis tiene nombre propio: el ex presidente Ramón Mendoza. El derrumbe econimico comenzó con su posesión. Desde el momento en que llegó a ese cargo inició una curiosa política de fichajes que fue minando las arcas del club: comprar a renombrados futbolistas en elevadísimas cifras y al poco tiempo dejarlos ir o darlos de baja perdiendo millones de dólares en cada transacción.
El mayor exponente de esa ruinosa política de fichajes fue el croata Robert Prosinecki, a quien Mendoza anunció con bombo y platillos en busca de ser reelegido para un segundo período. El ex presidente pagó 10 millones de dólares al Estrella Roja de Belgrado y 3,5 millones por temporada al jugador. Prosinecki vivió lesionado los tres años que permaneció en el club y no llegó a jugar más de 50 partidos. Eso sí, se embolsilló 13,5 millones de dólares. La temporada pasada fue cedido al Oviedo por 3,5 millones y Mendoza liquidó su contrato pagándole dos millones más, y de paso otorgándole el pase libre con lo cual Prosinecki negoció su traspaso al Barcelona.
A lo largo de toda su administración, casos similares ocurrieron con una decena de futbolistas. El dinero se evaporaba, y si bien en un primer momento logró disimularse el desastre económico con los cinco campeonatos de liga consecutivos, entre 1985 y 1990, con las derrotas que vinieron después fue más difícil. En 1991 el Real quedó por fuera de la final y todo el mundo pedía la cabeza de Mendoza y de los demás directivos, pero la suerte se alió con Ramón. La poderosa empresa Dorna le ofreció 250 millones de dólares en efectivo para solventar la crisis econimica a cambio de permitirle construir y explotar comercialmente, durante 25 años, un centro comercial en una de las esquinas del estadio Santiago Bernabeu.
Pero lo que habría resultado ser un gran negocio para el Real Madrid sólo fue una prolongación de su crisis. La política de fichajes de Mendoza siguió y, entre las pérdidas millonarias que dejaba cada compra y venta de jugadores y el pago de deudas atrasadas, se esfumaron los 250 millones. En febrero del año pasado, cuando el equipo estaba arañando el título, hubo un gran escándalo en España porque se supo que al cuerpo técnico y a los jugadores les debían las primas y los sueldos desde septiembre de 1994. Mendoza, hábilmente, convenció al equipo de aceptar la cancelación de los 16 millones de dólares que les adeudaba con unos pagarés. El Real salió campeón, y con eso Ramón logró ser reelegido presidente por tercera vez en unas elecclones en las que, al parecer, incluyó votos de socios muertos.
La situación alcanzó tales dimensiones que, en julio del año pasado, el Real Madrid estuvo cerca de terminar en la segunda división porque no tenía los fondos mínimos de 10 millones de dólares que la federación española exigía a los equipos que aspiraban a participar en la temporada 95-96 de la primera división. Diez minutos antes del límite para inscribir los clubes Mendoza consiguió, gracias a la ayuda de Lorenzo Sanz, el dinero que necesitaba para asegurar la permanencia del equipo en la primera división. Pero la crisis no paró ahí.
En noviembre del año pasado, dos meses después del inicio de la liga, el club se había alejado de los primeros lugares de la tabla, y lo peor de todo es que tanto jugadores como cuerpo técnico estaban supremamente desanimados por los repetidos incumplimientos de su presidente. Las consecuencias no se hicieron esperar: los aficionados dejaron de ir al estadio como forma de protesta contra Mendoza, lo que agravó aún más la situación económica. A Ramin no le quedó otro camino que renunclar.
Pero la alegría que les produjo a los socios del Real Madrid la decisión de Mendoza no duró demasiado, pues la elección de Lorenzo Sanz es para muchos la continuación de las políticas que durante una década mantuvo Ramón. En parte, esto quedó confirmado la semana pasada cuando Sanz nombró a Iglesias en reemplazo de Valdano. Según Carlos Barrero, periodista del diario deportivo Marca, "más que una decisión futbolfstica fue una decisión política, porque a pesar de que Iglesias hizo una buena campaña con la Coruña, un equipo como el Real Madrid le puede quedar grande. Al parecer lo que importó es que Iglesias congenia muy bien con las ideas de Sanz y Mendoza".
Por ahora nadie está completamente seguro del futuro del equipo merengue, y aunque el miércoles de la semana pasada goleó 5-0 al Atlético de Bilbao, para algunos eso no fue más que una convulsión de un equipo que está desde hace mucho tiempo en shock. La única luz de esperanza en el oscuro panorama está puesta en la participación del Real Madrid en la copa de campeones de Europa, un torneo que no gana desde hace 30 años.
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