Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 1994/10/10 00:00

DE PRIMERA LINEA

Después de más de una década sin ver a las grandes estrellas del tenis mundial, Colombia vuelve a tener la oportunidad de observar a sobresalientes figuras de este deporte.

DE PRIMERA LINEA

NO ES EXAGERADO DECIR QUE ESta semana, y después de muchos años de ausencia, el tenis mundial volvió a Colombia. Desde el sábado pasado se realiza en Bogotá la Copa Club Colombia World Series con la participación de algunos de los más importantes tenistas del planeta. La presencia del español Carlos Costa, del peruano Jaime Izaga, del ruso Andrei Chesnokov, del estadounidense Aaron Krickstein, del checo Karel Novacek, y de los hermanos Jansen -los ganadores de dobles en Wimbledon-, ubican a Bogotá, por estos días, en el centro de la actividad tenística internacional.

Se dice que el tenis mundial volvió a Colombia porque no es la primera vez que figuras de primera línea pisan territorio colombiano. De hecho, en años anteriores tenistas mucho más importantes que los que están participando en la Copa Club Colombia, han disputado torneos internacionales y han realizado juegos de exhibición en Bogotá y Barranquilla.

El primer jugador importante que compitió en una cancha colombiana fue el ecuatoriano Francisco 'Pancho' Segura. En 1938, cuando el América Sport Club organizó los Juegos Bolivarianos, llegó a Bogotá un joven de 17 años que tenía las piernas deformes debido a un ataque de raquitismo sufrido en la niñez. Este adolescente, 'Pancho' Segura, tenía un juego bastante particular. Le pegaba al derecho con ambas manos y cuando corría parecía que se iba a caer. Cuando lo vieron en las instalaciones del club, más de un aficionado aseguró que el ecuatoriano no pasaría de la primera ronda, pero a medida que fue ganando partidos, el público bogotano se encariñó con él y lo terminó aplaudiendo cuando le ganó la final al campeón colombiano Jorge Combariza.

Cuatro años más tarde, 'Pancho' debutó en las canchas norteamericanas y en poco tiempo logró llegar hasta la cuarta posición del escalafón mundial de la Asociación de Tenistas Profesionales (ATP).

Un año más tarde, gracias a la fiebre por el deporte blanco que había en Bogotá, algunos directivos decidieron adaptar una cancha de tenis en la Plaza de Toros La Santamaría para que Jorge Combariza se enfrentara a varias figuras internacionales. Por el suelo de La Santamaría pasó el inglés Fred Perry, quien alcanzó a ostentar en 1935 los títulos de Australia, Wimbledon, Forest Hill, quedando a un paso de lograr el Grand Slam -le faltó ganar el abierto francés-.

También jugó contra Combariza 'Pancho' González, un estadounidense de origen mexicano que para algunos especialistas ha sido el mejor tenista de todos los tiempos, y volvió a territorio colombiano el ecuatoriano 'Pancho' Segura.

Luego de que los bogotanos se deleitaran con el mejor tenis del mundo, la Segunda Guerra Mundial -que acabó por completo la producción de pelotas de tenis para Suramérica- y la violencia bipartidista en Colombia, hicieron que el deporte blanco se estancara en el país por varios años. Sólo hasta 1951, cuando a un dirigente barranquillero, Mario Zeppenfeldt Jr., se le ocurrió organizar un torneo internacional en su ciudad, Colombia tuvo la oportunidad de presenciar a los máximos exponentes mundiales de este deporte. El torneo tuvo tal éxito, que se le llegó a denominar como el Wimbledon suramericano.

Por las canchas de Barranquilla pasaron varios de los tenistas que llegaron a ocupar el primer lugar del escalafón mundial. En 1955 jugó Tony Trabet, doble campeón de Francia y Estados Unidos y una del Wimbledon. En 1963 participó Rod Laver, cl único jugador que ha conseguido llevarse dos veces el Grand Slam. En 1967 llegaron los dos australianos que jugaron ese año la final del Wimbledon británico, John Newcombe y Tony Roche, quienes, como era de esperarse, jugaron también la final en Barranquilla. La mejor pareja de dobles de esa época, los surafricanos Hewitt y McMillan, también pasaron por el campeonato suramericano, al igual que el chileno Luis Ayala y el sueco Erick Lunquist.

Unos años antes, en 1958. Rod Laver y Arthur Larsen habían inaugurado el coliseo cubierto del América Sport Club. Este histórico partido le abrió las puertas al club capitalino para que desfilaran los mejores tenistas de la historia por sus terrenos. En la cancha número uno del América jugaron Ilie Nastase, Jimmy Connors, Guillermo Vilas, Jose Luis Clerc, Yannick Noah, Vitas Gerulaitis, Víctor Pecci, Dominique Bedel, Carlos Kirmayr, Adrianno Panatta, Andrés Gómez, Patricio Cornejo y Alvaro Fillol entre muchos otros. Como si fuera poco, el 20 de febrero de 1980 en el Country Club de Bogotá, John McEnroe, quien por ese entonces ya era el número dos del mundo, jugó un partido de exhibición contra el paraguayo Víctor Pecci.

Después de este año, con excepción del Gran Prix de 1982, por Colombia no se volvieron a ver las estrellas del tenis. Sólo hasta 1988, cuando se realizó el primer Circuito Challenger en el Club Los Lagartos, la ATP volvió a pensar en Colombia. Y fue necesario que pasaran más de cinco años, para que los directivos de la ATP le dieran a Colombia la sede de un torneo tan importante como el World Series que se celebra actualmente en Bogotá.

Y aunque no viene ninguno de los 10 primeros del escalafón, es de esperar que el torneo tenga éxito para que en los próximos años participen las principales figuras. Por lo pronto, el esfuerzo que hizo la Federación Nacional de Tenis y la empresa privada, en este caso Bavaria, hizo que Colombia acabara con una larga viudez de tenis de primera línea.

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