Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 1999/01/25 00:00

DESINFLADOS

El campeonato de fútbol más absurdo y extenso de los últimos tiempos dejó al mejor equipo durante todo el año sin el título.

DESINFLADOS

Para algunos el asunto no deja de tener cierto grado de injusticia. O por lo menos de ironía. Muy pocos y, obviam ente, en especial los seguidores del Caldas, encuentran razonable el hecho de que después de haber sido el mejor equipodel fútbol colombiano durante muchos meses el título de campeón se lo haya llevado el Deportivo Cali. No se trata de que el onceno azucarero carezca de los méritos suficientes para ser reconocido como el triunfador. Al fin y al cabo en los partidos de la final no sólo demostró ser superior a su rival dentro de la cancha, sino que dejó constancia que el ser uno de los equipos grandes del país le dio la cuota de tranquilidad y experiencia para afrontar una definición de un título. Algo que no tuvo el Once Caldas. Tanto sus jugadores como su técnico pagaron cara la factura que les pasó el no estar acostumbrados a soportar y manejar la presión de una final. El Cali sencillamente sacó a relucir su veteranía en este tema para llevarse el campeonato. Después de todo, por algo es uno de los clubes de fútbol que en más oportunidades ha llegado a estas instancias en la historia del balompié colombiano. Sin embargo, lo que para algunos deja un extraño sabor en la obtención de la séptima estrella del Cali es que durante los casi 11 meses que duró el campeonato fue el Caldas el equipo que, sin lugar a dudas, demostró ser el más regular de todos. Mantenerse como líder en un torneo tan absurdamente planeado y extenso como el que terminó la semana pasada no es algo fácil. Y el Caldas lo hizo. Algunos argumentaron que su liderazgo durante la mayoría de las 58 fechas del campeonato se debió en buena parte a la crisis que afrontaron los demás clubes. Pero si bien es cierto que este aspecto indiscutiblemente influyó, es justo reconocer que fue gracias a sus propios méritos como el onceno manizaleño logró mantenerse en la punta. No en vano terminó con unas estadísticas envidiables, siendo el mejor local de todos y el segundo mejor visitante detrás de Nacional. Como premio de consolación a su buena campaña el Caldas tan sólo obtuvo un cupo para la próxima Copa Libertadores, el cual ganó por finalizar en la cima de la tabla en la primera parte del torneo disputado entre febrero y septiembre y compuesto de 36 fechas. El Cali terminó esa fracción del campeonato en un modesto quinto lugar. Los 14 partidos que conformaron el segundo fragmento del campeonato también fueron dominados por el equipo dirigido por Javier Alvarez, quien parecía firme candidato al título, mientras que en contraste la escuadra caleña, que estaba en las cuentas de muy pocos, afrontaba por esa época, mediados de noviembre, una crisis que terminó con la salida de su entrenador, Reynaldo Rueda, y el nombramiento provisional de José Hernández. Pero al final el ser superior a sus rivales durante todo el año de nada le sirvió al Caldas para lograr el título.Lo irónico de todo el asunto es que en cualquier otro país el equipo de mayor regularidad durante la temporada es, generalmente, el que se lleva el título. Pero en Colombia no. El modelo de campeonato implementado por los creativos jerarcas de la Dimayor no sólo terminó alejando a la gente de los estadios, arruinando a la mayoría de los equipos y ofreciendo un pésimo espectáculo, sino que es el más injusto de los que se han jugado en los últimos años. Guardadas las proporciones lo que hicieron los dirigentes fue tanto como proponer correr un maratón y faltando pocos metros para llegar al final decidir comenzar una nueva carrera sin importar el desgaste de quien está a punto de cruzar la meta. Por eso el Cali tan sólo necesitó elevar su rendimiento durante el último mes y medio para llevarse el título, mientras que el Caldas llegó a ese punto sintiendo el peso de la lucha infructuosamente durante los meses anteriores. Aunque es innegable que el Cali fue el mejor de la parte final del campeonato y simplemente hizo el gasto cuando tenía que hacerlo, resulta absurdo que, aparte de la inexperiencia del Once para planificar el torneo, haya sido el diseño del campeonato el que terminó desinflando al cuadro de Manizales.

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