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| 7/12/2010 12:00:00 AM

Diez horas de felicidad

La selección española, la brillante campeona del mundo, ya se encuentra en casa, en Madrid, después de volar durante la noche y parte de la mañana durante diez horas, las que separaron el trayecto entre Johannesburgo y el aeropuerto de Barajas. Por José Antonio Pascual y Roberto Morales

 
El equipo nacional partió del aeropuerto de OR Tambo poco antes de las 5.00 de la mañana, con cierto retraso respecto al horario inicialmente previsto debido a la prórroga y a la demora en la llegada de parte de la expedición que viajaba con Vicente del Bosque y los pletóricos internacionales.

"La Roja" se desplazó en un Airbus "A-340/600", el 'Isaac Albéniz', que salió desde Johannesburgo a las 04.50 hora local (02.50 GMT) y llegó a Barajas a las 14.38 horas (12.38 GMT).

Fue un trayecto feliz, inmensamente feliz, marcado por la alegría, los cánticos y, cómo no, también el cansancio después de un largo periplo y sobre todo de un día o dos prácticamente sin dormir.

El vuelo llevaba la 'joya de la corona', el trofeo que acredita a España como campeona de la Copa del Mundo Sudáfrica 2010, lo más preciado y con el que todo el mundo quiso hacerse una fotografía, besarlo, tocarlo, elevarlo aún más cerca del cielo.

La Copa del Mundo pasó por manos de los internacionales en el Soccer City y de los dos centenares de pasajeros que viajaron en el avión de Iberia.

Una de las anécdotas estuvo, poco después de iniciarse el trayecto, cuando el trío integrado por Sergio Ramos, Pepe Reina y David Villa, música en mano, se dedicaron a despertar a todos los viajeros al ritmo de la canción "Píntame", del cantante puertorriqueño Elvis Crespo, que es la que los jugadores ponían en el autobús durante el Mundial.

Reina llevó, como es habitual, la voz cantante e incluso junto a Ramos y Villa, y con la ayuda de Xavi Hernández, quien también salió a saludar a los pasajeros, bromearon con Iker Casillas, el capitán de la selección, quien en ese momento estaba sentado con su novia, la periodista Sara Carbonero.

Las tres o cuatro primeras horas del trayecto fueron la continuación de la fiesta vivida en el Soccer City, en todo el país y en muchas partes del mundo. Los cánticos fueron constantes, en la zona de los jugadores y en el resto del avión, y fue el momento para inmortalizarse con la Copa del Mundo.

Luego ya, cuando los rayos del sol comenzaban a entrar por las ventanillas de la aeronave, el cansancio hizo presa de toda la delegación y fue el momento para dormir durante unas horas. Los internacionales, que descorcharon casi medio centenar de botellas de cava, necesitaban descansar por todo los que les quedaba por delante con las celebraciones en la capital de España.

Andrés Iniesta, el autor del gol de la victoria ante Holanda, mantuvo su calma habitual y su serenidad. Conversó con quien se le acercó y, aun siendo consciente de que era uno de los centros de atención, parecía que no había hecho nada. Cuando lo que había logrado era el gol más importante de la historia del fútbol español.

Todos los centros de control aéreo internacional felicitaron al comandante del avión a su paso por los distintos puntos a lo largo de África y a la llegada al espacio español.

Tras tomar tierra, el avión de "La Roja", con una bandera de España saliendo por la ventanilla del piloto, se dirigió a la zona del antiguo pabellón de Estado, fue saludado por todos los aviones, vehículos del aeropuerto y personal que se encontraba trabajando en pista.

En la zona del pabellón de Estado fue esperado por varios centenares de representantes de los medios informativos acreditados para cubrir la llegada de los campeones del mundo y de trabajadores de Barajas. Incluso dos vehículos de los bomberos quisieron homenajear a la selección regando el avión.

El punto y seguido lo puso el momento en el que se abrió la puerta de la aeronave e Iker Casillas mostró a todo el país la Copa del Mundo. A partir de ese momento, tras el paso por un hotel cercano para descansar brevemente, comenzó la fiesta con toda la afición.
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