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| 7/3/2015 12:00:00 AM

La historia del rasta que venció a Nadal en Wimbledon

Dustin Brown eliminó cómodamente al tenista español en segunda ronda. Su carrera deportiva y su historia de vida han llamado la atención mundial.

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BBC
Tiene 30 años, 1,98 metros de altura, largas rastas negras, cordones de colores en las zapatillas, un poderoso saque y cinco años compitiendo en torneos del Grand Slam.

Pero pocos aficionados al tenis habían oído hablar de Dustin Brown hasta que el jugador alemán de origen jamaiquino dio la primera gran sorpresa del torneo de Wimbledon de este año.

Brown, clasificado 102 del mundo, derrotó el jueves a Rafael Nadal en la cancha central del prestigioso torneo británico.

Y no sólo derrotó al dos veces ganador de Wimbledon, actual número 10 del mundo y uno de los mejores tenistas de la historia.

También lo hizo de forma relativamente cómoda (7-5, 3-6, 6-4 y 6-4) y dando un espectáculo que puso de pie a todos los asistentes y obligó al mundo del deporte a poner atención.

"Su nivel de juego fue sencillamente espectacular", diría luego John McEnroe, la leyenda del tenis que comenta el torneo para la BBC.

"500 jugadores profesionales van a verse inspirados para continuar intentándolo por al menos un par de años más gracias a lo que acaben de ver aquí hoy", agregó.

Una clara referencia a la historia de perseverancia de Brown, quien durante años logró mantenerse en el circuito profesional viajando a los torneos en una casa rodante.

Trotamundos del tenis

Nacido en la ciudad alemana de Gelle, de padre jamaiquino y madre alemana, el tenista se mudó a Jamaica en 1996, poco antes de cumplir 12 años. Ahí aprendió a jugar tenis y representó a la nación caribeña hasta el 2010, jugando incluso en las eliminatorias de la Copa Davis.

Problemas con la federación jamaiquina de tenis, a la que acusó de falta de interés, lo llevaron sin embargo a decidirse a jugar bajo la bandera del país de su madre.

Para ese entonces ya tenía seis años jugando en Europa y sus padres le habían regalado la casa rodante para ayudarle a seguir su vocación.

"Eso me permitía ahorrar dinero y así jugar el siguiente torneo. Básicamente salvó mi carrera", le dijo el tenista al diario británico The Observer en el 2010. "Llegué a comer pasta un mes seguido", contó.

Florecimiento tardío

Poco a poco los resultados fueron llegando, junto con las ayudas de la Federación alemana de tenis.
Y en el 2010, ya con 26 años, Brown entró por primera vez a la lista de los 100 mejores jugadores de la Asociación de Tenistas Profesionales (ATP).

Ese año también jugó Wimbledon por primera vez. Y también ha jugado el Abierto de Australia, el de Estados Unidos y el Roland Garros, sin haber logrado pasar de la tercera ronda en torneos del Gran Slam.

A Nadal, sin embargo, ya se había enfrentado una vez, el año pasado, también en césped. Y en esa ocasión la victoria también fue para Brown.

"Tengo la suerte de haber jugado contra él dos veces en césped, que es mi superficie favorita", dijo ayer, luego de la más importante de ambas victorias.

"Mi juego no le permite jugar su juego, no logra entrar en ritmo", explicó. Y aunque mucho del análisis posterior se concentró en el aparente declive de Nadal, quien luego declaró que probablemente tenía que aceptar que ya había dejado atrás sus mejores días en Wimbledon, tampoco hay que restarle mérito a Brown.

Estilo agresivo

El tenista de las rastas y un tatuaje del rostro de su padre en el abdomen jugó relajado y lleno de confianza con un estilo de saque y volea, salpicado de acciones espectaculares.

"Cuando vemos mis partidos la mitad de las veces es: 'Ok, ese fue un buen golpe; la otra: eso tal vez fue estúpido' -comentó luego sobre su juego Brown-. Pero así soy yo. Eso es lo que me hace peligroso, especialmente en este tipo de superficies", le dijo a la BBC.

¿Y cómo lidiará con la atención que seguramente generará su impresionante victoria sobre Nadal? "Es genial que la gente me aprecie por mi tenis. Pero, por otro lado, si en realidad me preocupara mucho por lo que la gente piensa, no tendría el pelo que tengo y probablemente no me vería como me veo", bromeó. De hecho, hace 19 años que Dustin Brown no se corta el pelo.

Y los asistentes a Wimbledon este año esperan poder continuar admirando sus rastas por algún tiempo más.

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