Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 6/27/1988 12:00:00 AM

EL BAILE DE WEMBLEY

El empate en la sagrada cancha londinense, consagra en Europa al nuevo fútbol colombiano.

La carrera séptima estaba totalmente trancada a las 2 de la tarde del pasado 24 de mayo. Pero no se trataba de una manifestación que se dirigía al Palacio de Nariño para lograr hablar con el Presidente.
Eran los centenares de empleados, desocupados y gamines, que a esa hora se agolparon frente a los almacenes de electrodomésticos de la céntrica vía bogotana para ver, en los televisores de las vitrinas, a la Selección Colombia que se enfrentaba a la de Inglaterra en el famoso estadio de Wembley .
La expectativa del país no era para menos. Luego de una semana de intensas emociones con el subcampeonato alcanzado por la selección juvenil en Argentina y por el triunfo de la de mayores frente a la selección de Finlandia, el partido de Londres era el cierre dorado de una gesta deportiva sin antecedentes en la historia del fútbol colombiano. A las 2 en punto de la tarde -hora colombiana- la selección nacional pisó el césped de Wembley, un estadio considerado como el templo del fútbol mundial -por encima del Maracaná de Río de Janeiro- y que sólo se abre para partidos internacionales de primera categoría .
Era la primera vez en la historia que un equipo colombiano era invitado a jugar en la cancha londinense y se jugaba la final de la Copa sir Stanley Rous. La selección de Maturana necesitaba vencer a los ingleses para quedarse con la copa. Sin embargo, lo que menos importaba a los colombianos era ganar el torneo. Se trataba de aprovechar una oportunidad única para demostrar el verdadero poderio del fútbol nacional y mostrarle al resto del mundo que seguía la transmisión de televisión, las nuevas figuras del balompié suramericano.
Pese a los malos augurios y al desconocimiento del fútbol colombiano, 25 mil personas llegaron al estadio. El partido comenzó con la ancestral puntualidad inglesa y, desde el comienzo, los ingleses se mostraron rápidos, fuertes y decididos a arrollar a los colombianos, que aparentemente estaban en desventaja ante la gran corpulencia de sus rivales. Los colombianos, conscientes de que no podían caer en el mismo tren de juego de los ingleses, explotaron desde el comienzo su habilidad para manejar la pelota. La espigada defensa inglesa cortó hábilmente los intentos de Redín, Valderrama y Arango para entrar con balón dominado al área defendida por el portero Shilton. Mientras tanto, utilizaban la habilidad de su volante Barnes quien, con precisos pases hacia el sector derecho, aprovechó la proyección ofensiva del puntero Waddle que llenó de centros el área colombiana. A los 22 minutos del primer tiempo cuando la defensa nacional había mostrado algunas indecisiones, los ágiles ingleses aprovecharon una falla defensiva y llegó el centro que Gary Linecker aprovechó para anotar de cabeza el primer gol.
La selección de Colombia lejos de desesperarse, continuó haciendo su juego y Carlos Valderrama tomó definitivamente los hilos del equipo para llevarlo hacia el área rival. Los ingleses quisieron seguir aprovechando su velocidad pero las oportunas salidas de René Higuita, quien se robó el show, impidieron que tuvieran llegadas claras. Para el segundo tiempo, el equipo de Francisco Maturana salió más decidido a atacar. Redín, Valderrama y García se asociaron para buscar el gol, pero la corpulencia de los defensas ingleses, que varias veces recurrieron al juego fuerte con la complacencia del árbitro, impidió la llegada franca al arco inglés. Además, se evidenció que en el equipo colombiano sigue haciendo falta alguien que tenga un remate potente desde media distancia. Pero, para furia de los ingleses, el empate colombiano habría de llegar por su zona más segura. Luego de una hábil maniobra de Valderrama y Jaime Arango en el área rival, la defensa contraria debió ceder un tiro de esquina. Andrés Escobar, novato y espigado defensa central colombiano subió a buscar el cabezazo, y lo encontró. Llegó el tiro globeado al centro del área, Escobar anticipó al defensa Samson, cabeceó y anotó el gol del empate. Los hinchas ingleses, que durante todo el partido se habían sonreído de las salidas de Higuita y de la falta de definición del rival, acabaron aplaudiendo a los colombianos que, en los últimos minutos, arrinconaron a los ingleses, los bailaron y estuvieron muy cerca de haber anotado el segundo gol. Al término del encuentro, los propios ingleses elogiaron el juego de los colombianos. Y los periódicos del resto de Europa, que habían enviado reporteros para cubrir el juego, compararon a la selección colombiana con equipos de tanta jerarquía como el Brasil del mundial del 70 y la Argentina de Maradona. Después de Wembley, el fútbol colombiano adquirió pleno reconocimiento a nivel mundial y, sin duda alguna, ha entrado a formar parte de los mejores del continente.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1829

PORTADA

Gran encuesta presidencial

Vargas Lleras arranca fuerte, Petro está estancado, Fajardo tiene cómo crecer y los partidos tradicionales andan rezagados. Entre los uribistas, Ramos se ve fuerte. Y Santos tiene 35 por ciento de aceptación. Gran encuesta de Invamer para Caracol Televisión, Blu Radio y SEMANA.