Lunes, 16 de enero de 2017

| 2004/08/15 00:00

El conjuro de Orlando Cabrera

El cartagenero llega a los Medias Rojas de Boston, una de las novenas más poderosas y tradicionales de las Grandes Ligas del Béisbol, pero que no gana una serie mundial desde 1918.

Con Orlando Cabrera los Medias Rojas (Red Sox) de Boston pretenden mejorar su juego defensivo.

El primer colombiano que jugó para los Medias Rojas (Red Sox) de Boston fue Joaquín 'Jackie' Gutiérrez entre 1983 y 1985. No es una coincidencia que Orlando Cabrera creciera en Cartagena y que uno de sus ídolos fuera el 'Jackie'. Desde la Heroica comenzó a seguir sus pasos, pero nunca creyó que terminaría en los Medias Rojas al lado de superestrellas de la talla de Curt Schilling, Jimmy Dammon y Pedro Martínez. "Crecí admirando a 'Jackie', pero no soñé jugar en la Liga Americana; es una liga que juega un poco lento y a mí me gusta que el juego sea dinámico, que se toque la bola, que se muevan los jugadores", señala.

No hay duda, el cartagenero tiene su estrella. Apenas se enteró de su traspaso de los Expos de Montreal a los Medias Rojas de Boston alistó unas cuantas mudas de ropa y salió disparado para Minneapolis. Allí, con unas pocas horas de sueño, llegó directamente al campo del Metrodome para enfrentar a los Mellizos de Minnesota y en su primer turno bateó de home-run. Imposible soñar un mejor debut. Al fin y al cabo, lo que hizo el colombiano sólo lo habían hecho ocho jugadores en su primer partido con los Sox. Era la mejor forma de entrar por la puerta grande a la historia del centenario equipo de Boston.

"Fue emocionante, ese día no había dormido, me levanté a las 4 de la mañana para coger un avión a las 5 y llegué 90 minutos antes al parque de pelota. Es emocionante mantenerme en mi nivel después de lo que había pasado, es la primera vez que me pasa en mi carrera, creo que me contrataron en mi mejor momento", dice al recordar aquel instante de gloria.

Para el cartagenero de 29 años su llegada a una de las novenas más poderosas de las Grandes Ligas del Béisbol norteamericano es asimilable a lo que en el fútbol sería pasar del Real Cartagena al Real Madrid. Ahora sólo piensa en la posibilidad de jugar una postemporada. "Los Expos tienen una nómina muy reducida y nunca han llegado a los 'playoffs', por lo que pasar a un equipo que tiene tanta historia y tradición en las Grandes Ligas tiene bastante mérito".

Los Medias Rojas son segundos en la división este de la liga Americana detrás de los

Yankees de Nueva York y se pelean un cupo a la finales de este año por el wild card (mejor segundo) con los Rangers de Texas y los Angelinos de Anaheim. Pero a Orlando no lo llevaron para que bateara home-runs; la decisión de canjearlo por Nomar Garciaparra, que pasó a los Cachorros de Chicago, fue una de las más difíciles para el equipo y Theo Epstein, mánager general de los Medias Rojas.

Garciaparra era uno de los íconos de los Sox, novato del año en 1997, segundo en la votación del jugador más valioso en 1998, dos veces guante de oro y dos veces campeón de bateo en 1999 y 2000. Su cambio era algo impensable pero sus lesiones y el poco aporte a la defensiva hicieron que las directivas pusieran su vista sobre el cartagenero Cabrera.

Y no es algo fortuito, los Medias Rojas son el tercer equipo que comete más errores defensivos de la liga Americana y para Theo Epstein esto significaba que no tenían calibre de serie mundial, algo que esperan conjurar con el colombiano. Cabrera, ganador de un guante de oro en 2000, era considerado uno de los mejores campocortos de la Liga Nacional, en la que otro colombiano, Édgar Rentería, es el mejor short stop.

Sobre reemplazar a Garciaparra, Cabrera responde que "utilizar la palabra reemplazo no es lo más adecuado, porque reemplazar un jugador de esa talla es prácticamente imposible porque somos jugadores diferentes. Ellos estaban buscando más defensiva en el cuadro de fildeo y eso es lo que les voy a entregar". Él cree que con su llegada a Boston el equipo mejorará defensivamente, y muy probablemente la postemporada y llegar a la serie mundial se harán realidad. "Con mi contratación y la de Douglas Mientkiewicz en la primera base (que también es guante de oro), Pokey Rees (dos veces guante de oro y segunda base) y Bill Mueller (tercera base) redondearon la defensiva, porque si encuentras un jugador que sea bueno defensivamente, que haga las jugadas de rutina y te salve juegos logras ganar partidos, algo que ellos no tenían".

Historia maldita

A pesar de ser una novena poderosa, los Medias Rojas no ganan una serie mundial desde 1918. Ese año lo lograron comandados por el 'Bambino' Babe Ruth, que fue vendido al año siguiente a los Yankees. Desde entonces sólo han vivido sueños postergados y frustraciones. Es lo que se conoce como 'la maldición del Bambino'. Es la maldición que Cabrera espera conjurar con su juego seguro y agresivo. "Pienso que después de los Yankees no se puede hacer un mejor cambio que ir a los Red Sox, que están en el segundo lugar de su división peleándose por el 'wild card", dice.

Por Fenway Park, el mítico estadio de los Medias Rojas, han pasado, además de Ruth, jugadores que hoy están en el salón de la fama como Cy Young, Luis Aparicio, Jimmie Foxx, Ted Williams, Juan Marichal y Dennis Eckersley, entre otros. Para el colombiano Cabrera es como llegar a la cúspide de su carrera.

Sin embargo ese será el terreno más difícil que pise. Jugará en el 'monstruo verde', un estadio conocido por tener un muro en el jardín izquierdo de 11 metros y que además alberga una de las aficiones más duras y fanáticas del béisbol, que seguirán cada una de las actuaciones del cartagenero. Eso lo sabe. "He jugado en contra de los Sox en el 'monstruo verde'. La afición de Boston es una de las más difíciles de las Grandes Ligas y sé que no es con uno o dos juegos que se gana a esa gente, sé que debe ser mi trabajo durante toda la temporada y ellos no me pueden juzgar por un juego o dos".

Su entrenador Terry Francona piensa que llevarse a Cabrera al campo corto le dará solidez al cuadro defensivo. "En Boston tendrá un poco más de adrenalina, pienso que tendremos lo mejor de él".

Orlando Cabrera esperará que comience su idilio con la afición de Boston. En dos meses también sabrá si se cumple la posibilidad de encontrarse cara a cara con Édgar Rentería en una serie mundial entre los Cardenales de San Luis y los Medias Rojas de Boston. Un enfrentamiento que no se vive desde 1967 y que, él espera, acabe de una vez por todas con 'la maldición del Bambino', y con un colombiano a bordo.

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