Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 1995/10/16 00:00

EL CONQUISTADOR

Entre las estrellas del tenis mundial que visitaron el país para el World Series estuvo William Alvarez, el colombiano que llegó a España hace 23 años y la convirtió en una potencia mundial del deporte blanco.

EL CONQUISTADOR

EL MIERCOLES PASADO EL PERMANEció inmóvil en la quinta banca de la tribuna. Simplemente giraba la cabeza de izquierda a derecha y viceversa. Durante la hora que duró el juego siempre mantuvo los pies cruzados y las manos sobre las piernas. Parecía que no le importaba la discusión de las cuatro señoras que a su lado hablaban de los pormenores de la enfermedad de Estercita, la empleada de una de ellas. Sin embargo, alguna ocasional mirada con el rabillo del ojo dejaba ver algo de incomodidad por aquel cuarteto de conversadoras cuarentonas que durante los dos sets del partido alternaban su coloquial charla sobre los problemas domésticos con gritos de "vamos Emilito, tú puedes" y desbordantes elogios a los atributos físicos de su pupilo Emilio Sánchez Vicario.
Del centenar de espectadores muy pocos lo reconocieron ahí, sentado en la tribuna, haciendo fuerza y lanzando instrucciones con los ojos. Casi ninguno de los que estaban sentados a su lado sabía que aquel señor de sudadera azul, gafas negras y aspecto de abuelo consentidor no era un aficionado cualquiera. Ese hombre era William 'El Pato' Alvarez, uno de los mejores tenistas colombianos de todos los tiempos, el actual entrenador de Emilio Sánchez Vicario y la persona a la que España le debe, hoy en día, ser la segunda potencia mundial en tenis, por debajo únicamente de Estados Unidos.

DE MEDELLIN A LONDRES
Cuando terminó el partido Alvarez se levantó rápidamente y esbozó una leve sonrisa. Aquellos que sabían quién era se acercaron y lo felicitaron por el triunfo de su alumno. Los demás sólo lo vieron salir de la cancha número uno del club El Rancho con su particular forma de caminar, la misma que dio origen a que hace varias décadas alguien decidiera dejar de llamarlo William para inmortalizarlo con el sobrenombre de 'El Pato'.
En Colombia tan sólo aquellos que han estado metidos de lleno en el mundo del tenis conocen su historia. Saben que este paisa, que hoy tiene 61 años, vivía al frente del club El Bosque en Medellín y que desde los siete ha dedicado su vida al tenis. "Mi familia fue muy humilde y a nadie le gustaba el deporte. Durante mi carrera nunca me vieron jugar -dijo Alvarez a SEMANA-. Sin embargo, antes y después del colegio yo pasaba y jugaba tenis con los socios y los recogepelotas del club. Con el tiempo comencé a ganarle a todo el mundo muy fácil. A los 15 años fui campeón departamental y a los 17 salì campeón nacional. Ese mismo año me gané mi primer campeonato suramericano en Guayaquil". Sus grandes cualidades como tenista hicieron que en 1951 un profesor checo de apellido Vodiske le ofreciera un cupo para jugar en Inglaterra con el equipo de tenis Dunlop, en ese entonces el mejor del mundo. "Llegué perdido. Jugaba con figuras de la talla de Ilie Nastase y Manuel Santana -dice Alvarez-. Al comienzo mi nivel era muy bajo, pero a los seis meses equilibré mi juego y me empezó a ir mejor".
Durante los siguientes 17 años 'El Pato' participó en prácticamente todos los torneos de Wimbledon y del Roland Garros. En esa época todavía no existía el ranking de la ATP, pero según los expertos él fue uno de los 20 mejores del mundo durante los años 60. En 1972, a los 38 años, jugó por última vez el torneo francés y se retiró como tenista profesional, lo que demuestra el elevado nivel de tenis que mantuvo Alvarez durante su vida deportiva, pues la mayoría de jugadores se retira poco después de los 30 años. Sin embargo, a pesar de haber sido uno de los tenistas colombianos que más lejos ha llegado en su carrera, su consagración con letras de oro en el tenis internacional la consiguió por fuera de las canchas.

LA VIEJA ESPAÑA
Tratando de huir del terrible invierno inglés, Alvarez decidió a finales de 1972 partir hacia España, en donde, según él, "pensaba pasar una corta temporada porque allí el frío es más tolerable". Pero al llegar a Barcelona el destino hizo que se encargara del que sería, poco tiempo después de su arribo, uno de los clubes de tenis más famosos de Europa: el Pedralbes. El ambiente ibérico y su gente lo convencieron de instalarse definitivamente en España. Seis años después su trabajo como entrenador empezó a ser reconocido por la dirigencia de la federación española al nombrarlo director nacional de tenis de España en la Escuela Superior. A partir de ese momento la historia del deporte blánco en la madre patria cambió para siempre.
"Durante los nueve años en los que 'El Pato' estuvo al frente de la Escuela diseñó todos los métodos de entrenamiento que sacaron a España del hueco en el que estaba -dice Rubén Alvarez, especialista en tenis del periódico El País de España-. A él le debemos que hubiéramos pasado de tener simples promesas tenísticas a ser hoy en día la segunda potencia mundial en este deporte".
Cuando Alvarez estaba de director de tenis llegaron a la escuela un sinnúmero de jóvenes talentosos dispuestos a seguir la línea de 'El Pato'. Dentro de este grupo hubo algunos a los que él les vio unas condiciones especiales y por los que decidió dejar su cargo para dedicarse de tiempo completo a entrenarlos. Se trataba de Emilio, Javier y Arantxa Sánchez Vicario. Poco tiempo después hicieron parte de esa elite Sergio Casal y Francisco Clavet, los jugadores insignia del tenis español.
Con Arantxa trabajó durante un período muy corto porque dejó que la persona que más había asimilado sus métodos, Antonio Hernández, se hiciera cargo de ella mientras él se dedicaba a los demás. Los resultados no se hicieron esperar. En 1982 Emilio estaba ubicado en el puesto 548 de la clasificación de la ATP. Cuatro años más tarde 'El Pato' tenía al español en el decimosexto lugar del escalafón, y consiguió en 1990 que su pupilo llegara a ser el séptimo mejor tenista profesional del mundo y el primer español en liderar, junto con su compatriota Sergio Casal, el ranking de dobles de la ATP en ese mismo año.
William conformó una de las duplas masculinas más efectivas de los últimos ocho años al unir a Sánchez Vicario y Casal. Con ellos consiguiò los tìtulos de dobles de Wimbledon en 1987, el Roland Garros en 1988 y 1990 y el US Open de 1988.
"Emilio no era ningún superdotado, pero 'El Pato'lo hizo un gran jugador. Lo llevó hasta tal punto que Emilio es hoy en día una de las principales figuras del tenis español, junto con su hermana Arantxa y con Sergio Bruguera -afirma Rubén Alvarez, de El País-. Nadie se atreve a negar en Europa que Alvarez es el mejor preparador. El balance general de lo que ha hecho por el país en los 23 años que lleva viviendo acá es más que positivo".
Pero no sólo la prensa española, que difícilmente reconoce el triunfo de un suramericano, ha resaltado la labor de William como entrenador. En 1989 y 1992 'El Pato' fue escogido como el mejor instructor del mundo por la ATP. "Cerca del 90 por ciento de los técnicos que hay ahora en España aplican las técnicas que 'El Pato ' ha usado -dijo Emilio Sánchez Vicario a SEMANA-. El ha sido un factor determinante en la evolución del tenis. 'Pato' es quien prácticamente tiene a España como potencia mundial".
Durante el pasado torneo World Series, William vino, vio y se fue. No esperaba que después de tantos años de ausencia en su propio país le reconocieran su trabajo. Al fin de cuentas cuando ya se ha estado en la gloria poco importan unos halagos más. Lo cierto es que cuando en Europa hablan de tenis, obligatoriamente mencionan al 'Pato' Alvarez, un colombiano que 500 años después conquistó la vieja España.

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