Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 1998/12/07 00:00

EL CUARTO DE HORA

En contra de todos los pronósticos, Hamilton Ricard triunfa en una de las ligas más exigentes del mundo.

EL CUARTO DE HORA

Hace pocos meses nadie hablaba del futbolista colombiano Hamilton Ricard. Se sabía que estaba en un equipo de segunda división en Inglaterra y que parecía que no le había ido bien. Muchos se quejaron cuando fueincluido en la lista delos 22 convocados al mundial de Francia 98 por Hernán Darío Gómez y no pocos se burlaron cuando 'El Bolillo' dijo que probablemente alinearía a Ricard frente a Inglaterra porque el delantero conocía ese sistema. Y es que qué se podía esperar después de que llevaba un par de meses en el viejo continente y no había sobresalido en nada, no era titular y cuando entraba a la cancha la gente lo reconocía como el suramericano que compraron por dos millones de libras esterlinas (cerca de 3,3 millones de dólares) y que no le hacía gol ni al arco iris.
A Ricard no lo quería casi nadie ni en Colombia. Los aficionados lo tenían dentro de la infinita lista de goleadores oportunistas, mas no talentosos, y parecía que nadie lo perdonaría después del insulto que lanzó a la cámara que filmaba el banco de suplentes de Colombia antes del partido mundialista ante Túnez. Pero como dicen los comentaristas y locutores deportivos, "goles son amores". Ahora Hamilton Ricard es el héroe nacional. Hasta el cierre de esta edición era el goleador de la liga inglesa _lleva 11 en 15 partidos_ y pasa por encima de las dos máximas figuras de la Premiership, Michael Owen (nueve goles) y Allan Shearer (siete goles). Ricard es ahora la máquina de hacer goles y los grandes clubes del mundo están empezando a poner los ojos sobre él.

Encantados con el
Lo mejor, sin embargo, no es que esté haciendo goles sino la forma como ha asimilado el fútbol inglés. Ya se le quitó la maña de quedarse estancado en medio de los dos defensores centrales y ahora se mueve por toda la cancha y hasta defiende cuando es necesario. Los ingleses están encantados con él, y eso no es para nada fácil. En Inglaterra el jugador latinoamericano tiene fama de ser muy talentoso pero poco útil para las necesidades del equipo. Sin ir más lejos, esas eran las quejas que el público daba acerca de Faustino Asprilla cuando jugaba para el Newcastle United. A él se le culpó por haber perdido el título en 1996. Los comentaristas deportivos afirmaron en ese entonces que era imposible decir que Asprilla no era un maestro con el balón, pero que la maña que tenía de frenar el juego y hacer figuras y gambetear a todos los defensas le quitaba ritmo al ataque del Newcastle y que por eso, desde que él llegó, al final de la temporada de 1996, el equipo de Kevin Keagan había perdido su mayor cualidad: su extraordinaria capacidad de tocar y golear.
Ricard ha sido todo lo contrario. Quizá porque no es nunca tan habilidoso como Asprilla o también porque su técnico, Brian Robson _aquel mítico jugador inglés que tiene el récord de haber marcado el gol más rápido de los mundiales al convertirle uno a Francia en solo 27 segundos en la Copa Mundo de España 82_, es mucho más práctico y menos amigo del show que lo que era Kevin Keagan cuando era técnico del Newcastle.
A los ingleses poco les gusta el arte a la hora de jugar fútbol. O, para decirlo de otra manera, tienen otro concepto estético de este deporte. Ellos no entienden porqué hay que pasar una y otra vez el balón por los mediocampistas en lugar de hacer dos pases largos, meter un centro y buscar algún remate en el área. Por eso es que, sin lugar a dudas, el fútbol más rápido se juega en Inglaterra. Allá se corre durante los 90 minutos y rara vez se ve que un equipo quiera frenar el partido y aguantar un marcador. Siempre quieren golear y gustar.
Por todo esto es que Ricard se amolda perfecto a este fútbol. El delantero colombiano es un jugador de choque, de esos que se basan más en la fuerza que en la técnica. Esto no significa, sin embargo, que no sea habilidoso. Lo es, y por eso a la hora de definir lo hace con cualquiera de sus dos piernas o con la cabeza.

Humildad goleadora
Pero más allá de sus cualidades futbolísticas también hay que resaltar la forma como ha asumido su, hasta ahora, momentánea gloria. Ricard tiene buen trato con la prensa y sus compañeros y ha querido mantenerse humilde ante su capacidad goleadora. Dice que no le importa tanto ser el goleador de la liga siempre y cuando pueda ayudar a su equipo a mantenerse en los primeros puestos de la tabla y a la hora de hablar de su éxito no es de esos a los que le gusta descrestar. "Llegar acá ha sido difícil, pero mantenerse va a ser mucho más complicado. Ahora la gente espera que marque goles en cada partido y a veces uno no tiene esa suerte. Es mucho lo que he aprendido y mucho lo que falta por aprender", dice Ricard.
Esas palabras muestran madurez. Y es que sabe que a sus 24 años aún es mucho lo que puede hacer y no quiere que ningún error le dañe su sueño de convertirse en jugador del Arsenal o del Manchester United. Entiende que aún no es nadie en Inglaterra y mucho de eso se debe a estar jugando en el Middlesbrough, un equipo del norte que esta temporada recuperó su lugar en primera división luego de haberlo perdido teniendo en sus filas a Junino y a Fabricio Ravanelli en la temporada 96-97.
Por lo pronto hablar del futuro de Ricard en el fútbol europeo es apresurado. Hasta ahora sólo han pasado dos meses desde que se inició la temporada y nadie se atrevería a afirmar que va a seguir siendo la sensación en Inglaterra. Sin embargo es bueno resaltar sus actuaciones y darse cuenta de cómo Brian Robson las analizó, vio sus cualidades y debilidades y utilizó lo mejor de él para ponerlo de goleador en la liga.

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