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| 9/8/2012 12:00:00 AM

El equipo de fútbol que pierde por culpa de una bruja

El club uruguayo Peñarol contrató a una bruja para acabar con la mala racha de siete años. La vidente cumplió y el equipo se coronó campeón, pero como no le pagaron, maldijo al club como venganza.

Dicen que las brujas no existen, pero de que las hay, las hay. Al menos eso se rumora en los pasillos del Atlético Club Peñarol, uno de los dos equipos más grandes de Uruguay, que hoy enfrenta una de sus peores rachas, según dicen, por culpa de un bruja que lo maldijo.

Todo comenzó en el 2010, cuando uno de los directivos del club contrató los servicios de una hechicera del barrio La Unión, en Montevideo, para que pusiera la suerte del lado del onceno, que llevaba siete años sin ganar un título.

Después de semejante sequía de campeonatos no tenían nada que perder. Además, la bruja contaba con los mejores antecedentes, pues ya había comprobado su efectividad con equipos argentinos como Racing y San Lorenzo.

Entonces el ejecutivo del plantel contactó a la hechicera y acordó pagarle una cuantiosa suma, el 50 por ciento de contado y el resto, una vez lograra que el equipo ganara el torneo local.

La bruja desplegó sus poderes y, coincidencia o no, Peñarol se consagró campeón uruguayo y llegó a la final de la Copa Libertadores. Todo salió como los directivos esperaban, excepto por un detalle.

Una vez alcanzaron la gloria, los directivos se olvidaron de la deuda que tenían con la bruja. Ella los llamaba para cobrarles pero se mandaban negar, así que la hechicera se enfureció y juró venganza.

La mujer usó sus poderes para que una tonelada de sal cayera sobre Peñarol y tal parece que el artilugio le funcionó. El equipo perdió la final de la Copa Libertadores, y desde ese momento no ha vuelto a obtener otro título. Pero ahí no terminó la mala racha, el entrenador renunció y su máxima figura, Antonio Pacheco, se fracturó la tibia y el peroné la semana pasada.

Los jugadores, los hinchas y hasta los directivos comenzaron a creer en el supuesto maleficio de la bruja. Era la única explicación para tanta mala suerte. Y aunque al comienzo intentaron no darle importancia a ese rumor, para curarse en salud los dirigentes ya contactaron a la bruja para saldar la deuda e implorarle que deshaga su conjuro.

Al respecto, Edgard Welter, el vicepresidente del club, declaró: "Y si tenemos que pagar esa deuda lo haremos por el bien de Peñarol, qué más puedo decir... A veces uno no cree mucho en brujas, pero que las hay, las hay".

La maldición colombiana

La historia del fútbol nacional también ha estado salpicada por la brujería. Según cuenta la leyenda la mala suerte del club América de Cali, que debió esperar 31 años para coronarse campeón de la liga local, se debía a la “maldición del garabato”.

En 1948 el odontólogo Benjamín Urrea, apodado ‘Garabato’, fundador y jugador del equipo, se negó rotundamente a que el América dejara de ser un club aficionado y se volviera profesional.

Los demás miembros de la junta directiva se burlaron de él y lo excluyeron de la decisión, por lo que al salir, Urrea pronunció la frase que pasaría a la historia: "Que lo vuelvan profesional, que hagan del América lo que quieran, pero juro por mi Dios que nunca serán campeones...".

En ese momento, pocos le dieron importancia a ese augurio, pero cuando pasaron los meses y los años sin que el club obtuviera algún título, la hinchada de los ‘diablos rojos’ empezó a pensar que estas palabras habían sentenciado el destino del equipo.

Tal fue el grado de sugestión que, a comienzos de los 80 el América fue "exorcizado" en el centro del estadio Pascual Guerrero por el periodista Rafael Medina Corrales y el cantante Antonio del Vivar. Y aunque suene increíble, tal parece que este ritual funcionó porque en esa década el equipo conquistó cinco campeonatos nacionales.

Sin embargo, hay quienes creen que la maldición de Garabato sigue viva pues el América no ha podido ganar un título internacional y en cuatro oportunidades (1985, 1986, 1987 y 1996), tres de ellas en forma consecutivas, dejó escapar la Copa Libertadores en plena final.

Ahora que están en el torneo de ascenso, algunos supersticiosos creen que no estaría de más contratar refuerzos sobrenaturales para desterrar por completo la maldición.

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