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| 3/2/2015 10:23:00 AM

El exagerado cobro distrital que haría desaparecer a una escuela de ciclismo

El club de ciclismo de Esteban Chaves podría dejar de funcionar por cuenta de un cobro administrativo del IDRD.

Alexánder Berduño tiene 13 años, de martes de viernes gasta dos horas para llegar al velódromo Luis Carlos Galán, en el complejo deportivo El Salitre, desde el barrio Jerusalén (Ciudad Bolívar). No importa. Lo importante es subirse en la bicicleta liviana que le prestan y pedalear con todas sus fuerzas. Lo importante, una vez más, es emular a sus ídolos Nairo Quintana y Rigoberto Urán.

Hace dos años, Alexánder apenas sabía cómo moverse en una bicicleta, ahora intenta bajar su registro en uno de los velódromos con mejor diseño y comodidades de Latinoamérica. Quizás Alexánder no es el más rápido en la pista, pero es uno de los más disciplinados. Llega puntal a las 5 de la tarde, cuatro veces por semana, para entrenar “juicioso” hasta las 7 de la noche.

Alexánder es uno de los 90 niños pertenecientes a la Club de Ciclismo Esteban Chaves. Jóvenes apasionados por el deporte de las bielas, uno de los más exigentes para un atleta. Este semillero nació en el 2012 gracias a la terquedad de Jairo Chaves –padre y mentor del pedalista Esteban Chaves- y sus dos coequiperos William Torres y el profesor Marco Tulio Ruiz.

Este año arrancó con una notificación que dejó perplejos a todos: debido a un cambio de administración en el complejo deportivo, les van a cobrar por utilizar el velódromo. “Nos piden una cuota de 90.000 pesos por hora de entrenamiento”, señala Jairo. Así las cosas, el club de ciclismo tendría que pagarle 2.880.000 pesos mensuales al Instituto de Recreación y Deporte (IDRD) para que los niños puedan seguir entrenando.

Esta cuota es impagable para los directivos del club, que tan solo le cobran una mensualidad de 10.000 pesos a cada uno de los 90 jóvenes para que entrenen. “Los padres ayudan con los transportes, los uniformes y para pagar algún viaje. Aumentar la mensualidad para poder pagarle al Distrito es simplemente imposible”, explica el profesor William Torres.

Resulta que este cobro esta cobijado por el Decreto Distrital 456 de 2013, que adopta el Marco Regulatorio del Aprovechamiento Económico del Espacio Público en el Distrito Capital de Bogotá. Esta legislación consiste, según el IDRD, “en que los usuarios que realizan actividades con fines de lucro en el espacio público mediante actividades permitidas, retribuyan a la ciudad por el uso temporal de estos espacios, entendiendo que son espacios de uso común”.

En otras palabras, para el IDRD la actividad que adelanta la escuela de ciclismo tiene “fines de lucro” y por esto es acreedora al impuesto consagrado en el Decreto. Consultados por Semana.com sobre el particular, en el IDRD aseguran que “los clubes y escuelas cobran a sus afiliados y al Distrito, la mayoría le paga por el uso del espacio público con esos ingresos de inscripciones”.

Solicitud sin respuesta

Ante el amparo legal con el que cuenta el IDRD, el club de ciclismo, encabezado por Jairo Chaves, le envió una carta al Instituto solicitando una exención al cobro, argumentando que la escuela no tiene ningún fin de lucro. Por el contrario, prestan un servicio social para que jóvenes de todos los estratos de la ciudad tengan un espacio para practicar completivamente un deporte exigente como el ciclismo.

En la misiva, además, instan a la máxima autoridad deportiva del Distrito para que oficialice el préstamo del velódromo al club en el horario de las 5 de la tarde, ya que les permite a los 90 jóvenes estudiar en la jornada de la mañana y permitir un desplazamiento apenas justo desde sus lugares de residencia.

Por ahora el IDRD no respondió la solicitud del Club de Ciclismo. Aunque en la comunicación que entregaron a Semana.com expresan que “el Instituto cuenta con franjas de gratuidad y que si es posible hacer exenciones contempladas en la ley”.

Palos a la rueda


Lo paradójico es que el propio alcalde Gustavo Petro y todo el Distrito se han enorgullecido y publicado como propios logros de ciclistas que nacieron en la escuela de Esteban Chaves, como Camila Valbuena, campeona del mundo en la categoría juvenil, y Luisa Fraile, medallista en los campeonatos nacionales del 2014 representando a Bogotá. Como afirmó uno de los jóvenes ciclistas a este medio, “estamos acostumbrados a no recibir apoyo de las autoridades, pero que al menos no nos pongan palos en nuestras ruedas con impuestos”.  

Tanto Alexánder como sus 90 compañeros siguen a la espera de una respuesta positiva del Distrito para seguir entrenando en la escuela que tanto ha hecho por ellos. De hecho, el pequeño aseguró que si la mensualidad sube, no podrá seguir asistiendo a los entrenamientos y tampoco podrá seguir practicando el deporte que tanto le gusta, porque su mamá no le da permiso para entrenar en carretera.

Siga este enlace para conocer el testimonio de Alexander Berduño.


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