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| 12/16/2006 12:00:00 AM

El fenómeno Villegas

Puso a hablar al país de un deporte que siempre ha estado ligado a las elites. Consiguió una notoriedad en Estados Unidos sólo comparable con Juanes y Shakira.

Ron Sirak, director ejecutivo de la prestigiosa revista Golf World, explicó así por qué para él, Camilo Villegas debería ser elegido 'Novato del Año' en el PGA Tour: "Que sea un competidor sobresaliente nadie lo discute, pero la razón real por la que debe recibir el premio es su personalidad, que comprende la faceta de modelo y de 'bombardero'. El colombiano, sin duda, fue un gran suceso en los campos esta temporada".

Independientemente de quién reciba el galardón (seguramente será el surafricano Trevor Immelman, ganador de un torneo y séptimo de la Lista de Ganancias del circuito), lo cierto es que, de los nuevos jugadores del ámbito, fue Camilo Villegas el que se ganó el corazón de los aficionados y el favor de los periodistas especializados.

Para quienes apenas se suben al bus de la 'villegasmanía', este es un hecho sorpresivo. Sin embargo, para quienes hemos seguido su trayectoria desde antes de enrolarse en las filas de la Universidad de Florida, es, apenas, el fruto natural de un proceso programado con el detalle y el perfeccionismo que caracterizan a este golfista de 24 años.

Desde cuando a los 8 años se presentó en el campo del Club Campestre de Ibagué para disputar el Campeonato Nacional Infantil, a él le resultó imposible pasar inadvertido. Por su nivel de juego, evidentemente superior al de sus contemporáneos; por su arrolladora personalidad y carisma, que lo convirtieron en centro de atención desde niño; porque siempre estuvo rodeado de polémicas (de niño, lo tildaban de cascarrabias y antipático), porque siempre se salió con la suya.

Es tal el ángel de Camilo Villegas, que el destino lo premió con un momento especial en su debut en el PGA Tour: cumplió los dos primeros recorridos del Sony Open in Hawaii, en enero, al lado de la bellísima Michelle Wie, la niña prodigio del golf estadounidense, que también cayó rendida a sus encantos. Como si fueran viejos amigos (no se conocían), Camilo y Michelle conversaron animadamente, jugaron muy buen golf, se divirtieron y, sobre todo, divirtieron al público que los seguía en el campo o a través de la televisión. Aquel fin de semana fue la atracción y nunca dejó de serlo.

"Quiero hacer vibrar al país", les dijo a los periodistas en una rueda de prensa en Bogotá, a finales de 2005, ya con el carné del PGA Tour en el bolsillo. Ese, que siempre ha sido su sueño, se quedó corto en menos de 12 meses. Sí, es cierto, nos hizo vibrar al borde del delirio a los aficionados al golf, puso al país entero a hablar de golf y provocó una gran conmoción en el PGA Tour. Pero, llegó más allá: "ese es el futuro del golf, los que el día de mañana nos van a reemplazar", dijo el astro Tiger Woods luego de ganar el Ford Championship at Doral, en Miami, un torneo en el que Villegas fue segundo.

Más allá de los memorables logros deportivos, Villegas trascendió como una figura universal. Es decir, como una estrella con brillo dentro y, sobre todo, fuera del campo de juego. Apareció en la portada de una revista para fumadores, y él nunca fumó; fue el primer deportista que figuró en la apetecida lista de solteros codiciados de la revista People; la revista GQ le dedicó un artículo especial como ícono joven del golf. Fue invitado especial a un torneo del Japan Golf Tour, y el país entero se rindió a sus pies. Lo invitaron también al torneo de campeones del Tour Europeo, pese a que este año no había jugado en ese circuito.

Más que con Juan Pablo Montoya, con quien la prensa deportiva se empecina en compararlo, a Camilo Villegas hay que verlo como un fenómeno social de las características de Juanes o Shakira. No sólo porque es, de lejos, el mejor del país en su actividad y uno de los jóvenes con mayor proyección internacional en el mundo. También, y de manera muy especial, por su compromiso social, por su sincero interés en que el golf, que tanto le ha brindado, deje de ser "un deporte muy pequeño en este país", como él mismo lo define, el día de mañana sea popular, masivo. Fue un año fantástico, sin duda, pero es apenas la punta del iceberg…
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