| 1986/07/14 00:00

EL GRAN DANES

Fumador, bebedor y mujeriego, las características del goleador y estrella del Mundial 86.

EL GRAN DANES


Preben Elkjaer Larsen. Como quiera que se pronuncie, ese es el nombre que tendrán que grabarse en sus mentes millones de aficionados alrededor del planeta, si las cosas siguen como van en este mediocre Campeonato Mundial de Fútbol. Y es que este hombre de 28 años de edad, 74 kilos de peso, 1.84 metros de estatura y una vida privada que no resiste la más mínima investigación, ha caído del cielo para convertirse en el salvador que necesitaba el Mundial 86 y, según los que más lo admiran, en la estrella que el fútbol andaba buscando desde hace más de una década, después del retiro definitivo de Pelé y el fugaz reinado del holandés Johan Cruyff.

Pero, ¿quién demonios es este danés de mentón ancho y expresión traviesa que enloqueció a los televidentes del mundo en la tarde del domingo 8, cuando marcó 3 goles al sorprendido seleccionado uruguayo? Para empezar, se equivocan quienes creen que se trata de un aparecido en las canchas. Elkjaer o Larsen, o las dos cosas, no es una estrella nueva. A los 18 años, en 1976, firmó su primer contrato como profesional al ser adquirido su pase por el prestigioso club alemán Colonia FC, que un año después lo cedió al Lokeren de Bélgica. Su paso por el conjunto colonés, aunque no dejó una huella imborrable, incluyó algunas actuaciones destacadas que le valieron elogiosos comentarios de la durísima crítica deportiva alemana. Ya desde entonces se le reconocía una efectividad a la hora de anotar que, en estos tiempos en que los goles han dejado de ser la esencia del fútbol para convertirse en una especie en vía de extinción, es un valor envidiado por muchos
Conquistando tifosi
Sin embargo, estos primeros años que también incluyeron actuaciones en equipos como el FB Copenhagen, no eran nada al lado de lo que le esperaba a Elkjaer a partir de 1984. Antes de esta fecha, el goleador danés alcanzó a destacarse en algunos torneos interclubes europeos, pero su nombre no saltó más fronteras porque no contaba con el sello de aprobación y consagración que da la participación en un Mundial de Fútbol. Tras su actuación en la Eurocopa 84, Elkjaer fue contratado por una cifra superior al millón de dólares (el estricto secreto respecto de sus ingresos ha generado una larga serie de especulaciones) por el Hellas Verona que conquistó en esa temporada el campeonato italiano. Para los comentaristas italianos, el aporte de Elkjaer a esta conquista fue muy significativo, al lado del que hicieron el alemán Hans Peter Briegel y los italianos Di Gennaro y Galderisi, hoy destacadas figuras de sus respectivos seleccionados.

Elkjaer se sobrepuso incluso a algunas lesiones para destacarse en esta y las siguientes temporadas con el Verona. A mediados del 85, la revista francesa Onze dijo de él que nadie podría discutir su aporte definitivo al triunfo "ni sobre el terreno, donde su entusiasmo, sus saltos espectaculares, sus maniobras y sus arranques desgastan a los defensores y enloquecen al público; ni fuera de él, donde su buen humor y su frescura contribuyen muchísimo a preservar un excelente ambiente en el seno del grupo".

No todas las tardes fueron buenas para Elkjaer. lncluso, algunos sectores de la prensa llegaron a sugerir que el danés dejara la titular a causa de su irregularidad. Pero la respuesta del técnico Bagnoli fue una contundente negativa. Para él, el sólo hecho de que Elkjaer esté en el terreno de juego es un factor de intranquilidad para la zaga contraria, pues se trata de alguien que puede despertar en cualquier momento y arrancar en forma definitiva hacia la zona de candela. Muchas veces lo hace en forma solitaria y es entonces cuando sus largas zancadas y su excelente estado físico salen a relucir, mientras los defensores y el propio arquero enemigos van quedando tendidos en el campo.

Para Onze, Elkjaer no es "la regularidad, ni la inteligencia en el juego, ni el cerebro de una colectividad que se esfuerza por crear. Es un solista impenitente que se deleita y deleita al público con su estilo y la certidumbre, frente a las más difíciles jugadas, de que llegará hasta el final". El quinto gol de los daneses a Uruguay, anotado por Elkjaer, es una muestra de lo anterior: arrancó desde la línea de volantes de su propio equipo, picó el balón hacia adelante y él mismo se habilitó en un sólo carrerón de más de 70 metros, hasta enfrentar al arquero, engañarlo con una maniobra de brazos y cintura y anotar con el pie izquierdo.

Fueron muchas las arrancadas similares en la fase de eliminación para el Mundial 86. Elkjaer marcó 8 de los 17 goles de su equipo durante estos partidos que llevaron a Dinamarca por primera vez a un Campeonato del Mundo. Prácticamente ningún arquero se salvó de la contundencia del astro danés. Ni siquiera el soviético Renato Dassaev, reconocido como uno de los mejores del mundo, quien vio caer su valla en dos ocasiones por cuenta de Elkjaer. A los noruegos les marcó dos goles a los irlandeses cuatro y a los soviéticos dos.

Cigarrillo, por favor
Pero los detalles interesantes sobre esta estrella no se limitan a lo que hace en el campo de juego. Más allá de las vibrantes jugadas que protagoniza, Elkjaer es un ser humano. "Demasiado humano", según algunos. Lo primero que hizo al ingresar al camerino después del 6-1 a Uruguay, fue pedir un cigarrillo, a pesar de las promesas que le había hecho al técnico del equipo, el alemán Sepp Piontek, de dejar de fumar durante el Campeonato. Piontek, claro está, no se lo pudo negar.

Elkjaer no es un fumador esporádico. Al contrario. Consume más de una cajetilla diaria, sin importarle si pocas horas después va a jugar un partido decisivo. En esto, en realidad, no es del todo original. Hace 12 años, cuando el Mundial de Alemania era el monólogo de un delgado e inteligente jugador holandés, Johan Cruyff, éste confesó a los periodistas que fumaba varios cigarrillos al día y que le gustaba beber.

En esto último Elkjaer también parece haberlo imitado. Le gusta la cerveza, el whisky y esos aguardientes mortíferos que consumen los nórdicos. Y para completar este perfil de rumbero, Elkjaer es mujeriego. Cuando los daneses preparaban sus maletas para viajar a México, el técnico Piontek tomó una decisión que sorprendió a muchos comentaristas: los jugadores estaban autorizados a llevar a sus esposas. La sorpresa se debió a que últimamente se ha impuesto la costumbre de concentrar a los deportistas como si se tratara de soldados acuartelados. Pero más sorpresa aún fue que Elkjaer hubiera declarado que prefería viajar solo, con lo cual quedaba en claro que aparte de hacer goles, el astro tenía otras intenciones para su temporada en México. Su esposa finalmente viajó con él, pero esto no ha garantizado la llegada de Elkjaer temprano a la concentración en horas de la noche .

En fin, ahí está este simpático personaje que, si todo va bien para su equipo y para él, puede acabar con las aspiraciones de consagración de los Platini y los Maradona. Esta es su oportunidad y debe aprovecharla, pues no es seguro que él o su selección estén presentes dentro de 4 años en el Mundial de Italia. Por lo pronto, aparte de conquistar el corazón de los fanáticos, es posible que ya haya conquistado el de una que otra mexicana.

LOS MEJORES GOLES
El Mundial de Fútbol de México no se ha distinguido precisamente por su promedio de gol, que es quizá uno de los más bajos de la historia de estos torneos. Sin embargo, entre los goles marcados, se pueden destacar algunos por la forma como resumen el fútbol que se está jugando hoy en día en el mundo. SEMANA presenta a sus lectores una reconstrucción gráfica de 4 de esas anotaciones, destacando en ellas dos elementos fundamentales para lo que podría llamarse el gol moderno: velocidad y sorpresa.

Gol de Dinamarca
Laudrup recoge un rechazo de la defensa danesa y retrocede de inmediato el balón a Molby, quien encuentra desmarcado a Elkjaer (1). Este pica el balón hacia adelante y le gana el arranque a los dos defensores uruguayos que se encuentran volcados sobre el terreno danes. Laudrup se cruza hacia el centro buscando correr la marca de uno de los defensores y es finalmente derribado por Acevedo (2). Mientras tanto, Elkjaer gana el área sin que el defensor Gutiérrez logre alcanzarlo y, gracias a un movimiento de engaño con brazos y cintura, elude al portero Alvez para finalmente anotar con la pierna izquierda (3).

Gol de la Unión Soviética
La Union Soviética gana 1-0 a los sorprendidos húngaros. Aleinikov recibe un balón rechazado por la defensa rusa y lo cabecea (1) para entregárselo a Belanov, quien de primera se lo toca a un costado (2) para que Aleinikov remate con todas sus fuerzas con el pie derecho y decrete la segunda caída del arco húngaro.

Gol de Argentina
Argentina pierde 1-0 con Italia. Burruchaga avanza por la izquierda y decide entregar el balón a Maradona (1), pero éste lo deja pasar para que lo reciba Valdano, quien de primera (2) patea al vacio cuando Maradona ya está penetrando al área. Ni el marcador italiano, ni el arquero Galli pueden detener el remate del astro argentino con la pierna zurda y un extraño efecto (3).

Gol de Francia
Francia gana 1-0 al conjunto húngaro y éste busca el empate. El arquero Bats del equipo galo recibe un balón y al ver a Platini sin marca, le envía la pelota (1). Platini la recibe en terreno húngaro y avanza hacia el área, atrayendo hacia él a los dos defensores húngaros (2). Finalmente, entrega con gran frialdad a su compañero Rocheteau (3) quien lo viene acompañando por la derecha y marca el segundo gol para los franceses.

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