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| 4/20/2012 12:00:00 AM

El gran desafío del fútbol colombiano

Hace unos días las declaraciones de Julio Comesaña, un tipo del paño del fútbol que conoce de pe a pa las entrañas de este deporte, sacudieron la nueva etapa que vive el fútbol colombiano a nivel de selecciones.

Hace unos días las declaraciones de Julio Comesaña, un tipo del paño del fútbol que conoce de pe a pa las entrañas de este deporte, sacudieron la nueva etapa que vive el fútbol colombiano a nivel de selecciones. Todo porque el nuevo director técnico (DT), el argentino José Pekerman, empezará desde este 16 de abril, los tres primeros días de cada semana, a trabajar con 16 jugadores jóvenes que compiten en el torneo local con proyección de selección. Un sistema que él mismo –me refiero a Comesaña– había querido instrumentar cuando era mánager de las selecciones nacionales con el visto bueno del mechudo entrenador, en ese entonces Leonel Álvarez, pero con el malo de los dirigentes de la Federación Colombiana de fútbol (Colfútbol), en cabeza de Luis Bedoya.
 
Sin embargo, los microciclos tienen antecedentes y sus bondades son reconocidas por las ciencias del deporte y la educación física, que los define como parte de una planificación del entrenamiento deportivo, que es el resultado del pensamiento del entrenador. “Y este pensamiento debe estar lo más distanciado posible de toda improvisación; integrar los conocimientos en un sistema estructural y organizado lo más cercano a la ciencia y la tecnología”, dice el profesor y doctor Emerson Ramírez Farto, licenciado en Educación Física.
 
Comesaña, actual DT del Deportivo Cali, con intereses de por medio, despotricó contra el manejo de Colfútbol y del flamante DT para convocar dichos microciclos: sin aviso, sin una llamada para preguntar sobre el nivel de los jugadores cedidos, sin mandar un papelito con los días de los entrenamientos y la lista de los convocados o convocables. La vida de la selección es muy distinta a la de los clubes, debido a la naturaleza misma de su competencia. Pero se deben complementar, ya que la selección vive de los jugadores, y los jugadores son de los clubes. Por eso habrá que coordinar, negociar, ceder y entender que la selección es de interés común y que entre ambos se estructura la ecuación para hacer la liga colombiana más competitiva, y nuestra selección más preparada y cautivante.
 
Llegó, pues, la hora de analizar qué se está buscando y hacia dónde se está apuntando en el fútbol nacional. La meta es clasificar a la Copa Mundo de Brasil. Y después ¿qué? ¿Contemplamos la opción de no clasificar? En los últimos 20 años, contando a Pekerman, pasaron por el banquillo de la Selección Nacional diez técnicos, de los cuales cuatro han estado más de una etapa: Maturana, ‘Chiqui’ García, ‘Bolillo’ Gómez y Rueda. Desde 1998, año del último mundial al que asistió Colombia, trabajaron nueve entrenadores distintos. Mientras que en la liga local, aunque se han respetado los contratos y proyectos de varios técnicos en diferentes equipos y es para aplaudir, laboran desamparados sin una agrupación que los junte y en la cual se puedan defender de manera corporativa y no aislada y mediática. "Son los tiempos que estamos viviendo, en los que la inmediatez tiene un sentido apabullante, no hay valentía dirigencial para soportar proyectos, por encima de descalabros iniciales. Al llegar un nuevo técnico a un equipo, al mismo tiempo empiezan las apuestas y la cuenta regresiva de cuándo se va a ir", opinó Maturana alguna vez en El Tiempo en el 2009. Porque el resultado en un partido muchas veces es accidental, relativo. Medir o juzgar al empleado, en este caso un futbolista, al compás de los 90 minutos no sirve. En cambio, si pensamos a largo plazo, la marcha utilizada para impulsar este tipo de proyectos como el de Pekerman, los resultados deportivos buscados serán producto de un modelo y no del azar ni del destino de un partido.
 
Pekerman es reconocido por ser un formador, un padre dentro del fútbol, un tipo que les apuesta a las ideas (he ahí su debilidad hacia los cracks y los número 10), y claro, a los proyectos laborales como base para obtener los objetivos. Pero además del resultado, adjudicarle la importancia de su trabajo al frente de la selección, también pasa por un acompañamiento respetuoso y positivo de los aficionados y la hinchada, una crítica constructiva y fundamentada de la prensa, por la paciencia y apoyo de la dirigencia. ¡Y el respeto entre colegas! Ese es el enorme desafío que enfrenta nuestro fútbol y todo su entorno.
 
*Y hablando de preparación, José Pekerman sabe que la mente del jugador es fundamental en su rendimiento, acaso una de las falencias históricas que se han ido desvaneciendo del jugador colombiano común. Por eso ha trabajado varias veces junto a Marcelo Roffé en equipos interdisciplinarios, la persona más reconocida en la materia en su país y actual director de la Asociación de Psicología Deportiva de Argentina (APDA). Fue sicólogo asesor externo del Cuerpo Técnico en la Selección en el Mundial de Alemania 2006, sicólogo asesor externo del Cuerpo Técnico del Toluca de México en 2007-2008, y estuvo con Pekerman en varios equipos cuando fue responsable, del 2000 al 2006, del Área sicológica del deporte de las Selecciones juveniles argentinas de fútbol. Un aspecto en el que seguramente también meterá mano.
 
Twitter: @pablodenarvaez7

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