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| 11/24/1997 12:00:00 AM

EL HOMBRE QUE NO QUIERE SER REY

La semana pasada el cubano Félix Savón demostró porqué es considerado el mejor boxeador de la última década y una leyenda del deporte mundial.

La semana pasada, a los 22 años, Liván Hernández alcanzó la fama internacional al convertirse en el lanzador más joven en ganar un juego de la Serie Mundial de béisbol. Sin embargo, el pitcher de los Marlins de la Florida no fue el único cubano que por esos días fue noticia mundial. Su compatriota Félix Savón logró con los puños lo que Hernández consiguió con las bolas rápidas frente a los Indios de Cleveland: la gloria. En Budapest, el espigado boxeador de la tierra de Fidel se coronó campeón mundial de boxeo aficionado de los pesos pesados. El suceso puede que para muchos no tenga trascendencia. Y el nombre del pugilista caribeño tal vez no diga mayor cosa para algunos. Pero la realidad es que con esa victoria, Savón no sólo escribió una página de oro en la historia mundial del boxeo, sino que hizo más grande su leyenda y demostró el porqué es considerado como el mejor boxeador libra por libra de la última década. Con su último triunfo Savón _quien mide1,96 metros y pesa 91 kilogramos_ es el único hombre que se ha coronado seis veces campeón mundial de la Asociación Internacional de Boxeo Aficionado, AIBA. A esto hay que agregarle las dos preseas de oro olímpicas que el caribeño consiguió en Barcelona 92 y Atlanta 96.Y como si lo anterior fuera poco, sus inumerables títulos panamericanos, bolivarianos y centroamericanos, sumados a un impresionante e inigualable récord de 373 victorias en 384 combates _desde 1989 y hasta febrero de 1997 no perdió ni una sola pelea_ no han dejado duda de su calidad boxística y del poder de sus puños. Sin embargo, lo que más impresiona de este hombre, del que dicen los expertos podría derrotar a Mike Tyson, ha sido precisamente el hecho de resistirse a pasar al profesionalismo y ser el rey de los pesados. Savón podría tener una fortuna similar a la de las estrellas del boxeo, como Oscar de la Hoya o Evander Holyfield. También podría haber sido tan reconocido internacionalmente como Mohamad Alí o George Foreman. No obstante, en lugar de la fama y la fortuna, este cubano de 30 años lo único que busca es "darle a la revolución y al pueblo de Cuba" una hazaña que sólo han conseguido su ídolo, Teófilo Stevenson, y el húngaro Lazslo Papp: ganar tres medallas olímpicas consecutivas Sueña con las ideas y los puños de Stevenson, la gloria del boxeo cubano que se convirtió en 1980 en el primer pugilista en ganar tres títulos olímpicos en la misma categoría y tal vez el único en negarse a pelear con Mohamed Alí por cuestión de principios. Savón piensa igual y siguiendo el ejemplo de su ídolo ha rechazado millones de dólares por pelear contra reconocidos campeones, entre ellos Mike Tyson. También se ha negado en decenas de oportunidades a las ofertas para ayudarlo a salir de la isla, pues es un convencido de la revolución. Por eso ha preferido vivir con su esposa y sus cuatro hijos en una humilde vivienda en La Habana, en dónde cría gallinas, en lugar de las mansiones en Miami o Las Vegas que podría estar habitando si hubiera desertado. Hoy pocos dudan que Savón cumplirá su meta de ganar su tercera medalla olímpica en el año 2000. Para ese entonces tendrá 33 años y su glorioso e inimitable palmarés habrá crecido aún más. En ese momento, el mundo seguirá hablando del hombre que no quiso ser rey por ser fiel a la revolución.
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