Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 10/24/1988 12:00:00 AM

EL HURACAN

En sólo 9.79 segundos, Ben Johnson derrotó al archifavorito Carl Lewis, se quedó con la medalla de oro y pulverizó la marca mundial que él mismo había establecido.

A pesar de que se batieron marcas en deportes como la natación, las pesas y el ciclismo de pista, todo el mundo esperaba el sábado 26 (viernes en la noche para Colombia), como fecha cumbre en la primera semana de competición olímpica. Ese día, se cumplió la prueba reina del atletismo de pista. De una vez por todas se habría de saber cuál era el hombre más rápido del mundo. En la raya de partida del estadio Olímpico de Seúl estaban el norteamericano Carl Lewis y el canadiense Ben Johnson, los protagonistas del ansiado duelo.
Hace algo más de un año, durante los Mundiales de Atletismo de Roma, Ben Johnson no sólo derrotó a Lewis sino que impuso el increíble récord de 9.83 segundos para los 100 metros. Hacía 19 años, en la pista olímpica de la ciudad de México, el norteamericano James Hines había impuesto el famoso 9.9 y de ahí en adelante, aunque fueron varios los atletas que igualaron ese guarismo, parecía imposible superarlo. Pero esa era pasó y a partir de Roma-87 el rey de la velocidad se llamó Ben Johnson.
La presente temporada no había sido buena para el jamaiquino nacionalizado canadiense. Una lesión en uno de sus muslos, lo mantuvo ausente de las pistas durante varios meses. Cuando reapareció, se le notó mermado físicamente y pocas semanas antes de iniciarse los juegos de Seúl, en un intercambio atlético en Zurich (Suiza), fue vencido sin atenuantes por Lewis que pasó a ser el favorito número uno de la prensa internacional. Lo cierto es que todo el mundo pensaba que el esfuerzo realizado por Jonhson en Roma le había salido caro y no se esperaba que hiciera algo mejor.
Durante las pruebas clasificatorias, Lewis se mostró mucho más veloz, ganó fácilmente sus series con tiempos cercanos al 9.9, mientras Johnson estuvo lento y sólo alcanzó un discreto tercer lugar en su prueba clasificatoria. Lo que nadie sabía era que se estaba reservando para el gran asalto. Sonó la señal de partida y desde el primer metro, el canadiense se fue adelante. Paso a paso se alejaba de sus rivales y su confianza era tal que, en tres ocasiones, miró hacia atrás para ver en dónde venía Lewis. 9.79 segundos después de la partida, Johnson levantaba el brazo, se alzaba con la medalla de oro y con los récords mundial y olímpico.
Paradójicamente, los colombianos sólo pudieron ver la prueba más importante de los juegos, doce horas después de realizada. A pesar del impresionante pool de programadoras encargadas de la transmisión, en Colombia no se ha visto la primera realización en directo desde Seúl. Y como si fuera poco, media hora después de la carrera se transmitió un resumen en el que se limitaron a pasar las pruebas del día anterior. Para Colombia, los 100 metros se quedaron para el otro día.
Por ahora, sin importar lo que pase en la última semana de competición, los juegos de Seúl ya pasaron a la historia como unos de los más importantes. El récord de Johnson parece imbatible, a menos que sea él mismo quien se encargue de atacarlo. Su superioridad fue tan notoria que una vez finalizada la prueba y dejando atrás su conocido orgullo, Lewis afirmó a la prensa que reconocía su derrota "porque me tocó correr contra el mejor de todos".
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1855

PORTADA

Exclusivo: la verdadera historia de la colombiana capturada en Suiza por ser de Isis

La joven de 23 años es hoy acusada de ser parte de una célula que del Estado Islámico, la organización terrorista que ha perpetrado los peores y más sangrientos ataques en territorio europeo. Su novio la habría metido en ese mundo.