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| 6/10/1996 12:00:00 AM

EL LLANERO SOLITARIO

Por primera vez en la historia, un atleta palestino competira en unos Juegos Olímpicos.


A UNQUE MAJID Abu Maraheal no gane ninguna medalla en los próximos Juegos Olímpicos, o termine eliminado en la primera prueba de los 10.000 metros, será uno de los atletas más conocidos y famosos de todos los que estarán en Atlanta. La razón para que tenga asegurada la fama, independientemente de sus resultados, no es otra que Majid se convertirá en julio en el primer palestino de la historia que participa en unas olimpíadas. Aparte de ser el primero, Maraheal será el único representante de su país en las competencias.
La historia de este hombre, sin duda alguna, es muy diferente a la de la mayoría de los atletas que estarán en Estados Unidos. Sus padres son beduinos que durante la primera guerra árabe-israelí en 1948 tuvieron que abandonar la ciudad meridional israelí de BeerSheva donde vivían y en su huida terminaron instalados en la franja de Gaza. Abu nació en 1963 en el campo de refugiados palestinos que se formó en esa región, controlada en ese momento por Egipto y desde la Guerra de los Seis Días en 1967 hasta 1994 ocupada por Israel. Desde hace dos años, cuando ese territorio quedó bajo la autonomía palestina, el corredor de 33 años vive en la ciudad de Gaza con su esposa y sus cinco hijos.
A pesar de haber sido uno de los pocos jóvenes palestinos que nunca fue detenido por el ejército de Israel durante los siete años que duró la sublevación palestina =Intifada= en protesta contra la ocupación israelí, Abu estuvo cerca de ver truncada su carrera deportiva en 1990. Ese año fue herido en los brazos por las balas que soldados de Israel dispararon contra el grupo de muchachos con los que él venía de jugar fútbol, por haberles lanzado piedras. Cuatro años antes de este accidente Maraheal había corrido por primera vez en una competencia para aficionados organizada por el club deportivo de Gaza en la que llegó de primero y dejó asombrados a los expertos por su resistencia y velocidad para las pruebas de fondo. Después de la lenta recuperación del accidente Abu realizó varias carreras en la región, en las que siempre resultó ganador, pero su camino a los olímpicos sólo se cristalizó el año pasado.
En 1995 Maraheal triunfó en una de las competencias más importantes de la zona llamada la copa del Día de los Atletas. Con lo que no contaba Abu era que el premio por esa victoria se lo daría el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Yaser Arafat. Como recompensa a su buen desempeño, Arafat nombró a Abu policía y miembro de la 'Fuerza 17' del movimiento Al Fatah, responsable de garantizar su seguridad personal. Esta distinción le permitió a Abu tener un oficio fijo y le facilitará el suficiente tiempo para entrenar.
Por intermedio de Arafat, el corredor palestino recibe los permisos que necesita y todos los días de la semana se prepara durante cuatro horas por las desérticas praderas que están cerca de su barrio Zeitun en Gaza. Su mejor tiempo hasta ahora en los 10.000 metros, prueba en la que competirá en Atlanta, ha sido de 33 minutos, bastante lejos del récord del mundo de 24,46 minutos que tiene el etíope Haile Gebreselassie. Pero la verdad es que la trascendencia de la participación de Abu no está representada en que consiga alguna medalla olímpica, algo que hasta los mismos palestinos dudan, sino en el hecho de que por medio de un solo hombre, todo un pueblo empezará a ser reconocido por las demás naciones del mundo.
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