Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 1995/03/06 00:00

EL NUEVO IMPERIO

Con tan solo cinco años en la primera división, el Parma, el equipo del 'Tino' Asprilla, se perfila como el mejor club del mundo.

EL NUEVO IMPERIO

POCOS PARMESANOS GUARDAN EN LA memoria las declaraciones que dio Calisto Tanzi, propietario de la multinacional láctea Parmalat, en junio de 1990. En ese entonces el empresario le prometió a los miles de hinchas del Parma que para dentro de unos pocos años su equipo se convertiría en uno de lo más fuertes de Europa. Las palabras de Tanzi fueron tomadas con escepticismo y hasta con algo de humor, pues es igual a que dentro de algunos días el dueño del Cortuluá le prometa a sus hinchas que en menos de cinco temporadas su equipo será una potencia suramericana. Para nadie resulta creíble que un conjunto que acaba de ascender a la primera divisiòn se convierta, de la noche a la mañana, en el mejor equipo del país. Sin embargo, pese a lo poco convincentes que sonaron las palabras del dueño del Parma, hoy, media década después, sus promesas se están cumpliendo.
Tras el derrumbe del imperio milanés, en el papel hay dos candidatos listos para asumir la corona que el Milán dejó desierta luego de llevarla con orgullo durante más de ocho años. El Juventus de Turín, la vieja dama del fútbol italiano, y el Parma, aquel equipo humilde que durante muchos años se vio como un conjunto de provincia que sólo participaba en categorías segundonas y que se atrevió a asomar la cabeza en la primera división sólo hasta el verano de 1990, están dispuestos a dejarlo todo, adentro y fuera de la cancha, para sentarse en el trono del Calcio.
Pero aunque hoy el Juventus está más cerca que el Parma de alcanzar el scudetto, varias publicaciones italianas y europeas, e incluso la prestigiosa revista argentina El Gráfico, coinciden en afirmar que el Parma tiene todo un montaje administrativo y futbolístico que supera al del Juventus para reemplazar al Milán. La verdad es que no se equivocan.
Desde cuando el Parma -equipo donde milita el controvertido delantero colombiano Faustino Asprilla- ingresó a la primera división, se convirtió en un rival peligroso que año tras año se fue acercando a los primeros lugares de la tabla hasta llegar a pelear el título como lo está haciendo hoy en día. En 1992 se ajudicó la Copa Italia, y un año más tarde se dio a conocer internacionalmente ganando, en el legendario estadio de Wembley, Inglaterra, la Recopa frente al Amberes de Francia. Ese año el Parma fue catalogado por la Fifa como el segundo mejor conjunto del mundo. Las palabras de Calisto Tanzi de aquel junio de 1990 habían resultado premonitorias, pero aún faltaba más. En 1994 el equipo de Asprilla fue tercero en el carnteonato italiano, y hasta el cierre de esta edición va segundo en la tabla del Calvio, está en semifinales de la Copa Italia y pasó a cuartos de final de la Copa Uefa.
No obstante, ¿qué es lo que explica este milagro? La respuesta está en un solo nombre: Calisto Tanzi. Este hombre, quien se convirtió en el dueño del club en junio de 1990, realizó en ese entonces un plan quinquenal que debe terminar este año con la conquista del scudetto y la victoria en algún torneo europeo. "Para ello -dice El Gráfico- elevó su capital social de 1.5 millones de dólares a los actuales 38 millones y multiplicó en forma vertical sus inversiones en el plantel de jugadores, que hoy vale unos 55 millones de dólares, contra apenas 18 millones de 1992". Y es que Tanzi no ahorró ni un solo dólar. En esta temporada realizó la transacción más alta del fútbol italiano al comprarle al Juventus el pase del internacional Dino Baggio en seis millones de dólares. Además, le pagó cinco millones al Oporto por el medio campista portugués Fernando Couto y compró al goleador italiano Marco Branca.
Como si toda esta inversión económica fuera poco, quizás el paso más importante que dio el dueño del Parma fue darle el total respaldo al director técnico que llevó al equipo parmesano a la primera división: el italiano Nevio Scala. Este estratega es considerado hoy como uno de los mejores del mundo gracias a la filosofía de juego que expresa su equipo en cada compromiso. Scala, un defensor a ultranza del valor estético en el fútbol, le ha dado al Parma una personalidad que pocos conjuntos tienen.
El equipo italiano es tan espectacular en su juego como tan insoportablemente frío y calculador. Y ese, tal vez, es el secreto de su éxito futbolístico, pues el fútbol actual exige tener variantes de todo tipo cuando las circunstancias lo requieren. De nada sirve inventar un sistema revolucionario que dé algunos triunfos si cuando el enemigo descubre la clave ganadora no hay modificaciones para contrarrestarlo.
Desde luego que esta filosofìa parmesana de juego no sería tan útil si Scala no contara con la nómina que tiene: el Maradona italiano Gianfranco Zola, el volante mixto sueco Thomas Brolin, el aguerrido defensor argentino Roberto Sensini, los mismos Asprilla y Couto, y los italianos Branca y Dino Baggio, al igual que el arquero Luca Bucci y los defensores Antonio Benarrivo, Lorenzo Minotti y Luigi Apolloni, son los elementos más representativos del equipo que cada domingo enloquece y paraliza a toda la ciudad de Parma.
Pese a todos estos logros, los directivos del club italiano aún no están satisfechos. Ellos quieren posicionarse durante mucho tiempo no sólo en el primer lugar del Calcio, sino en el de Europa y, por qué no, en el del mundo. Para ello compran periódicamente innumerables jugadores, a quienes ponen a jugar en sus cinco equipos internacionales que patrocina (ver recuadro). El Parma no es un milagro, es el resultado de un proyecto serio a largo plazo que hasta el momento sólo ha visto algunas victorias y que espera con el tiempo quedar guardado en la memoria como uno de los mejores equipos del mundo de finales del siglo XX.


LA MULTINACIONAL DEL FUTBOL
ADEMAS DE ser propietario del Parma, la multinacional láctea Parmalat patrocina y tiene algunas acciones de varios equipos en el mundo. El Bentica de Portugal, el Peñarol de Uruguay, el Boca Juniors de Argentina, el Palmeiras de Brasil y el Dinamo de Moscú son patrocinados por esta empresa y tienen algunos jugadores de propiedad de Parmalat. La idea es conseguir puntos estratégicos alrededor del mundo para comprar el pase de nuevas y viejas figuras. De esta forma fue como la Parmalat compró, entre otros, a los colombianos J.J. Tréllez y Freddy Rincón, y participó en la operación que llevó al delantero Claudio Caniggia al Benfica.

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