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| 7/9/1984 12:00:00 AM

EL NUEVO MONSTRUO

Martín Ramirez parte en dos la historia del ciclismo colombiano

Un equipo improvisado a última hora, que fue enviado a Europa más por presión de la casa fabricante. de repuestos Mavic que por interes de los dirigentes del ciclismo, fue el encargado de protagonizar la mayor epopeya del ciclismo colombiano en toda su historia. Faltando dos días para la iniciación del Dauphiné Liberé, la segunda prueba ciclística por etapas más importante que se corre en Francia, llegaron seis colombianos que en la recién terminada vuelta a Colombia corrieron por los equipos Leche la Gran Via y Ferretería Reina. Debian enfrentarse a equipos de nueve ciclistas cada uno, encabezados por casi todos los mejores pedalistas profesionales de Europa: Bernard Hinault, Greg Lemond, Pascal Simon, Phil Anderson y Stephen Roche. Sólo faltaron Laurent Fignon, quien corría el giro italiano, el irlandés Sean Kelly y algunos italianos como Moser y Saronni. Los seis colombianos, dirigidos por Marco Rabelo, iniciaron su participaron en la Dauphiné Liberé en silencio. Su viaje no fue muy publicitado en Colombia y en realidad nadie esperaba nada de aquel equipo desadaptado al todavía inestable clima de la primavera europea.
Cuando llegó la montaña, la información sobre la Dauphiné Liberé dejó las páginas interiores de las secciones deportivas de los diarios y pasó a las primeras planas. Francisco Rodríguez ganó una etapa y en la siguiente fue desviado cuando llegaba con Wilches a la meta. Fueron alcanzados por ese motivo pero Rodríguez se apoderó del liderato. La etapa siguiente, ganada por Rodríguez a pesar de los esfuerzos de Hinault por desquitarse, sirvió para ampliar las diferencias y para hacer pensar en un triunfo seguro "si algo extraciclístico no ocurre". Pero al día siguiente, una mañana muy fría, ocurrió lo extraciclístico. Pacho Rodríguez sintió violentos dolores en sus rodillas y debió abandonar. Hinault, quien arrancó en punta, dominaba la etapa y era el nuevo líder de la carrera. Pero faltando un sólo premio de montaña, comenzó a desfallecer y fue alcanzado por Martín Ramírez, quien un un esfuerzo supremo se le escapó a Hinault y logró así apoderarse del liderato. Faltaban dos etapas y la diferencia entre Ramírez e Hinault era de 22 segundos. Sólo quedaban Wilches y Ramírez contra el resto de los profesionales. Parecía imposible que Ramírez pudiera mantenerse como líder.
En la primera fracción de aquel lunes de fiesta, corrida en terreno plano, Hinault intentó escaparse primero y luego comenzó a cerrar y a tratar de tumbar a Ramírez, apoyado por sus compañeros de equipo, hasta que Pascal Simon y Greg Lemond se vieron obligados a increpar al desesperado ganador de 4 Tours de Francia. Terminó la etapa con un Ramírez, líder y con un Hinault que tenía la última oportunidad en su especialidad un tramo contra reloj. Todo estaba favor de Hinault, quien a lo largo de su brillante carrera ha definido sus victorias en los tramos a cronómetro Ramírez e Hinault protagonizaron el duelo final. Partió Hinault y siguiendo las reglas, tres minutos después lo hizo Ramírez. En el ascenso, el colombiano comenzó a ganar terreno y en el paso por el puerto montañoso llevaba a su favor 48 segundos. En el descenso descontó Hinault pero Ramírez le ganó por 5 segundos. No sólo retuvo el liderato sino que se dio el lujo de superar a Hinault en una etapa contra reloj. Después llegó la euforia de un pueblo que salió a las calles para celebrar la victoria de Ramírez, un bogotano de 23 años que una semana antes era solamente el coequipero de Fabio Parra, del "Sardino" Gutiérrez y de Pacho Rodríguez en el equipo Leche la Gran Vía.
Esta fue tal vez la causa del asombro europeo. Un equipo de desconocidos, sin Flórez ni Herrera, sin Condorito ni Patrocinio, se paseó por Los Alpes franceses y humilló a los mejores profesionales del mundo. Llegaron muy callados, sin buscarle disculpas al cambio de hora, clima o alimentación, sin presentar explicaciones con base en la improvisación del equipo y ganaron. No tenían nada qué perder y lo ganaron todo. De paso ratificaron que el progreso del ciclismo colombiano en este última año ha superado las expectativas del más optimista.
1984 ¿El gran año?
1984 comenzó muy mal para el ciclismo colombiano. El equipo enviado a la Vuelta al Táchira fue derrotado por los venezolanos y parecía confirmar que los errores cometidos en la temporada europea de 1983 eran graves y que el ciclismo colombiano estaba estancado. Meses más tarde se inició la temporada en Colombia, cuya principal noticia fue la triunfal reaparición de Fabio Parra.
Pero sólo fue en el Clásico RCN cuando el entusiasmo logró sus picos más altos. Luis Herrera, la máxima esperanza del ciclismo colombiano, dejó de "rodar" y dominó en las cuestas los ataques de sus principales rivales mientras que Laurent Fignon, Pascal Simon y Greg Lemond buscaban la explicación de su drama. Los periodistas franceses que cubrieron el evento hicieron notar a sus lectores que la humedad del aire del Valle del Cauca y los bruscos cambios de altura que se experimentan durante las etapas de montaña impedían el lucimiento del campeón del Tour de Francia de 1983, del Campeón Mundial de ruta y del mejor escalador europeo. También hablaron de los progresos del ciclismo colombiano y de su convicción que en 5 años serían invencibles. En la Vuelta a Colombia los europeos derrotados fueron otros de menos renombre y el show se lo robo de principio a fin Luis Herrera. En el ambiente quedó flotando la incógnita sobre lo que puede hacer Herrera en el Tour de Francia. ¿Será que gana? ¿Será que gana aunque sea una etapa? ¿Cuáles son las posibilidades del equipo nacional? Antes del Dauphiné Liberé, todo parecía indicar que resultaba utópico pensar en una victoria en el Tour. Pero Pacho Rodríguez y luego Martín Ramírez se encargaron de estremecer los cimientos de la estructura profesional de los europeos "No sólo se les puede ganar en Colombia. En Europa también son vulnerables". A menos de un mes de la iniciación del Tour de Francia, la victoria de Ramírez ha alterado al mundo ciclístico. En Europa todos meditan preocupados. En Colombia se piensa otra vez en un triunfo absoluto de Luis Herrera. Al fin y al cabo Ramírez le ganó a Hinault, el único ciclista que ha persistido en su menosprecio por los colombianos y que se la jugó entera para demostrar la veracidad de sus palabras. Por otra parte, Herrera se ha mostrado superior a Pacho Rodríguez y Ramírez en los ascensos y en las etapas a cronómetro. Las expectativas vuelven a ser grandes, pero por ahora resulta imposible predecir qué va a ocurrir en el proximo Tour de Francia. Lo que sí es cierto es que la organización de la temporada 1984 ha sido óptima. El retorno del técnico Leandro Cocco, quien tiene a su cargo el equipo olímpico, ha dado sus frutos. En este momento Colombia tiene a sus mejores ciclistas repartidos por el mundo. El equipo olímpico acaba de llegar de una gira por Italia. Los profesionales Patrocinio y Condorito, del equípo español Teka, engrosan la lista de los colombianos ilustres mientras que en el sur de Francia se preparan los doce integrantes del equipo nacional de Varta que estarán en el Tour de Francia. Más adelante llegarán a Europa los jóvenes integrantes del equipo de ascenso que representarán a Colombia en la Vuelta del Porvenir y en el Guillermo Tell, pruebas tradicionalmente destinadas a los aficionados.
Ganen o pierdan el Tour de Francia, los colombianos ya son indispensables en las carreras europeas que tengan montaña. Como lo dijo el comentarista Julio Arrastia, la Dauphiné Liberé ya no vale nada si no van los colombianos. Hace poco más de un año, el máximo sueño era que por lo menos uno de los 10 colombianos llegara a París y terminara el Tour de Francia. Llegaron 5 y esa fue la gran alegría de un país. La masacre alemana del Tour del Porvenir 83 pareció ratificar los errores cometidos en la preparación de los colombianos. 10 meses después, Europa espera con paciencia e inquietud el inicio del Tour de Francia. En menos de un año los progresos han sido impresionantes. Varios equipos, varios líderes, escaladores que se defienden en el terreno llano, coequiperos dueños de una asombrosa capacidad de sacrificio una fuerte dosis de humildad y ganas inmensas de mejorar son los principales ingredientes del nuevo orden del ciclismo mundial. Llegados desde Suramérica, parecen destinados a cambiarle la cara al estancado panorama del ciclismo europeo. Algunos periodistas franceses así lo reconocen. Grandes ciclistas ya respetan profundamente a los colombianos y solamente Bernard Hinault sigue decidido a demostrar que lo de Colombia es sólo ruido, así haya sido él la última víctima de los escarabajos. Al francés no le han faltado insultos y agravios contra Ramírez.
1984 podría ser el gran año. Si en 1983 resultó prematuro hablar de "la conquista de Europa" y tocó transarse por "la gran aventura", en 1984, 40 años después del desembarco de Normandía, los colombianos parecen capaces de emular a los aliados.--
Lo bueno y lo malo
Héctor Urrego es, junto con Julio Arrastía, la máxima autoridad del periodismo colombiano en el campo del ciclismo. El estuvo presente en la pasada Dauphiné Liberé y entregó a SEMANA los siguientes comentarios. "El equipo que participó en la pasado Dauphiné Liberé fue improvisado. Por un lado los ciclistas viajaron a destiempo. Se llevó un equipo de ciclistas para enfrentarse a combinados de nueve. La delegación no llevaba médico ni masajista. Los ciclistas ni siquiera corrieron con el uniforme oficial de Colombia. Alirio Chizabas se retiró porque se le cambió de bicicleta. En Francia la bicicleta más pequeña que se fabrica le queda enorme. El técnico del equipo, Raúl Meza, no pudo viajar y fue sustituido por Ravelo. Yo creo que por más que se haya ganado, no se puede esconder una realidad y es que todavía se sigue improvisando. La victoria obtenida por los colombianos fue muy meritoria porque además de las circunstancias desfavorables que rodearon su viaje, se ganó ante rivales que mostraron un gran nivel y porque si bien el trazado era favorable, en cambio el clima jugó en contra de los colombianos. Creo que se trata de la mayor hazaña del ciclismo colombiano en toda su historia pero esto no impide a nadie hacer críticas, y menos si son objetivas. A mi me entristece ver como desaparece el derecho a la crítica sólo porque ahora hay mucha plata. Siempre habrá algo qué corregir y el deber de los cronistas deportivos no es el de alabar sino el de señalar lo bueno, lo regular y lo malo".
¿Qué pasa con Patrocinio y Condorito?
"Hay tres factores. Ellos se volvieron "costeños. Perdieron el hábito de entrenar y vivir en las altas montañas de Boyacá y Cundinamarca. Santander, la ciudad donde residen, está situada a nivel del mar. Por otro lado, han perdido la agilidad que los caracterizaba. El uso de relaciones más fuertes les ha hecho ganar fuerza pero ya no son escaladores al estilo colombiano. Por último, han competido en demasiadas carreras este año y todavía no se han adaptado al profesionalismo. Esta es una escuela que no se aprende de la noche a la mañana y seguramente obtendrán mejores resultados en 1985".--
Los mejores
La victoria de Martín Ramírez en la Dauphiné Liberé fue una demostración contundente no sólo del poderio del ciclismo colombiano sino también de otra realidad: en Colombia son varios los ciclistas capaces de defender el prestigio obtenido por Cochise Rodríguez, Alfonso Flórez, Patrocinio Jiménez y Edgar Corredor. Aunque esta lista puede estar incompleta, ha tratado de agrupar a los principales exponentes de nuestro ciclismo según sus principales virtudes.
Entre los veteranos o expertos se destacan Alfonso Flórez, un estratega dentro de la carretera; Julio Alberto Rubiano, dos veces subcampeón de la Vuelta a Colombia y ganador de la Vuelta a Chile 82, y los "españoles" de Teka, Patrocinio Jiménez y Condorito Corredor, consagrados en el pasado Tour de Francia y de gran actuación en la pasada vuelta a España.
Entre los "fuera de serie" deben incluírse Luis Herrera, el mejor escalador de Colombia y máxima esperanza en el Tour de Francia y en menor grado Fabio Parra. Estos dos ciclistas, además de sus condiciones excepcionales en el ascenso, se defienden con gran propiedad en otros terrenos. Entre los escaladores natos se destacan Reinel Montoya, Alirio Chizabas, Israel Corredor y Pablo Wilches.
Sin llegar a ser fuera de serie, hay que señalar a tres "toderos" de gran regularidad: Martín Ramírez, Francisco Rodríguez y Ramón Tolosa, quienes no dependen de un sólo tipo de terreno para destacarse. Entre los pasistas sobresalen Rogelio Arango, Oliverio Cárdenas, Manuel Ignacio "el sardino" Gutiérrez y Carlos Mario Jaramillo. Otro grupo de corredores que son decisivos a la hora de las victorias son los coequiperos. Aquí la lista es muy larga pero se destacan José Alfonso López. Cristóbal Pérez, Antonio Londoño y el "Tomate" Agudelo. El grupo de las promesas está encabezado por Samuel Cabrera y lo completan Manuel Cárdenas, Néstor Mora y Argemiro "el Polaco" Bohórquez.
La lista, de ser completa, sería interminable. Más que señalar a los mejores, muestra que a la calidad de los monstruos de antaño debe añadírse la cantidad de estrellas que en nuestros días compiten en las carreteras de Colombia y representan a nuestro ciclismo en el exterior.--
Ex boxeador, ex atleta y ex contador
Su padre, como buen padre, nunca quiso que fuera ciclista. Su madre, como buena madre, tampoco estaba de acuerdo con la obsesión de Martín, pero le alcahueteaba cada vez que salía a montar, le daba plata cuando partía y le limpiaba la bicicleta cuando regresaba.
La historia de Martín Ramírez comienza igual que la de la mayoría de los grandes ciclistas. Al principio nadie creía en la consagración, ni él mismo, que intentó también ser boxeador y atleta, que fue mensajero de una droguería, que inició estudios de contaduría hasta que el ciclismo lo absorbió completamente. Bogotano de nacimiento, Martín Ramírez comenzó a destacarse en 1980, cuando ganó la Vuelta de la Juventud, superando por 4 segundos a Samuel Cabrera y al Pinocho Corredor, ambos miembros del equipo nacional que participará en el próximo Tour de Francia. Un año más tarde fue a la Vuelta a Colombia, en la que estuvo de segundo durante varias etapas. Sin embargo, la lucha a muerte entre su compañero de equipo Julio Alberto Rubiano y Fabio Parra por el primer lugar, lo obligaron a trabajar para Rubiano y tuvo que olvidarse de buscar una buena posición final. Rubiano fue sub campeón y él terminó en el puesto 14. Al año siguiente no pudo participar en la Vuelta pero en cambio formó parte del equipo nacional que dominó la Coors Classic que se corre en el Estado de Colorado. Fue segundo, detrás de Patrocinio Jiménez y de paso fue el campeón de las metas volantes. En esta carrera Martín Ramírez logró ganar notoriedad entre los aficionados del ciclismo, pero su consagración definitiva todavía parecía estar lejana. Pocos meses más tarde formó parte del equipo que representó a Colombia en la Vuelta al Táchira. Allí fue sub campeón detrás del venezolano Mario Medina pero sólo llovieron críticas para un equipo que regaló la carrera por un mal manejo táctico.
Su primera gran hazaña la logró en el pasado clásico RCN. Contra todos los pronósticos, Martín Ramírez derrotó en el prólogo de aquella carrera al campeón mundial de ruta Greg Lemond, al ganador del Tour de Francia 83 Laurent Fignon, a Pascal Simón, a todos los europeos y también a Fabio Parra, todos ellos especlalistas en este tipo de carreras contra reloj. Al final, el ganador del clásico fue Luis Herrera. En la Vuelta a Colombia trabajó para el triunfo de Fabio Parra pero nuevamente Herrera dominó la prueba y todo parecía indicar que 1984 había terminado para Martín Ramírez.
Cuando estaba dedicado a descansar tras el extenuante recorrido de la Vuelta, fue llamado de urgencia. Su equipo, Leche la Gran Vía, tenía que viajar a Europa para correr la Dauphiné Liberé. El equipo nacional de Varta, que en principio representaría a Colombia, descartó su asistencia. Entonces la casa fabricante de repuestos Mavic amenazó a la Federación Colombiana de Ciclismo: o participaba un equipo colombiano en la Dauphiné Liberé o no apoyaban a Colombia en el Tour con el suministro de accesorios y ayuda técnica Miguel Angel Bermúdez convocó entonces al segundo mejor equipo, Leche la Gran Vía, en el que Martín Ramírez era uno de los coequiperos de Fabio Parra. Cuatro días antes viajó Martín Ramírez a Europa, con la única intención de hacer las cosas lo mejor posible. Lo que jamás imaginó fue que en aquella carrera, tras el retiro de Pacho Rodríguez, tuviera que hacer lo imposible para derrotar a su máximo ídolo, al cuatro veces ganador del Tour de Francia Bernard Hinault. En menos de dos semanas cambió la vida de Martín. De buen coequipero pasó a ser el principal protagonista de la mayor hazaña del ciclismo colombiano. Ni Cochise, ni Niño, ni Ramón Hoyos pudieron lograr jamás algo semejante en una carretera europea.
De no haber sido por el chispazo de última hora de Bermúdez, Martín estaría hoy día en su casa del barrio Bonanza recordando con orgullo su victoria en el prólogo del clásico RCN. Ahora no tiene tiempo. Ha firmado contrato con el equipo francés System U y correrá al lado de Reinel Montoya en el Tour de Francia. Ya dejó de ser uno más en la larga lista de escarabajos que año tras año buscan alguna figuración en las competencias nacionales. Martín Ramírez, a los 23 años de edad, se ha metido entre los grandes del momento y ya aseguró un cupo en el salón de la fama del ciclismo colombiano.--
Nace la industria del ciclismo
Una de las principales figuras del actual boom ciclístico colombiano, es el presidente de la Federación Colombiana de Ciclismo, Miguel Angel Bermúdez. Controvertido, criticado fuertemente e incluso calumniado en más de una ocasión, ha logrado darle un vuelco total a ese deporte. Con una materia prima excepcional, como él mismo lo afirma, Bermúdez ha desarrollado un trabajo que en poco más de un año ha comenzado a dar sus frutos.
SEMANA: ¿Cómo vio usted la participación de Colombia en la pasada Dauphiné Liberé?
MIGUEL A. BERMUDEZ: Los colombianos mostraron allí lo que son y lo que son capaces de hacer. Se mostró el resultado del trabajo de un equipo humano compuesto, por un lado, por un Comité Ejecutivo de profesionales jóvenes, vinculados a la empresa privada, con ideas renovadoras y ágiles. Y, por el otro lado, una materia de excelente calidad, que son esos muchachos, hechos de hierro que nacieron para sufrir y se han formado a punta de coraje. Es el resultado de la concepción renovadora que nos hemos propuesto unos y otros, logrando una perfecta conjunción.
S: Pero se afirmó que hubo improvisación
M.A.B.: Sí, porque en este país critican todo. No es sino que alguien haga algo, para que salten los críticos. Además, porque en el caso particular del ciclismo hay intereses encontrados que me ha tocado sortear. Tuve que enfrentarme, sobre todo, a unos periodistas que se creían dueños del ciclismo en Colombia y que siempre estarán criticando lo que la Federación haga mientras yo la presida. Pero, ¿cómo puede llamarse improvisación al hecho de que se llame a unos pedalistas que se encuentran concentrados entrenando, para que viajen a Francia a competir?. Lo que pasa es que inicialmente se pensaba mandar un equipo, y como se presentaron algunos inconvenientes, se decidió enviar el segundo equipo, que también estaba listo.
S.: Por qué insiste usted en que el ciclismo sea decretado como el Deporte Nacional?
M.A.B.: Eso no me lo estoy inventando yo. En Brasil, el fútbol es el deporte nacional, lo mismo que en Argentina, porque ellos son buenos para eso. En Rumania, el deporte nacional es la gimnasia, ¿Por qué, entonces, el ciclismo, que es en lo que nosotros somos buenos, no puede ser el nuestro? El hecho de que la gente salga a la calle como lo hizo en la pasada Vuelta a Colombia, es el mejor plebiscito nacional de apoyo a esta propuesta.
S.: ¿No es preocupante el hecho de que los ciclistas colombianos triunfen en Europa e inmediatamente se vinculen al ciclismo profesional en esos países?
M.A.B.: Sí es bastante preocupante, pero mientras ellos no tengan una alternativa aquí en Colombia, no se puede hacer nada. Por eso nosotros estamos impulsando la profesionalización del ciclismo aquí. Lo mejor es que no se vayan. Además, la profesionalización va a traer una serie de ventajas económicas para el país, va a nacer la industria del ciclismo, que va a a generar empleos. Por otra parte, el mismo espectáculo generará una nueva economía.
S.: ¿Cree que usted ha cumplido con lo que se propuso el día que asumió el cargo de presidente de la Federación?
M.A.B.: Cumplido sí, pero no he culminado. Sólo quedaré satisfecho cuando Colombia tenga el mejor velódromo del mundo, varios equipos profesionales, y en las escuelas y colegios se incluya el ciclismo en el pensum. Ojalá llegue el día en que Colombia sea la meca mundial del ciclismo, lo que no es difícil, porque ya somos una potencia.
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