Lunes, 23 de enero de 2017

| 1988/10/31 00:00

EL ORO DE MOSCU

En Seúl-88, los soviéticos fueron los mejores del deporte.

EL ORO DE MOSCU

El balance es ampliamente positivo. En el campo deportivo, los Juegos Olímpicos de Seúl fueron un éxito rotundo. Los lunares corrieron por cuenta del doping, que marginó a los equipos de pesas de Hungría y Bulgaria, y que borró el increíble récord de Ben Johnson de 9.79 segundos para los 100 metros.
En cuanto a la supremacía deportiva, la Unión Soviética demostró ser la gran superpotencia atlética. Sus deportistas doblaron en número de medallas a los norteamericanos, que debieron conformarse con un tercer lugar en el cuadro de medallería. La debacle norteamericana fue tal, que sus competidores fueron superados por la República Democrática Alemana, un pequeño país europeo con una extensión territorial similar a la de Cuba.
El duelo Este-Oeste se dirimió a favor de los primeros, que dominaron en casi todas las pruebas. Incluso en el baloncesto, su deporte bandera, los gringos debieron agachar la cabeza frente al poderío soviético.

Después de 12 años de boicoteos, los dos grandes se volvieron a enfrentar en Seúl-88 y quedo claro que, al menos para los norteamericanos, la falta de competición afectó a nivel global su desarrollo deportivo. En los deportes de conjunto no se vieron grandes innovaciones con respecto a Montreal-76, la última olimpiada en que compitieron juntos. A nivel individual, Seúl fue el escenario donde se opacaron varias estrellas y nacieron algunas nuevas. En el primer grupo hay que incluir nombres como el de Edwin Moses, el artista de los 400 metros con vallas, quien a sus 34 años sólo tuvo aire para alcanzar el bronce; el marroquí Said Aouita, considerado como el mejor semifondista del mundo hasta que empezaron los juegos, también debió conformarse con el bronce; otro gran derrotado fue el británico Daley Thompson, quien aspiraba a ser el primer hombre en ganar tres medallas de oro en el decatlón, y que tuvo que resignarse con un cuarto lugar.

Capítulo aparte merece la actuación de Carl Lewis, quien debía repetir la hazaña de Los Angeles, cuando ganó cuatro medallas de oro. En los 100 metros, la medalla le llegó de carambola cuando descalificaron a Ben Johnson. En salto largo fue el primero, pero no puso en peligro el récord de 8.90, impuesto por Bob Beamon en México-68. En 200 metros fue derrotado sin atenuantes y, al cierre de esta edición, aún no se habían corrido los relevos de 4x100, en los que esperaba campeonar con el equipo gringo.

Especial mención merece la gimnasia. Cuando en Los Angeles brilló la norteamericana Mary Lou Retton todo el mundo sabía que su triunfo se debió a la ausencia de las mejores del mundo. Seúl-88 vio el verdadero nivel de la gimnasia olímpica, con la participación de soviéticas y rumanas. Elena Shushunova, por parte de la URSS, y Daniela Silivas, de Rumania, reeditaron los triunfos de Nadia Comaneci y demostraron que en gimnasia no hay quien las iguale.

Al finalizar los XXIV Juegos Olímpicos ha llegado la hora de los balances. Indudablemente, los norteamericanos tendrán motivos para preocuparse mientras que Colombia deberá pensar si vale la pena mandar 81 personas a pasear, o si es mejor que en próximas oportunidades se envíen dos o tres deportistas que de verdad tengan un nivel acorde con la importancia de los juegos.

Para completar el panorama de lo que ocurrió en Seúl, SEMANA ofrece a continuación una reseña de los principales récords y de algunas de las figuras más descollantes de los juegos que acaban de terminar.
LOS MEJORES

Carl Lewis- 100 y 200 metros, salto largo y relevos 4X100 E.U.
El favorito para las olimpiadas, alcanzó la medalla de oro en los 100 metros luego de la descalificación del canadiense Ben Johnson. Fue vencido en los 200 y en el salto largo ganó el oro con un salto de 8.72 metros, muy lejos del récord vigente de 8.90 metros, impuesto por su compatriota Bob Beamon en México-68. Al cierre de esta edición aún no se conocían los resultados de la prueba de relevos 4X100, pero era seguro que el equipo norteamericano se iba a alzar con una de las medallas en juego .

Florence Griffith Joyner 100, 200 metros y relevos 4X100 E.U.
Se robó el show en las olimpiadas. Esta mujer, que diseñó toda la ropa con la que compitió, impuso récord olímpico para los 100 metros con 10,54 segundos, y récord olímpico y mundial para los 200 metros con 21.34 segundos. Impresionó por su belleza y por su amplio tranco, que le permitió ganar de punta a punta todas las pruebas en las que participó.

Matt Biondi Natación E.U.
Su meta era la de repetir la hazaña de su compatriota Mark Spitz, quien ganó 7 medallas en los juegos de Munich-72. Biondi, que perdió en algunas pruebas en las que era favorito ganó 5 medallas de oro, 1 de plata y 1 de bronce. Sus actuaciones más espectaculares tuvieron lugar en los 5 mts libres, los relevos 4X100 y los 49 mts combinados. Junto con Kristi Otto, fue el rey de las piscinas de Seúl

Greg Louganis- Clavados E.U.
Este clavadista protagonizó uno de los momentos más dramáticos de las olimpiadas cuando, durante la primera semana de competición, golpeó su cabeza contra el trampolín, sufriendo una herida que ameritó una sutura de 4 puntos. Louganis, al que se consideraba muy viejo (28 años) para reeditar sus pasados triunfos, se recuperó del golpe y ganó la medalla de oro en trampolín y en plataforma. Es uno de los máximos héroes de la historia olímpica y ahora, cuando acaba de anunciar su retiro de la competición, tiene ganado un puesto en la historia deportiva mundial.

Kristin Otto- Natación R.D.A.
Se convirtió en la reina de las piscinas olímpicas y en digna sucesora de su compatriota Kornelia Ender, quien brilló en los juegos de Montreal.
Mientras la Ender había ganado 4 de oro y 1 de plata, la Otto se alzó con 6 medallas de oro en las seis pruebas en las que participó: 100 mts libres, 100 mts espalda, relevos 4x100, 100 mts mariposa, relevos combinados 4x100 y 50 mts libres.

Jackie Joyner Kersee -Salto largo y heptatlón E.U.
Acaba de consagrarse en Seúl como la atleta más completa del mundo.
Ganó el heptatlón, dominando ampliamente en seis de la siete pruebas que lo conforman. Como si eso fuera poco compitió en el salto largo para damas, donde obtuvo la medalla dorada con la increible marca de 7.40 metras

Vladimir Artemov- Gimnasia URSS
En la gimnasia, los soviéticos no tuvieron rivales de cuidado. Artemov, con 3 medallas de oro, se consagró como el mejor del mundo en los eJercicios generales. Su más grande rival fue su compatriota Dimitri Bilozerchev, con el que mantuvo un cerrado duelo.

Sergei Bubka-Salto con garrocha- URSS
Sin esforzarse y lejos de acercarse a su marca mundial el soviético Sergei Bubka le fue suficiente con saltar 5.90 metros para ganar la medalla de oro.
No tuvo nadie que pusiera en peligro su supremacía y, de ahora en adelante, una vez logrado su anhelo de conseguir el oro olímpico, se dedicará a buscar nuevas marcas a nivel mundial.

Daniela Silivas- Gimnasia- Rumania
La sucesora de Nadia Comaneci. A sus 18 años, esta rumana ganó 4 medallas de oro y 1 de bronce. Aunque fue derrotada en los ejercicios generales por la sovietica Elena Shushunova, en las pruebas individuales se mostró insuperable y consiguió en 7 ocasiones la máxima calificación de 10.

Elena Shushunova- Gimasia- URSS
Esta pequeña soviética fue, junto a la rumana Daniela Silivas, la gran animadora de la gimnasia femenina de Seúl. Por un estrecho margen derrotó a la rumana en las pruebas generales, logró 3 calificaciones perfectas, pero su antipatía hizo que el público le volteara la espalda y apoyara del todo a la graciosa rumana.

Rosa Motta- Maratón- Portugal
Esta portuguesa, ganadora en varias oportunidades de la maratón de San Silvestre, se convirtió en la segunda mujer en la historia de las olimpiadas que gana la maratón. La Motta estuvo lejos de su mejor marca, pero su tiempo de 2:25:39 horas para la distancia fue suficiente para conseguir el oro y para convertirse en la mejor fondista del mundo en la actualidad .

Dimitri Bilozerchev- Gimnasia- URSS
Era el gran favorito de la crítica especializada para ganar la gimnasia masculina. Su coraje se puso a prueba hace 2 años, cuando estuvo cerca de perder una pierna y un brazo en un accidente automovilístico. Se recuperó y fue campeón mundial de gimnasia en 1987. En Seúl debió enfrentarse a su compatriota Vladimir Artemov quien logró ganarle en las pruebas generales. Sin embargo, Bilozerchev no se fue en blanco y se llevó dos medallas de oro, una de ellas en el potro con arzones, su prueba favorita.

Naim Suleymanoglu- Pesas- Turquía
Este hombre, que el año pasado desertó de su nativa Bulgaria y se nacionalizó turco, cumplió con todos los pronósticos. Desde antes de los juegos se sabía que sería imbatible.
Su supremacía en la categoría de los 60 kilos quedó demostrada en Seúl donde levantó 342.5 kilogramos y se llevó la medalla de oro. Su récord difícilmente será roto. --

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