Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 1997/11/10 00:00

EL OTOÑO DEL PATRIARCA

La búsqueda del sucesor de Joao Havelange como presidente de la Fifa, divide cada vez más al mundo del fútbol.

EL OTOÑO DEL PATRIARCA

Nadie duda que Joao Havelange es uno de los hombres más poderosos del mundo. Bajo su manto la organización que preside desde hace 23 años, la Fifa, ha llegado a tener casi tanta importancia y poder como la misma ONU. Los destinos de 195 países afiliados a la Federación Internacional de Fútbol Asociado pasan directamente por el escritorio de este brasileño de 81 años.
El máximo organismo del fútbol internacional es una multinacional completa que mueve recursos por más de 2.000 millones de dólares al año. Todo este inmenso emporio de poder y dinero ha sido obra de un solo hombre: Havelange. El mismo hombre que sin el menor problema marginó a Pelé de las ceremonias vinculadas a USA 94, porque el rey del fútbol había acusado de corrupción a la Confederación Brasileña de Fútbol, presidida por Ricardo Terra Texeira, yerno del jefe de la Fifa. Esa denuncia dañó el camino que durante años había abonado Havelange para que su yerno lo reemplazara en la Fifa.
Es por esto que la elección del sucesor de un personaje de esta talla, quien después del Mundial de Francia 98 terminará su sexto período consecutivo, se ha convertido no sólo en un dolor de cabeza desde que el carioca anunciara el año pasado que no pensaba presentarse a una nueva reelección, sino que hoy tiene dividido al mundo en torno de los nombres de quien debe reemplazar al octogenario presidente.
La polémica volvió a la escena hace un par de semanas cuando Pelé, en declaraciones a los medios, postuló a Michel Platini, copresidente del Mundial Francia 98, como el hombre ideal para suceder a Havelange. Aunque el ex capitán de la selección francesa no ha dicho nada, la postulación del rey del fútbol lo convirtió automáticamente en el tercer candidato para reemplazar al brasileño.
El problema radica en que aunque Havelange, considerado como un dictador con excesivo poder, está dispuesto a retirarse, la verdad es que quiere seguir manejando los hilos del juego y dejar a alguien de su confianza al frente del negocio. Por eso él ha decidido apoyar a quien es considerado como el segundo opcionado al puesto, Julio Grondona, presidente de la Asociación de Fútbol Argentino -AFA-. Obviamente todos los países afiliados a la Confederación Suramericana de Fútbol apoyan la idea y trabajan para que otras confederaciones, como la Concacaf, voten en 1998 por el argentino.
Con una gran campaña de lobby orquestada por Havelange y respaldada por un crecido número de federaciones, las cosas no son fáciles para el que es considerado el más serio aspirante a dirigir el fútbol mundial, el presidente de la asociación europea, la Uefa, Lennart Johannson. Este sueco, quien es el peor enemigo del brasileño, espera contar con el respaldo de los africanos y al igual que Havelange y Grondona trabaja en persuadir a otras confederaciones para que voten por él.
Las apuestas están divididas. Mientras Havelange tiene más poder, la Uefa -que es la confederación más importante del mundo- ha iniciado una ofensiva diplomática para devolverle la presidencia de la Fifa a Europa. Sólo queda esperar hasta el próximo año para ver si los esfuerzos de los europeos tuvieron éxito o si, por el contrario, el mundo del fútbol deberá hacerse a la idea de cuatro años más dirigidos, esta vez desde la sombra, por un patriarca que no acepta la llegada del otoño.

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