Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2006/07/08 00:00

El partido de las sonrisas tristes.

Como suele suceder en el juego por el tercer lugar, hubo goles y tres de ellos de gran factura. Alemania se quedó con el consuelo del tercer lugar. Mañana domingo, la gran final entre dos equipos que no estaban en las cuentas de casi nadie.

El partido de las sonrisas tristes.

Si no fuera por ese dejo de melancolía y de disputa inútil que lo contamina, el partido por el tercer lugar muchas veces terminaría siendo el mejor de la Copa del Mundo. O al menos el que deja para el recuerdo goles de gran factura. Como el del brasileño Nelinho ante Italia en Argentina 78, uno de los mejores de la historia de todos los Mundiales. O, para no ir lejos, como los dos balazos del alemán Schweinsteiger y la palomita de Nuno Gomes en el triunfo de Alemania sobre Portugal 3 a 1 en Stuttgart.

Fue un partido entretenido de principio a fin y que les permiíó a los alemanes despedirse de sus seguidores con una sonrisa. Portugal, en cambio, quería repetir ese tercer lugar que alcanzaron hace 40 años en el Mundial de Ingalterra pero, una vez más, mostraron su absoluta inoperancia en ataque. Mientras alguien no le explique a Cristiano Ronaldo que el fútbol es un deporte colectivo y no una exhibición de malabares, Portugal seguirá en las mismas.

Y, a propósito, ¿por qué serà que todas las hinchadas sin excepción lo silban cada vez que toma el balòn? Definitivamente Cristiano Ronaldo se hizo odiar con sus simulaciones y sus mañas, y sus quejas y sus pataletas delante de los árbitros. Qué talento tan mal aprovechado.

Mañana domingo Francia e Italia son los invitados de honor a una fiesta que parecía preparada para Italia y Brasil. Será en el Olimpiastadion de Berlín, el mismo que vio consagrar a Italia campeón olímpico de fútbol en 1936. Si los italianos ganan, no sólo reeditarán aquel logro de hace 70 años sino que le darán un toque de simetría a este torneo y al de 1990. Hace 16 años, Alemania obtuvo el título en Roma e Italia salió tercera en Bari. Alemania ya quedó tercera en Stuttgart. Sólo falta que Italia cumpla su cometido.
Pero enfrente está Francia, un equìpo que tiene de hijos a los italianos desde hace 20 años. La historia lejana favorece a Italia: 3 - 1 en los cuartos de final del Mundial de Francia de 1938 y 2 a 1 en la primera fase Argentina 78.

Pero en los octavos de final de 1986 Francia ganó con claridad 2 a 0 y en los cuartos de final de Francia 98 pasaron los galos luego de un 0 a 0 en 120 minutos y la definición con lanzamientos desde el punto penal.

El recuerdo más cercano y doloroso es la final de la Eurocopa de 2000, que Italia estuivo a punto de ganar. En tiempo de reposición empató Wiltord y, en el suplemento, un gol de oro de Trezeguet le dio el título a Francia.

Una final que, además, tiene una carga simbólica muy especial: el retiro definitivo de las canchas de Zinedine Zidane.

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