Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2000/06/19 00:00

El príncipe de las mareas

El australiano Ian Thorpe se perfila como una de las grandes estrellas de los próximos Juegos Olímpicos y es el posible sucesor del legendario nadador Mark Spitz.

El príncipe de las mareas

A la mayoría de los colombianos el nombre de Ian Thorpe no les dice nada. Sin embargo este australiano se está convirtiendo en algo parecido a un semidiós. Y no es para menos. Este hombre con cara de niño y cuerpo de gla-diador, no sólo se ha consolidado en muy poco tiempo como el nadador más rápido del mundo, sino que la semana pasada durante los campeonatos nacionales celebrados en su país demostró una vez más, al romper tres récords mundiales, porqué muchos lo están considerando como un nuevo fenómeno de la natación mundial.

Desde los tiempos de Mark Spitz, ganador de siete medallas de oro en los Juegos Olímpicos de Munich, ningún nadador ha despertado tantas expectativas. Cada vez que Thorpe se lanza al agua se abre la posibilidad de un récord estratósferico, inalcanzable para sus rivales y para la próxima generación de nadadores. Esa singular condición lo ha convertido en el deportista más famoso en su país, lo que no es poca cosa considerando que Australia es una de las grandes potencias mundiales de este deporte. Fuera de esto, va en camino de convertirse en uno de los nadadores mejor pagados de la historia, teniendo en cuenta que a su corta edad posee cerca de un millón de dólares en su cuenta corriente.



El hijo de Neptuno

Con su aparatosa irrupción en los campeonatos mundiales de natación celebrados en Perth, Australia, en 1997, Thorpe, hijo de un jardinero y una maestra de escuela, dejó en claro que estaba llamado a hacer historia. Entonces sólo tenía 15 años pero consiguió arrasadoras victorias y subió siete veces al podio. Su precocidad estaba acompañada por un físico privilegiado: 1,95 metros de estatura, 96 kilos de peso, una perfecta distribución de los músculos y unos pies desproporcionadamente grandes, incluso para su talla. Thorpe calza 52, un número sólo habitual entre los grandes pivot de baloncesto.

No pocos atribuyen parte de su éxito a esto último, afirmando que sus gigantescos pies actúan como unas aletas que le permiten un avance mayor que el de sus contrincantes. Pero la beneficiosa desproporción de sus pies no explica su éxito. Por cada brazada gana más de tres metros, lo que le permite ser uno de los nadadores más eficaces en la actualidad ya que avanza cerca de cinco centímetros más que sus rivales. Otros afirman que su particular traje de baño tiene que ver mucho en su espectacular desempeño en las piscinas (ver recuadro). Nadie duda, sin embargo, que se trata de un fenómeno.

El ‘niño prodigio’ de la natación lleva ya nueve récords mundiales en una fulgurante carrera de menos de tres años. Mientras devora un récord tras otro, Thorpe piensa en la gloria. Quiere conquistar cuatro medallas de oro en Sydney: 200, 400, 4x100 y 4x200 en estilo libre. Y en todas tiene posibilidades inmensas. El australiano es el único nadador del mundo que actualmente se permite el lujo de hacer siempre los 100 metros en menos de 53 segundos.

Ningún nadador en la historia ha ganado tanto ni ha nadado tan rápido a su edad con tanta técnica y potencia. El 13 de octubre, después de finalizados los próximos Juegos Olímpicos, cumplirá los 18 años. Con un cuerpo aún en crecimiento es, sin duda alguna, el mayor portento imaginable en los últimos tiempos del deporte acuático.

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