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| 4/17/1995 12:00:00 AM

EL REGRESO DE LOS GRANDES

El rumor del retorno de Mike Tyson y Michael Jordan está marcando récords financieros.

CUANDO SE FUERON, MIKE TYSON Y Michael Jordan dejaron un enorme vacío en sus respectivos deportes. Todos estaban seguros de que en adelante, tanto en el mundo del boxeo como en el del basquetbol nada volvería a ser como antes. De un momento a otro el espectáculo, la emoción y el júbilo habían desaparecido. Los buenos tiempos habían quedado en un rincón oscuro de la memoria de los diarios.
Pero como en las viejas películas de vaqueros, los dos héroes que habían abandonado el pueblo abordaron un tren que lentamente los está trayendo de nuevo para restaurar el orden perdido durante su ausencia.
En efecto, desde que Tyson abandonó el tinglado por haber sido condenado a siete años de prisión, el boxeo está sumido en una de sus peores crisis, por lo menos en lo que atañe a la categoría reina: los pesos pesados. Durante este tiempo, el título ha pasado de mano en mano por monarcas intrascendentes y en la mayoría de los casos el público ni siquiera recuerda sus nombres. Tanto que el actual campeón es George Foreman, un grandulón de 45 años y contemporáneo de Mohamed Alí que ha desafiado toda la lógica del boxeo ante la ausencia de verdaderos monarcas.
Algo similar ha ocurrido con el básquet. Desde que Jordan se retiró hace 18 meses, su equipo, los Bulls de Chicago, ha perdido todo protagonismo en el campeonato; figuras como Magic Johnson ya se retiraron y la estrella actual, Shaquille O'neal, aunque despierta cierto entusiasmo entre los fanáticos no ha podido quitarse de encima la sombra de las superestrellas de antaño. Prueba de ello es el raing de las transmisiones de los partidos, que en el último año ha descendido al 31 por ciento.
En es tas circunstancias, la noticia del regreso de estos dos grandes ha alborotado el avispero de sus respectivos deportes. Pero también como en las viejas películas del oeste, estos dos vaqueros han vuelto más que por salvar el honor de su deporte, por la recompensa. Porque la verdad es que detrás de todo este espectáculo se están moviendo cifras escandalosas.

EL CASO DE TYSON
Desde el mismo instante en que Tyson fue condenado a siete años de prisión, en febrero de 1992, sus manejadores, con Don King a la cabeza, no han hecho sino pensar en su regreso. Y ahora que, por buena conducta, el peleador ha cumplido la mitad de su condena y quedará libre el próximo 25 de marzo, el mundo boxístico ha recuperado buena parte del entusiasmo de sus mejores años; un entusiasmo que se está reflejando en las cifras que se están moviendo en torno de la reaparición de Tyson y en la reactivación de las tarifas de televisión por derechos de transmisión, las cuales habían permanecido estancadas desde hace tres años. Nadie sabe a ciencia cierta contra quién peleará, ni cuándo será el combate. Lo único que se sabe es que Tyson ha estado entrenando en la prisión durante estos tres años y que tiene todas las intenciones de regresar a los cuadriláteros. Y eso es lo único que les interesa a los empresarios.
Don King lo está preparando todo y ya está escuchando ofertas de varias cadenas. EL contrato puede llegar a ser tan grande que el director de deportes de la cadena Time Warner, Seth Abraham, asegura que Tyson podría cobrar unos 250 millones de dólares por cada combate, es decir tres veces más de lo que el peleador ganó en su última presentación. Semejante suma solo se explica por el hecho de que, ánte la escasez de ídolos en los pesos pesados, el poder de Tyson ha llegado a ser más apreciado durante su ausencia.
A todo esto se debe agregar que actualmente el mercado televisivo es potencialmente más grande que antes. Hoy hay un 32 por ciento más de hogares a quien dirigir ese combate que en 1991, cuando Tyson peleó por ultima vez; y los empresarios de televisión saben que independientemente de si Tyson está o no preparado, la curiosidad de su regreso garantiza una gran audiencia y por consiguiente millonarias ganancias para ellos.

JORDAN: DE VUELTA AL CIELO
Aunque en circunstancias diferentes, Michael Jordan y el mundo del baloncesto pasan por un proceso similar. Después de su accidentado y más bien desafortunado paso por el béisbol, el espigado encestador de 32 años está pensando seriamente en regresar al deporte que le dio la gloria. A pesar de que nadie ha confirmado nada, varios periodistas aseguran haberlo visto entrenando con su antiguo club, los Bulls de Chicago. Al parecer, el mejor basquetbolista de los últimos tiempos está tentado a regresar a las canchas, atraído por el más grande contrato que se le haya ofrecido a un deportista. Según el periódico USA Today, las empresas Nike, Sara Lee, Quaker Oats, General Mills y McDonald's están dispuestas a respaldar el regreso de Jordan al básquet con 2.300 millones de dólares.
Los medios de comunicación hablan también de una cifra que podría llegar a los 50 millones de dólares para Jordan en la próxima temporada, sin contar las ganancias que Jordan obtenga por concepto de publicidad.
Y es que al igual que en el caso de Mike Tyson, la sola imagen de Michael Jordan es una garantía de éxito. Durante el tiempo que duró el retiro del basquetbolista, el descenso en los rating de las transmisiones se tradujo en pérdidas millonarias a las cadenas de televisión. Su retorno, sin duda, aseguraría una rápida recuperación del mercado.
Pero si el contrato por sí solo rebasa los límites de la imaginación, lo más insólito son las condiciones que Jordan ha puesto para firmarlo. La primera de ellas es que a su antiguo compañero de equipo, Scottie Pippen (algo así como el Bernardo Redín del 'Pibe' Valderrama) se le renegocie el contrato, el cual es demasiado largo en tiempo y está tasado en 2.2 millones de dólares La segunda es que, al estar en el límite de edad de su vida útil como basquetbolista (32 años), su propio contrato se haga por un término no menor a dos temporadas garantizado por la liga y con la posibilidad de retirarse cuando quiera.
Lo curioso de todo esto es que el regreso de Jordan no garantiza que los Bulls puedan salir de la mala temporada por la que están pasando. No hay que olvidar que Michael lleva 18 meses sin jugar y que de sus antiguos compañeros de equipo sólo le queda Pippen. Aún así, sin duda alguna Jordan es una garantía para que el público vuelva a ver jugar a los Bulls, mientras los empresarios, y el propio Jordan, se llenan los bolsillos de oro.
Tal vez por eso, especular sobre el regreso de Michael Jordan al basquetbol, y de Mike Tyson al boxeo, es mucho más que referirse a la alegría de los aficionados que recobran a sus ídolos. Hablar de Jordan y de Tyson es referirse a dos de los más grandes fenómenos financieros en la historia del deporte profesional. Nadie sabe qué va a pasar con ellos en esta segunda oportunidad. Pueden volver a tocar el cielo con las manos o ser un absoluto fracaso. Pero lo cierto es que sólo por las cifras, la reaparición de estos dos ídolos ya tiene visos de récord mundial; un récord que desde ya es probable que pase a la historia.
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