Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1999/07/12 00:00

EL RETO SUPREMO

Por primera vez un equipo de colombianos participará en la prueba de resistencia deportiva más <BR>dura del mundo, el Eco-Challenge.

EL RETO SUPREMO

Desde hace cinco años centenares de deportistas de numerosos países empacan sus
morrales y se dirigen a algún punto remoto de la Tierra para enfrentarse a una épica e impredecible
competencia de resis-tencia multideportiva, la cual atraviesa los lugares más hermosos e inaccesibles del
planeta: el Discovery Channel Eco-Challenge. Esta es la más ardua y exigente carrera de aventuras que
existe, organizada y patrocinada por el canal estadounidense. Cada equipo de cuatro personas,
conformado por hombres y mujeres, compite las 24 horas, durante 10 días, a lo largo de un trayecto de 500
kilómetros, usando kayaks, bicicletas de montaña, caballos y destrezas de montañismo tales como rappel
y alpinismo con cuerdas fijas. Es una carrera contra el tiempo y contra las fuerzas dramáticas de la
naturaleza."Esta no es una prueba técnica _dice Antonio de la Rosa, quien ha competido en dos
Eco-Challenges _. Es muy dura físicamente. Es aguantar y aguantar. El que más aguante y menos duerma,
ese es el que gana". La esencia de la carrera yace en la dinámica de grupo y la habilidad para resolver
problemas bajo constante presión, incluidos la falta de sueño y el alimento. El Eco-Challenge es una carrera
que se mide por las lecciones de resistencia al dolor. Si un participante se derrumba, o queda herido, el
equipo completo queda descalificado porque los cuatro miembros del grupo deben llegar juntos a la meta. Las
reglas son severas. Los miembros de un equipo no pueden separarse por más de 100 metros y el camino está
lleno de sorpresas, ya que los detalles sobre la ruta se divulgan momentos antes de comenzar cada tramo.
Sólo 24 horas antes de la carrera los participantes reciben un mapa topográfico con las coordenadas de la
trayectoria. Tienen que encontrar el camino entre cada puesto de control en el mapa sin la ayuda de
instrumentos de navegación electrónicos. Y deben hacer que un miembro del personal de la carrera les firme
su pasaporte al entrar y salir de cada puesto de control.El frío, la altura, los parásitos, la deshidratación y el
cansancio se encargan de dejar fuera de combate a muchos, por lo general en las primeras 24 horas. Los
organizadores contratan a expertos en rescate, salvavidas, guardacostas, médicos y pilotos, que generalmente
son australianos y neozelandeses, acostumbrados por la tradición de sus países en estas carreras a usar
estrictas medidas de seguridad. No obstante a pesar de su profesionalismo no pueden hacer desaparecer
los peligros naturales del terreno, que pueden ir desde mordidas de serpientes, pastos de bordes lacerantes
como navajas hasta uno que otro cocodrilo, como fue el caso de Australia. Según Mark Burnett, fundador y
director de la carrera Eco-Challenge, "un equipo puede ser el mejor preparado física y mentalmente, el mejor
financiado y el más veterano. Pero si no puede navegar con una brújula y un altímetro no irá a ninguna parte". A
las pocas horas de haber comenzado el recorrido los competidores aprenden que tener éxito es terminar
como equipo. Pero ganar exige algo aún más extraordinario. Triunfar requiere una dosis perfecta de
fortaleza y resistencia físicas, equilibrio mental, capacidad de aguante, disciplina férrea y
conocimientos de técnicas de supervivencia.Durante el Eco-Challenge los competidores sacan a relucir lo
mejor o lo peor de sí mismos. Las presiones del trayecto son tales que la aparente cohesión de un equipo se
puede resquebrajar como la cáscara de un huevo ante la primera dificultad. Hay grupos que dejan atrás a
los miembros más débiles, otros que pelean por el liderazgo, que nunca se ponen de acuerdo, que se
culpan de los errores mutuamente y que se amargan por razones equivocadas. Por el contrario, hay equipos
que se ayudan mutuamente a resistir las inclemencias, como es el caso del Cepos de España, que casi se
lleva el primer premio en Marruecos en 1998 y que lo perdió, entre otras cosas, porque su integrante
femenina, atacada por la hipotermia y el mal de altura, tuvo que ser bajada de la montaña a hombros por
sus compañeros.¿Cómo nacio?En 1992 el inglés Mark Burnett creó el Eco-Challenge. Basó su idea en las
carreras de resistencia multideportiva que habían sido tan populares en Europa a principios de la década de los
80. El británico, quien también participó en este tipo de competencias, alargó la carrera, prohibió los equipos
de asistencia y aumentó los grados de dificultad. El primer evento de este tipo atrajo a 51 equipos
provenientes de seis países y tuvo lugar en abril de 1995, en la región suroriental del estado de Utah, Estados
Unidos. Dos meses después se realizó el segundo Eco-Challenge, con la participación de los 12
mejores equipos, en el estado norteamericano de Maine. La competencia atrajo la atención de los medios de
comunicación mundiales, así como la de los mejores atletas de resistencia. Por esta razón, en 1996, el
Discovery Channel adquirió los derechos mundiales de televisión y el título de patrocinador de la carrera.
Desde entonces la competencia se ha llevado a cabo en Columbia Británica, Australia y Marruecos. Este
año, del primero al 12 de diciembre, el Eco-Challenge tendrá lugar por primera vez en América Latina, en medio
de la hostil Patagonia argentina. Los 560 kilómetros en donde se desarrollará la competencia son una
intimidante mezcla de volcanes activos, glaciares de hielo azul y manantiales calientes, profundos fiordos y
picos que atraviesan las nubes de la cordillera Andina. Entre las destrezas que tendrán que dominar los
osados participantes están el kayak, el montañismo de roca, hielo y nieve, la equitación en caballos criollos,
el canotaje en aguas blancas y el alpinismo con cuerdas fijas mientras se enfrentan a drásticos y bruscos
cambios de temperatura.En el evento se espera a más de 220 atletas de cerca de 50 naciones. Uno de los
países que estará presente será Colombia a través de un equipo de antioqueños (ver recuadro). En las
anteriores ediciones otros grupos de colombianos intentaron sin éxito participar en el certamen y sólo
hasta este año es posible contar con la presencia de un grupo del país en esta prueba, que es transmitida a
más de 155 naciones. El Discovery Channel emitirá en Colombia el próximo 20, 21 y 26 de junio una serie de
especiales sobre el Eco-Challenge del año anterior, que se celebró en Marruecos.En cada competencia
intervienen unas 800 personas entre atletas, organizadores, periodistas y voluntarios, que, en el caso de la
carrera del año pasado, fueron movilizados en 98 vehículos 4x4, 18 camiones de la gendarmería marroquí,
55 minibuses y seis helicópteros. Los premios a los tres primeros lugares son 25.000, 20.000 y 15.000
dólares, respectivamente, y el costo de la inscripción es de 5.000 dólares por equipo. Para muchos la
recompensa económica no justifica el esfuerzo sobrehumano que deben hacer quienes compiten en esta
carrera. Pero para los participantes eso es lo de menos porque para ellos ese es un reto personal que
definitivamente no tiene precio. nEl 'Max' teamDesde hace cerca de un año Luisa Fernanda Ríos y sus
cinco compañeros están entrenando para el Eco-Challenge que se realizará a finales de este año en la
Patagonia. Los equipos son de cuatro integrantes pero tienen dos suplentes ya que, debido a la exigente
preparación, existe la posibilidad de que alguno de los titulares sufra una lesión o inconveniente que le impida
participar y deba ser reemplazado por uno de los suplentes, lo cual es permitido hasta 24 horas antes del
inicio de la carrera. En el grupo colombiano tan sólo hay dos mujeres, una en el equipo principal y otra
suplente. De lunes a viernes todos los integrantes, fanáticos y especialistas en deportes de alto riesgo,
entrenan de cuatro y media a siete de la mañana para reforzar la parte física mediante natación y trote. Por
las noches trabajan la parte sicológica y teórica, especialmente cartografía. Los fines de semana se entrenan
en escalada en alta montaña en el parque de los Nevados. Aunque ya tienen asegurada su participación y
los deportistas afirman que asistirán así les toque, "irse echando dedo desde Colombia", parte del tiempo lo
están utilizando para algo tan complejo como la carrera misma: conseguir patrocinio. Según explicó Ríos a
SEMANA, asistir en buenas condiciones, con buenos elementos de competencia, puede llegar a costar
89.000 dólares, aunque lo mínimo que necesitan para participar, según las cuentas del equipo, son 22.000
dólares. En los meses que faltan están seguros de obtener el apoyo suficiente ya que hacer parte de este
evento es una proeza deportiva similar a escalar el monte Everest.

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