Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 1999/11/15 00:00

EL SECRETO DE LA VELOCIDAD

La clave de los récords mundiales y la hegemonía de los atletas estadounidenses en las pruebas <BR>de velocidad no está sólo en la preparación de los corredores sinotambién en sus zapatillas.

EL SECRETO DE LA VELOCIDAD

Aquella celebre frase de Nicolás Maquiavelo: "El fin justifica los medios", cobra mucha
vigencia en los grandes eventos y competencias deportivas del mundo. Algunos deportistas buscan la
mejor forma de aumentar su rendimiento para llegar a la gloria. Algunos entrenan durante horas todos los días
y otros recurren al doping. Pero desde hace pocos años ha surgido en el panorama un tercer grupo de
deportistas que ha logrado llenarse de triunfos de una forma relativamente simple: mejorando sus herramientas
deportivas. Esto es algo que quedó en evidencia con los corredores estadounidenses que participaron en los
pasados campeonatos mundiales de atletismo celebrados en Sevilla.
La delegación de Estados Unidos llegó encabezada por Toby Hatfield, un diseñador de zapatillas para atletas.
Ese hombre fue el encargado de idear el calzado más conveniente para Maurice Greene y otros corredores que
obtuvieron el oro. Fue el responsable de diseñar una serie de zapatos tenis que se adaptaran a las
cualidades de cada uno de los velocistas y que, como en efecto ocurrió, les permitieran ganar algunas
centésimas o incluso milésimas en cada una de las pruebas en las que intervinieron. Hatfield está bajo las
órdenes de Simon Taylor, jefe de diseño de la compañía Nike. Durante los últimos dos años estuvieron
trabajando en conseguir el calzado adecuado para las estrellas del equipo estadounidense,
especialmente para Maurice Greene, récord mundial de los 100 metros. El resultado de esa investigación
fue un par de tenis de colores fosforescentes que pesan 200 gramos y que tienen un carácter singular: sólo
los puede usar Greene.
A pesar de su ligereza las zapatillas de Greene pesan casi el doble de las utilizadas por Carl Lewis en el
mundial de 1991, cuando batió el récord del mundo con 9,86 segundos. Las del 'Hijo del Viento' pesaban 116
gramos y sólo se podían utilizar en una carrera. Las de Greene tienen una mayor esperanza de vida: cuatro
competencias. Las diferencias entre las que usó Lewis en Tokio respecto a las de Greene no radican
únicamente en el peso. La estructura de cada una de ellas apenas guarda relación en el diseño y en los
componentes.
"Aunque es más bajo que Lewis (1,76 metros frente a 1,86), Greene es más potente, más grande. Sólo por
eso necesita otro tipo de calzado, una estructura que le permita aprovechar lo mejor posible su forma de
pisar sobre la pista. Greene pisa con más potencia que Lewis y con un ángulo diferente cuando contacta con
el suelo", afirmó el creador de los tenis en una conferencia en Estados Unidos en donde, un mes después,
reveló parte de los secretos del éxito de los mundiales y en los últimos juegos olímpicos.
Greene golpea el suelo como un martillo, con una proyección descomunal de vatios, mientras que Lewis
tenía una pisada más deslizante. Michael Johnson, sobre quien que se trabaja intensivamente en el diseño
de sus tenis, es otro de los grandes favorecidos por la tecnología. Aunque es un atleta de 200 y 400
metros nadie ha alcanzado una media de velocidad más alta que él. En Atlanta corrió los 200 metros en
19,32 segundos, con una media de 9,66 segundos en cada 100. Sin embargo, por su estilo, menos abrasivo
que el de Greene, su calzado es diferente. Cada uno de sus tenis pesa 125 gramos (75 menos que los de
Greene) y el tejido es más sedoso. "A Johnson se le notan las marcas de los dedos cuando corre, dice
Hatfield. Y añade: Es un atleta que ha tenido propensión a las lesiones musculares y cuidamos muy bien
el diseño para que no se produzca ningún tipo de desequilibrio cuando corre".
Las zapatillas de Greene son más fuertes, dispuestas a resistir los martillazos del mejor velocista del mundo
contra la superficie. Por sus características, su rotunda pisada apenas deja aire entre el talón y el suelo. El
ángulo entre las dos resultantes es muy pequeño, razón por la cual Greene hace un fortísimo apoyo contra la
parte central de la suela. Esa parte de sus zapatillas está reforzada especialmente. Se trata de un pequeño
tache de nailon plastificado, muy rígido. De esa manera se mejora el efecto rebote en el contacto con la
pista, contacto instantáneo, de apenas 80 milésimas de segundo. En el caso de Lewis, como en el de Michael
Johnson, su calzado no sólo era más ligero: también mucho más flexible.
"Greene tiene unos pies muy grandes para su estatura. Necesita más superficie en la planta de sus tenis para
guardar el equilibrio que se requiere al correr tán rápido", afirmó el diseñador estadounidense. El grupo de
ocho investigadores, entre los que hay ingenieros espaciales y especialistas en biomecánica, tardó 18 meses
en desarrollar los tenis con los que Greene ganó en los pasados mundiales de Sevilla. Durante ocho sesiones
grabaron su manera de correr. Con una cámara observaron cada uno de los movimientos de su cuerpo.
Con otra se dedicaron exclusivamente a recoger toda la información sobre su manera de golpear la pista con
el pie.
La cámara grababa a una velocidad de 500 fotogramas por segundo, de tal manera que ningún detalle pasó
inadvertido para el equipo que tenía encomendado el trabajo de construir un tenis especial para el hombre
más rápido del mundo. "Cada atleta tiene unas características propias. Por ejemplo, observamos que Michael
Johnson pone el pie izquierdo casi perpendicular a la línea que traza su cuerpo en las curvas cuando corre los
200 metros. Es algo insólito porque requiere un tobillo que es casi goma. Lewis no podía hacerlo. Sus pies
seguían la dirección que marcaba su cuerpo", revelaron los creadores de los tenis.
Gran parte del éxito de Greene tiene respuesta directa en sus zapatillas. Cuando el estadounidense pisa
contra la superficie tira el pie con la máxima fuerza hacia adelante para producir un efecto cepillo. Las
cerdas del cepillo quedarían alineadas hacia adelante para impulsar mejor. Los tenis de Greene, que cuentan
con ocho clavos frente a los 10 de los de Marion Jones, contienen una multitud de pequeñas púas de goma
que generan ese efecto. Todo dispuesto, en suma, para que a Greene no le falte ayuda en la caza de récords.

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