Jueves, 27 de noviembre de 2014

| 1995/05/22 00:00

EL SUPERCUATE

Aunque Julio César Chávez está a punto de sobrepasar la barrera de los 100 combates profesionales, su éxito es bastante controvertido.

EL SUPERCUATE

HACE DOS SEMANAS, CUANDO JUlio César Chávez venció sobre el ring al italiano Giovanni Parisi en Las Vegas dio un paso más para alcanzar un sueño: completar 100 peleas como boxeador profesional. La ilusión empezó a hacerse realidad hace dos años, cuando obtuvo una certificación que los estadounidenses difícilmente le dan a los latinoamericanos: la de ser reconocido como el mejor boxeador del mundo.
En 1993 el pugilista mexicano fue seleccionado como el mejor boxeador del año por el Consejo Mundial de Boxeo -CMB-, superando a deportistas de la talla del británico Lennox Lewis, el mexicano Ricardo 'Finito' López y el campeón welter Pernell Whitaker. Esa distinción fue el reconocimiento a un hombre que hoy tiene 33 años, y que desde los 17 empezó a labrarse un futuro con los puños.
Julio César Chávez fue el cuarto hijo de 10, miembro de una familia que durante muchos años subsistió con el sueldo de un padre que alimentaba y vestía a 12 personas con los pocos pesos que ganaba como ferrocarrilero. Julio confesó a la prensa mexicana el año pasado que siempre quiso ser ingeniero agrónomo, pero los deseos de comprarle a su madre una casa lo llevaron a subirse a un ring a los 18 años para ganarse los 100.000 pesos del premio. Poco después de noquear a Andrés Félix, en esa primera pelea en febrero de 1980 y comprarle la casa a su madre, Julio no pudo salir de los cuadriláteros, porque pareció darse cuenta que dentro de las cuerdas podría esquivar la pobreza.
Durante sus primeros cuatro años como pugilista, Chávez disputó 43 combates como profesional sin perder, pero su impresionante hoja de vida deportiva sólo empezó a verse teñida de gloria hasta 1984, cuando Julio ganó su primer campeonato mundial en la categoría super pluma por el título del CMB, al vencer por nocaut a su compatriota Mario 'Azabache' Martínez.
Desde ese día hasta hoy, Julio ha hecho de todo sobre los tinglados: defendió exitosamente en nueve oportunidades el título superpluma. En 1987 pasó a la categoría de los superligeros, al arrebatarle la corona de la AMB al puertorriqueño Edwin Rosario. Un año más tarde enfrentó a su compatriota José Luis Ramírez para unificar la corona de los superligeros, y logró al final de la pelea, coronarse como doble campeón mundial al obtener los títulos del CMB y de la AMB.
Durante los siguientes cinco años, Chávez realizó 12 defensas exitosas en esa categoría. En 1993 hizo el intento de ganar el título welter al enfrentar al monarca de la categoría, Pernell Whitaker, pero al final de ese combate, Julio sólo logró manchar una hoja de vida impecable: empató por primera vez en su vida una pelea. Pero esa no sería la única mancha.
El 29 de enero de 1994 después de 15 años de victorias, Julio César Chávez conoció la derrota al perder por decisión su combate número 91, contra el norteamericano Frankie Randall. Cuatro meses después, durante la pelea de revancha, una decisión controvertida le devolvió la corona al boxeador mexicano. Desde entonces la ha defendido en tres oportunidades.
NO TODOS QUIEREN A JULIO
A pesar de que Chávez es uno de los deportistas latinoamericanos más conocidos en el mundo, en México no todos lo quieren. A raíz de la pelea que el boxeador perdió con Frankie Randall, un sector de la prensa mexicana se fue en contra de púgil cuestionando desde ese momento la carrera de Julio.
Juan Carlos Gutiérrez, editor de deportes del periódico Excelsior de Ciudad de México le dijo a SEMANA que "las últimas peleas de Chávez han sido una pésima demostracion de boxeo, en parte, porque Julio olvidó el gimnasio para dedicarse al dinero y a la fama. Además a él se le pueden nombrar muchas peleas en las que sus rivales dejaron mucho que desear". Para el periodista, Chávez nunca ha sido un ídolo en México, tan sólo ha crecido basado en la imagen publicitaria que le creó la cadena de televisión Televisa. "En realidad no se puede decir que Chávez es un peleador muy querido en México, como si lo fue Rubén Olivares, en los años 60 y 70 -dijo Gutiérrez-. Julio es soberbio y no está hecho para ser ídolo".
De igual forma piensa Genaro Hernández, periodista del diario La Prensa de México. "Aquí nadie se extraña de que Julio César tenga un récord de peleas tan impresionante -dice Hernández-, porque si él ha enfrentado a 10 rivales de consideración en toda su carrera, han sido muchos".
La prensa mexicana reconoce que Chávez tuvo grandes cualidades boxísticas, pero que de un tiempo para acá él sólo está en los cuadriláteros por negocio. La mayoría de sus rivales dejan mucho que desear y en cambio las bolsas nunca son inferiores a los tres millones de dólares. Y es esto precisamente lo que tiene molestos a los periodistas mexicanos. "Julio César está tratando de llegar a las 100 peleas con retadores de segunda, entre otros motivos porque eso le asegura el triunfo y lógicamente una bolsa millonaria", dijo Juan Carlos Hernández
Sin embargo, al parecer lo que hay en México es una especie de persecución contra el boxeador. En primer lugar porque sus próximas tres peleas no son tan fáciles como parecen. Chávez enfrentará a Frankie Randall -el único que le ha ganado-, Whitaker -el que le empató- y al mexicano Miguel Angel González. Y en segundo, porque son pocos los analistas que piensan que Chávez es un fraude. "Julio César sigue siendo el mejor boxeador de la última década, porque independientemente de su única derrota, tiene una calidad bárbara que ha quedado demostrada a lo largo de sus peleas -afirma Estewil Quesada, periodista de El Tiempo- Si bien es cierto que no todos los rivales que ha enfrentado son de primera línea, por lo menos 20 ó 30 de ellos lo han sido, y a todos les ha ganado".
Por ahora, lo único cierto es que no se puede negar que el estilo boxístico de Chávez es lo que le ha permitido ser el único púgil que desde hace 11 años se ha mantenido ininterrumpidamente como campeón mundial. Además tiene un palmarés que cualquier boxeador envidiaría: 95 peleas profesionales de las cuales ha ganado 93, empatado una y perdido otra. Como si fuera poco el hecho de que a los 33 años esté decidido a llegar a los 100 combates, hacen que hoy él sea considerado el mejor boxeador del mundo libra por libra.-

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