Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 1996/08/26 00:00

EL TRONO VACANTE

El triunfo de Bjarne Riis y la derrota de Miguel Indurain en el Tour de Francia podrían ser la prueba de que la carrera más importante del mundo recuperará la emoción de otras épocas.

EL TRONO VACANTE

n las cuentas de nadie estaba que el danés Bjarne Riis terminara ganando el 83 Tour de Francia que finalizó la semana pasada. Y no estaba en la baraja de candidatos simpleme0nte porque para los expertos, los más opcionados al trono del tour eran el pentacam-peón de la prueba Miguel Indurain, el francés Laurent Jalabert, quien llegó a la competencia como el número uno de la clasificación mundial, el suizo Alex Zuelle, quien el año pasado fue segundo detrás de Indurain en esta carrera, o inclusive hombres con gloriosos palmarés como Abraham Olano o Tony Rominger. Pero ninguno de estos vaticinios se cumplió y Riis acabó proclamado como el nuevo rey por una razón que el mismo Indurain dio al final de tour: "el danés fue el más fuerte". En un comienzo algunos medios especializados manifestaron su sorpresa por la victoria de Riis, pues a diferencia de la mayoría de los candidatos al título, el danés llegó a Francia sin ninguna victoria importante en su hoja de vida. Su mayor triunfo había sido el tercer lugar que consiguió en el tour de 1995. Sin embargo, hoy los mismos especialistas reconocen que su ascenso a la gloria en los Campos Elíseos no tiene discusión. Desde la novena etapa, el danés se puso la anhelada camiseta amarilla y de ahí hasta el final del certamen, 12 etapas más tarde, demostró su dominio y nadie pudo arrebatársela. Su táctica fue simple: se mantuvo cerca de sus rivales en el pelotón; los controló en las pruebas contrarreloj, y en la montaña siempre supo cuándo atacar, lo que aparte de servirle para ganar el evento le valió el honor de terminar el tour como el segundo mejor escalador, detrás del francés Richard Virenque. A los 32 años, Riis no sólo hizo historia para su país al ser el primer danés en ganar la carrera ciclística más importante del mundo, sino que también será recordado como el hombre que puso fin al reinado del español Miguel Indurain. Lo que algunos aún no entienden es cómo este danés, que hasta el año pasado estaba relegado a ser un simple gregario, pudo vencer al que ha sido calificado como un superhombre por ganar entre 1991 y 1995 cinco tours seguidos. Según Lizandro Rengifo, especialista de la revista Mundo Ciclístico, "aunque Riis tiene la misma edad de Miguel y prácticamente el mismo tiempo de estar en el ciclismo que el español, la diferencia está en que el danés ha tenido en sus 12 años como corredor muchas menos exigencias que Indurain". La caída del rey Sin duda alguna, el tema de la exigencia fue algo que influyó en la victoria de Riis, algo que se constituyó en uno de los factores que evitaron que 'Miguelón', como llaman a Indurain sus compatriotas, ganara su sexto tour consecutivo. Desde que consiguió el tercer lugar en el tour del año pasado hasta su victoria de la semana anterior, Riis no participó en ninguna prueba ciclística de gran exigencia, como parte de una estrategia que estaba encaminada a ahorrar todas sus energías para llegar al máximo rendimiento al tour de este año. En contraste, Indurain completó 12 años de estar siendo exigido a fondo. En este tiempo, Miguelón ha corrido en 11 tours, de los cuales ha terminado nueve y ganado cinco. Además, a diferencia de Riss, el español ha participado desde el comienzo de su vida profesional en las más duras pruebas ciclísticas del mundo _Giro de Italia, la Vuelta a España o los campeonatos mundiales_ siempre como protagonista de primer orden. Este año el ibérico llegó al tour después de haber triunfado en la prueba de la Bicicleta Vasca, a finales de mayo, y el Dauphiné Liberé, en la primera semana de junio. Para Rengifo, "Riis tuvo su curva de alto rendimiento precisamente durante el tour, mientras que para Indurain su mejor momento, en lo que va de este año, fue durante la prueba de la Bicicleta Vasca y el Dauphiné Liberé". Dentro de los factores que contribuyeron a que Riis terminara como campeón e Indurain tuviera que resignarse a despedirse de la victoria, hubo uno que muy pocos han considerado pero que fue importante para el desarrollo de la carrera: el clima. En los cinco tours anteriores, la primera semana de competencia se había caracterizado por tener unas condiciones climáticas normales. Sin embargo, este año los primeros ocho días de competencia fueron extremadamente fríos y la lluvia fue una constante compañera de los ciclistas. Esta situación favoreció los intereses de los corredores de los países del norte de Europa como Dinamarca, Rusia, Alemania, Austria y Suiza. Al final de esa primera semana, cinco de los seis primeros de la clasificación general eran de esas regiones y entre ellos estaba Riis. El navarro Indurain, que no estaba acostumbrado a correr bajo estas condiciones, finalizó la semana a 3,32 minutos del líder, una diferencia de tiempo que ningún corredor le había descontado en sus cinco victorias anteriores. "El mal tiempo hizo que Miguel no pudiera correr como a él le gusta y en el terreno en el que está acostumbrado a hacerlo _dice Carlos Barrero, del diario deportivo Marca de España_. El gran problema estuvo en que Miguelón esperó demasiado a que el clima mejorara, y cuando quiso reaccionar era tarde porque ya había perdido mucho tiempo. Eso lo desmotivó y él sabía que si no arrancaba la carrera ganándola y ejerciendo el control, las piernas no le iban a dar para recuperar la competencia desde atrás". El heredero Y aunque los recuerdos de este certamen todavía están calientes, algunos ya han iniciado sus análisis sobre lo que será el próximo Tour de Francia y el futuro del ciclismo internacional. "Los ciclistas a los 32 años, por buenos que sean, ya están empezando el ocaso _dice Barrero_. Por eso la mayoría de los expertos en Europa se atrevieron, en cuanto terminó el tour, a decir que Riis no repetirá su triunfo en 1997. Respecto a Miguel, las posibilidades de que consiga su sexto título son bastante remotas, porque sabemos que su ciclo está llegando al fin y que es la hora de abrirle el campo a un hombre como Abraham Olano". Desde que se vistió con la camiseta arcoiris de campeón mundial de ruta en los Mundiales de Colombia en 1995, Olano es para los españoles el llamado a ser el sucesor del rey Indurain. Hasta ahora, este corredor de 26 años había permanecido a la sombra de Miguelón, pero su noveno lugar _dos puestos arriba de Indurain_ en el Tour de Francia, sumados al segundo lugar de la Vuelta a España y al tercero en el Giro de Italia de 1995, lo catapultaron como la esperanza ibérica para continuar dominando las grandes carreras. Sin embargo lo cierto es que monstruos de la talla de Indurain han sido muy pocos en la historia, y Olano, que no ha tenido el mismo proceso de formación del navarro, tal vez pueda llegar a ganar en un futuro no muy lejano un Tour de Francia, pero jamás logrará igualar las proezas de su compatriota. Por ahora el resultado del Tour de Francia lo que sí parece dejar en claro es que aunque la gran estrella de los últimos años parece estar apagándose, de ahora en adelante el ciclismo recuperará la emoción y rivalidad de otras épocas, pues las carreras dejarán de tener un dueño absoluto.

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