Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1996/12/09 00:00

EL ULTIMO GRAN HEROE

Con el retiro de Stefan Edberg se va uno de los tenistas más grandes de la última década.

EL ULTIMO GRAN HEROE

Desde el Abierto de Australia una extraña sensación de nostalgia invadió las canchas de tenis en todo el mundo. En ese torneo, a comienzos del año, Stefan Edberg anunció que le diría adiós al deporte que le dio la gloria y 20,7 millones de dólares en premios, cifra superada tan sólo por lo recibido por Pete Sampras e Ivan Lendl. La semana pasada, nueve meses después de aquel anuncio, el sueco colgó la raqueta y puso el punto final a una carrera que desde hace varios años es considerada como legendaria.A pesar de que la noticia ya era conocida, el martes pasado cerca de 40.000 suecos pagaron en promedio 50 dólares para entrar al Royal Tennis Club de Estocolmo y presenciar el último partido de Edberg. A muy pocos les importó que perdiera fácilmente el partido frente a su compatriota Nicklas Kulti, o que la prensa de su país le hubiera dedicado más espacio a hablar de Thomas Enqvist, como su reemplazo ideal, que a recordar sus hazañas tenísticas.A los espectadores tampoco les importó que hubiera confesado que se retiraba del profesionalismo porque había perdido el hambre de jugar y ganar y simplemente quería dedicarse a descansar, a su familia y a jugar golf, su otra pasión. Pese a la nostalgia, a los asistentes no les importaron estas cosas porque ellos fueron a la cancha solamente para agradecerle a Edberg el haber dedicado 14 de sus 30 años a dejar el nombre de Suecia en alto en todas las canchas del mundo.Pese a su juventud, Edberg siempre ha sido considerado por los expertos como uno de los monstruos del tenis. No sólo ganó dos veces los torneos de Wimbledon, el US Open y el de Australia, y obtuvo para su país la Copa Davis en tres oportunidades _1984, 1985 y 1994_, sino que es uno de los tres jugadores que en la historia de la ATP logró mantenerse durante 10 años consecutivos _1985-1994_ dentro de los Top 10 del escalafón. Esta proeza tan sólo es superada por los 16 años que permaneció Jimmy Connors y los 13 de Lendl.Más allá de las estadísticas y de los récords, de su permanencia en el primer lugar del escalafón en 1990 y 1991 y de que abandona el circuito como uno de los 14 mejores, Edberg se hizo famoso también por ser el jugador más caballeroso, elegante y serio de toda la ATP, y sobre todo por ser fiel a un estilo de juego clásico que nunca abandonó. Para los conocedores es precisamente esa fidelidad a su estilo la que le permitió hacer con éxito la transición del tenis de los años 80 al de los 90.Edberg llegó al circuito profesional en 1983, cuando éste era dominado por la generación liderada por jugadores como Connors y John McEnroe, sin embargo su juego le permitió librar exitosamente la batalla contra esos gigantes. Dos años después, en 1985, ya era el quinto del mundo. Muchos pensaron que debería cambiar su estilo si no quería ser destrozado en esta década por la nueva generación encabezada por Andre Agassi y Pete Sampras. Pero no fue así. Edberg siguió firme, y aunque algunos calificaron su tenis como aburrido, la realidad es que su clase nunca tuvo discusión, y prueba de esto es que sólo hasta este año quedó por fuera de los Top 10.Al cierre de esta edición Edberg no sabía si sería llamado o si aceptaría integrar el equipo de Copa Davis que competirá contra Francia a finales de noviembre. Sin embargo la única certeza que existía en el mundo del tenis es que a duras penas alguien igualará a este sueco, porque difícilmente lograrán tapar la sombra de triunfos que Edberg dejó en las canchas donde compitió.

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