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| 9/17/1990 12:00:00 AM

EMBRUJO VERDE

Nacional comenzó con pie derecho la defensa de su título al eliminar a Cerro Porteño de Paraguay. Su próximo rival será Vasco da Gama, de Brasil.

El Atlético Nacional tiene por delante un gran reto: retener el título de la Copa Libertadores de América, que alcanzó el año pasado en una final de infarto frente al Olimpia, del Paraguay. A simple vista parece una misión fácil. Tiene una hinchada que lo respalda incondicionalmente. Tiene un equipo experimentado para enfrentar este tipo de torneos que son cortos y de mucha presión sicológica. Tiene un cuerpo técnico que llegó del profesor Maturana el engranaje estratégico que se perfeccionó en los últimos tres años. Hermán Darío Gómez es un zorro de mil batallas. El mismo hombre que estuvo a la sombra de Maturana en la final del año pasado y que luego se convirtió en el fiel compañero de Maturana en la empresa que llevó a la Selección Colombia a participar en el campeonato mundial de fútbol realizado recientemente en Italia. Pero a pesar de esta envidiable hoja de vida del equipo paisa, el camino rumbo al título de la Libertadores todavía es largo y culebrero.

El primer escollo ya se pasó. En un partido vibrante, pero muy desordenado donde Nacional perdió la brújula y que por momentos parecía más un equipo de barriada, logró dejar en el camino al Cerro Porteño del Paraguay al que venció 1-0 en el Atanasio Girardot, en la segunda confrontación frente al equipo paraguayo. La primera fue hace dos semanas en Montevideo donde Nacional logró sacar un valioso empate y lo dejó con tres puntos, suficientes para pasar a cuartos de final. Pero el partido no fue nada fácil: los paraguayos sorprendieron por su garra y pelearon hasta el último segundo la posibilidad de pasar a la siguiente ronda. Sin embargo, Nacional tuvo la suerte del campeón. Primero, porque en el momento crucial del partido, cuando Cerro Porteño había logrado cerrar cualquier posibilidad de riesgo frente al marco de su arquero el "Gato" Fernández, un tiro libre en el borde del área, permitió que Rubén Darío Hernández, la última adquisición del Atlético Nacional, lograra un golazo que a la postre significó la victoria para el elenco verdolaga. Segundo, porque cuando Cerro Porteño se vio en desventaja se lanzó con todo al ataque y ahí encontró otra vez a René Higuita que fue una de las figuras del encuentro. Los paraguayos tuvieron varias oportunidades de conseguir el gol del empate. Pero no lo lograron gracias a Higuita y en otras a su mala fortuna como en aquella jugada cuando su centro delantero, Buenaventura Ferreira, quedó solo frente al arco de Higuita y en forma increíble desvió el remate de gol.

Tercero, porque Nacional nunca se encontró en el medio campo. La ausencia de su conductor, Alexis García, expulsado en el primer partido que se jugó en Paraguay, pesó mucho en el engranaje del equipo que por momentos no sabía qué hacer con el balón. El "Bendito" Fajardo no fue el líder que todos esperaban. Estuvo perdido, nunca logró conectarse con los delanteros y esto permitió que Cerro se organizara muy bien en su defensa. Pero Rubén Darío Hernandez tuvo una sola oportunidad y fue gol.

Cuarto, porque Leonel Alvarez el batallador del medio campo, que junto con Higuita fue el encargado de darle el título de la Copa Libertadores de América el año pasado, regresó en el momento más oportuno a la titular del equipo verdolaga. Leonel Alvarez fue un gladiador que colocó pierna fuerte en los momentos en que los jugadores de Cerro Porteño trataron de imponer el ritmo del partido a través de un juego violento que por momentos amilanó a varios jugadores de Nacional. Su sola presencia le da al equipo el liderazgo suficiente para ordenar a sus compañeros dentro del campo de juego. Y eso fue decisivo para que Nacional ganara su partido frente a los paraguayos.

Estas cuatro razones resumen lo que fue uno de los partidos más dramáticos que ha enfrentado Nacional como local en la Copa Libertadores. El equipo tiene esa suerte de campeón y le alcanzó para pasar a la siguiente ronda que se inicia este miércoles frente al Vasco da Gama, en Río de Janeiro. Equipo que alcanzó su clasificación en otro dramático partido frente al Colo Colo, de Chile. Al finalizar los 90 minutos reglamentarios el partido estaba 3-3, y hubo necesidad de desempatar la serie mediante tiros desde los doce pasos. En la definición los brasileños se impusieron 8-7.

Vasco da Gama, es considerado el mejor equipo de esta Copa Libertadores. Contrario a los paraguayos, los brasileños juegan un fútbol más de toque, de poca marca y de mucha llegada al arco contrario. Tiene figuras de la categoría de Roberto Dinamita ex integrante de la selección de su país y uno de los jugadores que mejor le pega a la pelota en el fútbol latinoamericano. Para el cuerpo técnico del Naciona enfrentar a Vasco da Gama, tiene una gran ventaja:
los brasileños dejan jugar y ahí estará el secreto del éxito para que el equipo paisa pase a la semifinal de la Copa Libertadores. El primer partido se jugará en el Maracaná y dentro de ocho días, el partido de vuelta, tendrá otra vez como escenario el Atanasio Girardot una caldera donde el público no para de empujar a su equipo. En este campo los verdolagas tienen un largo invicto en confrontaciones de la Copa Libertadores. Por este campo han desfilado los mejores equipos de latinoamérica y todos han salido derrotados. Ahora, se espera al encopetado conjunto brasileño.-
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